La presente propuesta está basada en la experiencia y las reflexiones que están surgiendo en el transcurso del trabajo de investigación de doctorado en proceso. Con el título "La disputa de Internet. Análisis de los marcos de acción colectiva del activismo tecnológico en México", este estudio busca describir, analizar e interpretar cuáles son los problemas sociotécnicos que diagnostican los propios actores sociales, quiénes son los causantes de esos problemas, quiénes componen un "nosotros" entre los movimientos ciberactivistas, quién es la audiencia a la que va dirigida la acción colectiva y cuál es la propuesta sociopolítica que plantean para resolver el problema. Todo ello desde la propuesta de los marcos de acción colectiva y la metodología basada en la etnografía de lo digital.
La participación en el Congreso tiene la intención de hacer aportaciones para iniciar diálogos necesarios sobre los cambios epistemológicos y metodológicos, y cuestiones éticas que subyacen en investigaciones desde las ciencias sociales, las redes digitales y los movimientos sociales en la región.
Partiendo de que Internet se inserta en un contexto histórico de profundos cambios sociales, a la vez que es uno de los dispositivos que potencia esos cambios (epistemológicos y ontológicos) en las sociedades actuales, se hace necesario prestar atención a los tecnoactivistas, que recogen enseñanzas de los movimientos previos, de sus principios, acciones y propuestas, ahora en el terreno de Internet.
Estas transformaciones se están produciendo en muchos ámbitos, y como expresa Wallerstein y colaboradores es necesario explorar y dar palabra a lo que está ocurriendo en la actualidad en el campo de la ciencia y a idear las medidas institucionales que lo asienten y hagan operativo, para que las ciencias "sean más verdaderamente pluralistas y universales” (Wallerstein, 2006, 101).
Uno de los aspectos que entran en debate ahí son las posiciones de objetividad y subjetividad, que por ejemplo Donna Haraway impugnó también por esas fechas con el "conocimiento situado" (1996). Con este concepto se pone en cuestión la construcción de conocimiento "desde afuera", problematiza aspectos tales como la influencia de la situación de “encuentro con el otro” en el investigador y los aspectos sensibles de la relación social que se plantea con los sujetos entrevistados u observados; y al abordar un hecho social prioriza la construcción conjunta de conocimiento entre el investigador y quienes devienen su objeto de estudio.
En los estudios sociales sobre Internet o las TIC también han ido cambiando los enfoques. Como por ejemplo es lo que Gálvez y colegas apuntaban: "El determinismo, ya sea tecnológico o social, ha marcado gran parte de las aproximaciones que se han hecho desde las ciencias sociales al estudio de la tecnología" (Gálvez y otros, 2003; p1). Ya cada vez más se mira desde una posición sociotécnica, tanto lo social como lo técnico se influyen mutuamente, y es necesario que cualquier investigación se aproxime desde ahí.
Por ello, entrando en temas metodológicos, por ejemplo, la etnografía de lo digital, que en un principio se asumió como el estudio de la práctica online, en la actualidad lo que prevalece es un enfoque holístico en el que se superpone con el offline (Hine, 2004).
Además, al tratarse de una investigación que se introduce en el mundo tecnoactivista en México, es importante considerar factores éticos, como el tratamiento de los anonimatos, el uso de programas de análisis de datos de código libre, las licencias de publicación, etc.
Desde los autores de referencia, como Melucci, Touraine, Laraña o Rovira, para analizar qué son y cómo actúan los movimientos sociales, intentaremos añadir elementos propios del activismo en redes digitales. Desde el uso de Internet del movimiento zapatista a partir de 1994 hasta nuestros días, se hace necesario tener una mirada que enlace la academia con los movimientos sociales en la actualidad, y en particular, con movimientos de nuevo cuño, que actúan en Internet y por Internet, como el hacktivismo, defensores de derechos digitales, del software libre, etc.
La participación en el Congreso puede aportar posibles diálogos sobre estas novedades, con sus dificultades y sus retos, para la reflexión sobre las ciencias sociales y humanísticas en la sociedad-red.