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Resumen de ponencia
Metodologías vivas mesoamericanas: el cuerpo, la tierra y los feminismos

Grupo de Trabajo CLACSO: Cuerpos, territorios y feminismos

*Elvira Cuadra Lira



Las luchas por la defensa de la tierra históricamente han contado con la participación de las mujeres. Las experiencias de estas luchas se conocen poco y han dado lugar a metodologías vivas de resistencia en varios países de la región mesoamericana. Esta ponencia presenta una síntesis de tres experiencias en las que la resistencia de las mujeres se hilvana, se entreteje con las reflexiones desde, con y por el cuerpo, los territorios y los feminismos.
La primera experiencia resume un proceso de 27 años desarrollado por una organización de mujeres rurales en el occidente de Nicaragua y a través de la cual, el intercambio constante entre la reflexión feminista sobre el cuerpo y el territorio han dado lugar al empoderamiento de las mujeres y su activa participación política.
La segunda experiencia da cuenta de las luchas de indígenas y campesinas por la defensa de la tierra en éjidos y comunidades en Chiapas, México, especialmente después del levantamiento zapatista. Las luchas se han enfocado en la tenencia de la tierra por parte de las mujeres.
La tercera experiencia narra el proceso de construcción de tres comunidades de aprendizaje en igual cantidad de municipios en Puebla, México con la participación de mujeres indígenas y campesinas. La perspectiva en la cual se ha centrado esta experiencia es el feminismo rural que incluye, además del acompañamiento a las mujeres, trabajar junto con ellas en su reconocimiento como productoras de alimentos y generadoras de una cultura alimentaria ancestral, que lleve a incidir en la soberanía alimentaria donde es imprescindible la producción campesina de alimentos. Así como el bienestar del medio ambiente y los territorios.
Las tres experiencias en Nicaragua, Chiapas y Puebla construidas y desarrolladas desde la cotidianidad de las mujeres en resistencia constituyen metodologías vivas que relacionan el cuerpo, la tierra y los feminismos. Cada una, con sus dinámicas, ritmos, y especificidades, muestran aspectos clave que es importante resaltar. Uno de ellos es el punto de quiebre en la relación cuerpo-territorio y feminismo. En cada una de las experiencias, la reflexión sobre las trayectorias de vida individuales y colectivas de mujeres en relación al cuerpo y a la tierra ha facilitado otra reflexión que interroga las causas de su situación y su resistencia, y las ha llevado a trascender hasta una perspectiva feminista. Pero además, ha permitido interrogar la situación de las mujeres desde la interseccionalidad de las relaciones entre género, clase y etnia para comprender las formas de apropiación de la tierra y el territorio en términos de realidades pero también de las acciones de resistencia.
En cada experiencia, las mujeres han conformado sus propios espacios de encuentro, reconocimiento, diálogo y construcción colectiva. Es en esos espacios donde se han construido miradas, vínculos y resistencias propias, que poco han dado vida a rutas metodológicas vivas, encarnadas en la cotidianidad de la praxis y desde todas las dimensiones de la vida. Cada experiencia es única y, sin embargo, sus rasgos son similares. Son espacios de empoderamiento personal y colectivo.
Otro elemento presente en las metodologías es el abordaje del cuerpo y la relación con el territorio. En las tres experiencias, los procesos de reflexión han permitido trascender la imagen y el reconocimiento de los cuerpos femeninos como un conjunto de atributos físicos diferenciados. Los cuerpos se reconocen ahora como espacios-territorios corpóreos donde se encuentran imbricados los atributos físicos con la dimensión subjetiva del ser; es decir: saberes, emociones y percepciones.
La relación con la tierra y el territorio constituye otro elemento clave en las metodologías. En la medida en que los procesos avanzan, la tierra-territorio se transforma de objeto a una entidad dialógica con la cual, las mujeres establecen una relación que no se limita solamente a la extracción de recursos para la sobrevivencia y el bienestar, sino que se convierte en parte de la vida misma.
Así, las mujeres indígenas y campesinas que se plantan de forma individual y colectiva frente a sus autoridades varones, que enuncian su rechazo al despojo extractivista y a la violencia feminicida, nos interpelan; nos llaman a imaginar nuevos marcos de interpretación y nuevas estrategias políticas para eliminar las subordinaciones y opresiones que han colonizado nuestros cuerpos y nuestros territorios; nos enseñan que es posible desnaturalizar la desigualdad y la exclusión social, tanto al interior de las propias comunidades como fuera de ellas. Las experiencias aquí narradas, constituyen distintos caminos en los que las mujeres rurales buscan trascender la dificultad de la escucha y la desvalorización de su palabra y su trabajo, a la cerrazón del privilegio masculino en las estructuras de poder y a la violencia estructurante que en el cotidiano pretende despojarnos tanto de su/nuestra humanidad como de las condiciones materiales y subjetivas que la hacen posible.




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* Cuadra Lira
Centro de Investigación de la Comunicación CINCO. Managua, Nicaragua