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Resumen de ponencia
Activismos, militancias y disidencias juveniles en la transición política de Ecuador 2017-2018

*René Unda Lara



La presente ponencia forma parte de un panel más amplio en el que se ponen en relación los trabajos desarrollados por integrantes del Grupo de Trabajo Juventudes e Infancias: prácticas políticas y culturales, memorias y desigualdades en el Escenario Contemporáneo (2016-2019), el Grupo de Estudios de Políticas y Juventudes (GEPoJu) del Instituto de Investigaciones Gino Germani (IIGG, Universidad de Buenos Aires) y el Grupo de Investigación sobre Niñez, Adolescencia y Juventud (CINAJ) de la Universidad Politécnica Salesiana del Ecuador El panel colectivo propone analizar y explorar, por medio de diferentes casos nacionales, las principales reconfiguraciones acontecidas desde comienzos del siglo XXI en relación con las construcciones socio-estatales de las juventudes, así como también en los modos de interpelación y vinculación con el Estado que se observan en acciones contenciosas como también en colectivos juveniles.

La ponencia pone el foco de análisis en las modalidades que adoptan los activismos y las militancias juveniles en la fase de transición política experimentada entre el momento de la toma de mando gubernamental de Lenín Moreno y el actual momento postconsulta popular, cuando, transcurrido casi un año de su mandato, las diversas fuerzas políticas se han reposicionado de modo diferenciado, reconfigurando el actual escenario político nacional. Simultáneamente, como parte de este escenario, interesa proponer líneas de análisis acerca de las disidencias que se han producido en el marco de la ruptura entre “correistas” y “morenistas” al interior del movimiento Alianza PAIS, a medida que las intervenciones públicas del presidente Lenín Moreno cuestionaban de manera cada vez más agreste la gestión del gobierno de Rafael Correa quien, fiel a su estilo, replicaba tales declaraciones vigorosamente.

Por una parte, la hipótesis según la cual las formas de activismo muestran un apego persistente y cada vez más intensificado a un particular modo de acción contenciosa a través de las redes sociales, parecería ser la constante, tanto en las militancias oficialistas como en las disidentes. De modo apenas evidente, las causas y consignas de grupos, colectivos y movimientos juveniles, en momentos en los que la dinámica política se concentra fuertemente en la disputa por la hegemonía de las directrices de un plan de gobierno, se vinculan a las fuerzas políticas en conflicto como aliados u oponentes. El particular contexto de oportunidades políticas condiciona y canaliza los recursos que pueden movilizar las distintas grupalidades y formas asociativas juveniles, reduciendo, ciertamente, la diversidad de demandas e intensificando la polarización entre los sectores que pugnan por la continuidad de un modelo que durante una década desplazó a una considerable variedad de actores sociales y políticos, y aquellos que, a toda costa y por cualquier medio, tratan de imponer un orden que permita restablecer sus posiciones. Esta contienda está protagonizada por Lenín Moreno con sus aliados y por Rafael Correa con sus fieles seguidores.

En cuanto a las militancias, se privilegia el análisis del compromiso militante en la transición política ya señalada, sin dejar de lado el dato referido a la trayectoria militante, en particular de líderes o voceros/as de organizaciones juveniles. Las razones que sustentan tal opción tienen que ver, por un lado, con el carácter contingente y marcadamente cambiante del contexto sociopolítico en el que se produce la acción colectiva juvenil y, por otro, con un relativamente corto recorrido de militantes de varias organizaciones. Emerge, entonces, una suerte de proporción inversa entre el compromiso y la trayectoria militante que se explica, en gran medida, por las condiciones generales de la dinámica política en momentos de transición y por la condición juvenil de quienes militan. En el caso de los grupos y organizaciones disidentes, aquellos que se separaron del oficialismo actual encabezado por el presidente Moreno, el compromiso militante adopta una figura que tiende a alejarse de la militancia oficialista del periodo “correista” y del actual periodo “morenista” desde el punto de vista de expectativas de retribución asociadas al reconocimiento partidista vía asignación de cargos y funciones. Se trataría de una novedosa figura de militancia disidente cuya principal motivación se focaliza en la fidelidad al liderazgo del expresidente Correa, así como a las posibilidades de proseguir e, incluso, radicalizar el proyecto político con el que Rafael Correa emergió como líder indiscutible de la Revolución Ciudadana.

En un escenario cargado de opacidades (casi un año de gobierno de Moreno y el país no cuenta aún con un plan económico, como solo ejemplo), con un alto nivel de crispación política y en el que, de modo más que evidente, el desmontaje de todo aquello que se construyó durante la presidencia de Correa constituye la tarea fundamental de actores, partidos y movimientos políticos que convergen en una suerte de gran cruzada anticorreista, la militancia oficialista y la militancia disidente han jugado un papel importante aunque no central en las definiciones de coyuntura sobre las que se va configurando la nueva correlación de fuerzas de la política en Ecuador.




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* Unda Lara
Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales, Humanidades y Educación - Universidad Politécnica Salesiana - CICSHE/UPS. Quito, Ecuador