En un mundo globalizado, raíces del colonialismo de algunos siglos todavía permanecen vivas en la sociedad, lo que justifica estudiar el poscolonialismo como perspectiva intelectual, entendiendo éste como la continuidad del colonialismo en los días de hoy y en las diversas dimensiones de la vida social: en el punto de vista política, pero también desde el punto de vista económico, cultural y, consecuentemente, desde el punto de vista epistemológico, de forma intrínseca, llamada de colonialismo interno. A partir de eso, también surgen los estudios decolonios, que buscan acabar con formas coloniales de pensamiento, principalmente en la versión eurocentrista. En suma, la perspectiva post-colonialista, tiene por objeto romper la epistemología del conocimiento creada y reproducida a lo largo de los siglos.
La marca del mundo moderno es la imaginación de sus beneficios y su refutación por los oprimidos. La explotación y la negativa a aceptar la explotación como inevitables o justas constituye la perenne antinomia de la era moderna, unidas en una dialéctica, que está lejos de alcanzar su culminación en el siglo XX. La Perspectiva o Análisis de los Sistemas-Mundo, analiza la formación del capitalismo en los últimos cinco siglos como un sistema de alcance global y que tiene sus expresiones en las esferas económica, política, social y cultural. Según Wallerstein, a lo largo de la formación de ese sistema, hubo cambios en los centros hegemónicos del capitalismo, pero preservándose posiciones centrales y periféricas. Ante todo, el sistema siempre ha sido una economía-mundo basada en intercambios desiguales.
Para comprender este mecanismo se observa la propia estructura de la economía-mundo, en la división entre el espacio de la economía (una división social mundial del trabajo en nombre de la acumulación incesante de capital) y el espacio de la política (organizado en torno a Estados, que con responsabilidad autónoma por decisiones políticas). En una búsqueda incesante por mano de obra más barata y mayores ganancias, el sistema-mundo moderno avanzó por todo el mundo y alcanzó prácticamente todas las esferas de la vida social. El fútbol no quedó fuera: se convirtió en un espacio de acumulación de capital y una actividad global.
En esta perspectiva, la investigación tiene el propósito de identificar cómo ocurre la concentración del capital, analizando las dinámicas del sistema-mundo y la transformación del jugador en mercancía, principalmente el flujo de transferencia de jugadores de los países periféricos a los países del centro global, lógica colonial. Así, el estudio pretende contribuir al entendimiento de la globalización en el fútbol, abordando aspectos contemporáneos para entender la espacialización del fenómeno alrededor del mundo, basado en la teoría del sistema-mundo moderno, observando el flujo de atletas en las Copas del Mundo de Clubes de fútbol masculino entre los años 2005-2017.
El carácter de difusión del deporte, principalmente a través del transnacionalismo que el fútbol trae consigo, en especial con la globalización, evidencia un cambio de paradigmas en el actual sistema-mundo, en que cada año se pasa a tener la transferencia de buenos jugadores a determinados países de la periferia hacia el centro. El fútbol cambió y se desarrolló durante los años ante las transformaciones vivenciadas en el modo de producción capitalista, con varios factores alrededor de la industria del espectáculo.
Junto con la economía política en la transferencia de atletas, se puede citar al comercio de materiales deportivos, propagandas en uniformes, derechos de transmisión, entre otras formas de acumulación de capital. Todos estos objetos citados son pasibles de investigación académica, donde se traerá más evidencias a través de investigaciones científicas que van a corroborar con los datos recogidos hasta aquí.
Todo esto origina nuevas formas de mercantilización a partir de uno de los instrumentos de mantenimiento del capital, la Industria Cultural. Sin embargo, por más que el peso político-económico exista, el fútbol es un campo de conflictos simbólicos y de expresión transcultural, siendo un importante objeto de estudios para las Ciencias Humanas y Sociales.