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Resumen de ponencia
Gobiernos, empresas y trabajo en la actividad de los call centers: una historia política de la reconfiguración laboral en Argentina (1994-2017)

*Eric Moench



Distintas combinaciones de alianzas políticas, empresarias y sindicales han transformado laboralmente a la Argentina. Una de las expresiones paradigmáticas de este fenómeno es la actividad de los call centers (CCs, en adelante), la cual, en las más de dos décadas aquí abordadas ha tenido una notable relevancia laboral: el trabajo en los CCs pasó de rodear a una fracción restringida de individuos para atravesar a amplias capas de la población. Imaginamos que muchos jóvenes que habitan Argentina podrían haberse visto a sí mismos, en estas dos décadas, en un inexorable destino como agentes telefónicos de CCs (y esta imagen se replica para los jóvenes latinoamericanos en tanto el caso argentino no parece diferir, en trazos generales, de las condiciones de posibilidad de surgimiento, por ejemplo, en Brasil y México, los otros países donde se inserta mayormente esta actividad en Latinoamérica).
¿Por qué logra la actividad de los CCs la relevancia laboral que nos rodea en el presente, y quiénes y cómo lo han posibilitado? Esa será la pregunta que atravesará el presente texto y que será develada en función del análisis del proceso histórico que transita la actividad de los CCs en Argentina entre los años 1994 y 2017, enfocándonos aquí en los llamados CCs tercerizados y masivos a nivel laboral.
Esta perspectiva delineará una historia política que explica un novedoso ordenamiento laboral que se ha vuelto predominante en nuestra actualidad, anclado a distintos (re)alineamientos políticos, empresarios y sindicales que han configurado la actividad de los CCs.
Un diagnóstico y un interrogante nos llevan a traer esta ponencia: ¿cómo ha sido posible llegar a disponer de alrededor de cincuenta mil empleos directos generados por los CCs tercerizadores en Argentina?
Esas son las cifras, informales, que se señalan en esta actividad actualmente, tanto por las cámaras empresariales como desde los gremios representativos de los trabajadores de CCs .
Adelantemos nuestra hipótesis sobre qué ha posibilitado esta actividad de notable relevancia laboral: serán los sectores empresariales, los gobiernos políticos y los colectivos laborales, en su conjunto y en tanto decisores, gestores y reguladores de la actividad, quienes encarnen las estrategias que harán posible la relevancia de dicha actividad, estrategias de fuerte contenido político, pues se trata de ser capaces de lograr ventajas a partir de las relaciones con los otros actores. Fenómeno no reductible a la empresa entonces, lo que también implica pensar la relevancia laboral de esta actividad como un efecto combinado de elementos heterogéneos: medidas económicas y leyes laborales en un marco de globalización, diferentes tipos de estrategias de competitividad, nuevas formas de gestión y organización del trabajo.
No queremos señalar con ello que todos los actores manejen cuotas similares de poder ni que entre ellos se produzca un esquema de intercambios igualitarios; tampoco que esta multiplicidad de elementos heterogéneos actúen de igual forma ni tengan idéntico peso; mucho menos que las alianzas conformadas sean inmutables a lo largo del tiempo.
Por el contrario, nuestra perspectiva intentará mostrar que, en primer lugar, la capacidad de incidencia de cada actor en la configuración de la actividad será diferencial en cuanto a su intensidad y a las posibilidades de producir los objetivos que persiguen, pero estas distintas potencialidades sólo podrán definirse por los resultados que logren con sus acciones en cada etapa histórica (y recordando que sus estrategias pueden sufrir desplazamientos en el tiempo). En segundo lugar, afirmamos que la configuración de la actividad de los CCs es un producto elaborado y negociado: ningún actor se impone sin algún tipo de negociación y, por tanto, no tratamos con un producto exclusivo de “un” actor. La actividad de los CCs no es generada por un gobierno político que, aislado de otras fuerzas, puede crear trabajo a su imagen y semejanza; tampoco es generada por fuerzas económicas globales, que incontrolables y omnipotentes, no necesitan entrar en vínculos con otros actores políticos y laborales.
Finalmente, diremos que la actividad de CCs introduce novedades: produce y masifica nuevas prácticas laborales y da centralidad a nuevos actores.
Esta perspectiva quizás se resuma en la siguiente inquietud: ¿por qué no pensar a la actividad de los CCs como un ejercicio histórico de relaciones de fuerza entre distintos actores con capacidad de incidencia sobre la configuración del mundo laboral? En otras palabras, ¿por qué no pensarla cómo una historia política sobre la constitución actual del trabajo?
Mostraremos en lo que sigue cuatro distintos esquemas de relaciones de fuerzas: del año 1994 hasta el año 2001 se producirá la emergencia de la actividad de los CCs tercerizados, donde desde los distintos gobiernos nacionales se facilitará la instalación de empresas de CCs; del año 2002 al año 2008 funcionará fluidamente una asociación entre sectores empresariales y gobiernos provinciales, lo que posibilitará la expansión de la actividad; desde ese mismo año 2008 y hasta el año 2015 la actividad de los CCs sufrirá caídas del empleo y cortocircuitos en la relación de los sectores empresariales y los gobiernos nacionales, en un período marcado por la crisis económica global; finalmente, en el reciente bienio 2016-2017 ha habido un cambio de signo político y una marcada transformación de las políticas públicas y laborales. En este contexto la actividad de los CCs, por un lado, ha perdido empleo, cuestión denunciada por los colectivos laborales; por otro lado, han caído los salarios de los empleados que allí se desempeñan, vía la devaluación de finales del año 2015, cuestión festejada por los sectores empresariales ligados a esta actividad. Ambos aspectos se corresponden a un gobierno nacional que intenta hacer caer los costos laborales bajando salarios e intenta quitar antiguos derechos laborales para traer nuevas formas de contratación más flexibles, amparados en un discurso de eficiencia empresarial.
Luego de la descripción de este proceso histórico, mostraremos cómo se pudo avanzar en la regulación laboral, para terminar configurando un estatuto competitivo del trabajo para miles de agentes telefónicos de CCs, producto de nuevos tipos de alianzas y disputas con actores políticos, empresarios y laborales. Finalmente, como cierre, y luego de describir una actividad que logra salir airosa de diversas constelaciones de fuerzas, realizaremos nuestras reflexiones, en las cuales nos invade un interrogante: ¿y si la actividad de los CCs no fuera solamente una actividad pasajera, transitoria: y si fuera una actividad laboral que viene a trastocar las viejas regulaciones laborales y formas de actuar de los actores laborales, pero también logra introducir transformaciones permanentes en el mundo del trabajo? Esperamos que ello nos lleve a reflexionar sobre qué tipo de trabajos estamos generando en el presente.




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* Moench
Instituto de Investigaciones Gino Germani. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires - IIGG/UBA. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina