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Resumen de ponencia
Masculinidades guerreristas: excombatientes del conflicto armado colombiano

*Manuel Roberto Escobar Cajamarca



Un conflicto armado como el que ha vivido Colombia por casi 50 años no se explica solamente por causas económicas y políticas. Las identidades de género del orden patriarcal alimentan la cotidianidad de nuestras culturas tanto como la guerra. Así, la relación entre masculinidad y guerra es relevante puesto que la identidad “guerrerista”, militarizada, se vuelve preponderante, tanto para los combatientes como para el resto de la población. Se trata de "masculinidades hegemónicas" (Connel, 1998) en tanto concitan la legitimidad de unos modos de hombría sobre muchos otros, y sobre las mujeres, identidades que si bien surgen en la cotidianidad castrense de los distintos ejércitos, se extienden como modelo de hombría para buena parte de la sociedad colombiana. En consecuencia, tras los acuerdos de paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno surge la pregunta por la manera como una guerra tan larga configuró la identidad de los varones colombianos, y, sobre todo, surge la inquietud de qué implica deconstruir esas masculinidades bélicas ahora que se las invita a desarmarse y a reincorporarse a las lógicas de la sociedad civil.

En el conflicto armado, hábitos disciplinares, contención emocional, corporalidad estoica respecto de los daños en la propia anatomía, acción jerarquizada que no pasa por la reflexividad ética de las consecuencias, resolución violenta de los conflictos, configuración del contendor como otredad enemiga que encarna los males sociales, se unen a la exacerbación de lógicas patriarcales de género. Por tanto, asuntos como la utilización del cuerpo de las mujeres en tanto “botín de guerra”, la vulneración de derechos sexuales y reproductivos relacionados con la autonomía reproductiva y la dignidad sexual de ellas, la violencia doméstica, etcétera (Pinzón, 2009), se suman a la agresión a “quienes se apartan de las normas de género y sexualidad”, como las identidades no heterosexuales y transgénero, todas estas problemáticas que si bien existen en nuestras culturas son exacerbadas en la guerra (CNMH, 2015). Agresividad, misoginia y homofobia configuran una triada que se exalta como parte de la virilidad desplegada en la conflagración (Parker, 1998, Guasch, 2008).

Un aspecto común en todos los grupos armados del conflicto armado en Colombia es un vector racial que atraviesa la configuración de la identidad de los combatientes. La masculinidad hegemónica no es solo bélica, sino que además se erige plenamente patriarcal, heteronormada y en clave de blanquitud. En consecuencia, las virtudes del soldado ideal, ese que en los distintos grupos se pretende “salvador” de la nación, corresponden a la subjetividad blanca. Por tanto, la otredad negra, así como la identidad indígena, si bien son vinculadas al combate cargan con estereotipos evidentemente raciales. Por ejemplo, por oposición al raciocinio del hombre blanco -que lo hace un estratega-, la identidad afro deviene en salvajismo, por lo que al soldado negro se le asignan tareas que requieren un gran esfuerzo físico (el uso de su “fuerza bruta”) u otras que implican una puesta en escena de esa violencia que se la atribuye como “natural” por su raza. En el caso de lo indígena la duda sobre su capacidad intelectual es muy frecuente, y se sospecha también de su lealtad con las causas por las que se lucha. Hay todo un repertorio de prejuicios en el plano del cuerpo y las emociones que ubican a negros e indígenas como combatientes subalternos respecto de la idealizada identidad masculina del guerrero blanqueado, guerrero que justamente imagina una nación blanqueada en un país pletórico de etnias y mestizajes.

A partir de una investigación de dos años con excombatientes de las guerrillas de las FARC y el ELN, de los grupos paramilitares y también de los ejércitos regulares de la Policía Nacional, se analiza la intersección entre género, raza y clase social que determina la identidad masculina de numerosos combatientes que si bien hombres son ubicados en un rango inferior respecto de una masculinidad hegemónica idealizada como blanca.




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* Escobar Cajamarca
Instituto de Estudios Sociales Contemporáneos. Universidad Central - IESCO/UCENTRAL. Bogotá, Colombia