Resumen de ponencia
Soberanía educativa o imperialismo cultural yanqui. La disputa de dirección de la política publica en Honduras entre 1967 y 1971
*Carlos Alberto Alvarado Hernandez
Entre 1967 y 1971 La República de Honduras firmo un convenio de cooperación con USAID, en el marco de la política exterior norteamericana, Alianza para el Progreso, promulgada desde 1961., Mencionado convenio de préstamo comprendía la construcción de 20 edificios para colegios de secundaria, una re estructuración del sistema educativo y su respectiva reforma curricular, así como la capacitación de personal del Ministerio de Educación y del profesorado en general, a demás de re-estructuración de la institución encargada de formar los profesores de secundaria y la concesión de becas en E.U.A. para docentes., Todo esto bajo la asesoría de dos firmas consultoras norteamericanas. En lo académico seria el Consorcio de las Universidades de la Florida.
La educación nacional vivía una situación de exclusión: el 62% de la población entre 7 y 25 años estaba fuera del sistema educativo; existían 98 colegios pero de estos solo nueve colegios eran públicos, el resto privados; el 100% de los profesores no estaba formado, ni especializado en el nivel educativo secundario. Será el Estado interventor, el protagonista de transformar esta situación, para lo cual firmo el convenio de préstamo que pretendió al final mejorar en gran manera la cobertura, infraestructura, gratuidad y la calidad.
A pesar del consenso nacional de la necesidad de ampliar el sistema educativo secundario en 1971, fue la Universidad publica, el gremio magisterial y los estudiantes de secundaria y universitarios, los que conformaron una plataforma de resistencia al imperialismo yanqui, construyendo una movilización masiva capaz de disputar (con éxito) el rumbo de la política publica. El discurso de conciencia y valores nacionales, patriotismo y el rechazo a la injerencia extranjera serian ideas fuerza que llevarían a discusión en el escenario publico la soberanía educativa.
Frente pro defensa de la cultura y la educación se llamaría la plataforma de unidad, que coordinaría la acción colectiva durante medio año, serán plantones, marchas, entradas forzadas al congreso nacional, movilizaciones reprimidas, encarcelamientos y detonación de bombas, las que obligarían al poder legislativo y ejecutivo a nombrar comisiones de estudio., Los resultados de ambas serian diferentes: una desconociendo el origen del conflicto educativo denominándolo “una confusión” promulgada por anti hondureños y otra del poder ejecutivo que recibiría la orden de rescindir el contrato con la firma consultora.
El país estaba cursando por una coyuntura de debilidad de las élites, que se habían visto forzadas por el movimiento obrero y empresarial a buscar solventar la crisis económica y política, con la firma de un pacto bipartidista de gobernabilidad con un plan mínimo que pretendía revitalizar el modelo de desarrollo, las expectativas hacia el nuevo gobierno que pasaría a manos de civiles después del golpe de estado de 1963 eran amplias por los sectores sociales y empresariales.
¿Quien debe dirigir la reforma de la educación de un país? Es la gran pregunta en cuestionó a los distintos agentes sociales, esto movilizo y genero la deslegitimidad de la élite que impuso una política educativa, y puso en cuestionamiento la legalidad del contrato del consorcio extranjero. La reforma educativa a pesar d ser inspirada en las necesidades reales y poseer un discurso desarrollista de conformidad a los tiempos fue ampliamente rechazada e impidió la continuidad de la asesoría extranjera.
La consigna de: ¡afuera imperialismo yanki!, re-significara el hondureñismo, que se había activado en el conflicto bélico de 1969 con un el nacionalismo promovido desde las élites, se articularia al antiimperialismo de izquierda comunista influyente en los liderazgos de los profesores y estudiantes. Que junto a la reciente emergencia del movimiento obrero y magisterial, y la experiencia de plataformas de unidad de 1968 y 1969.
La lucha contra el “Consorcio de la Florida” crearía un hito importante en el movimiento social, y una referencia forzada a un momento de agitación social que cambiaría la conducción y la dirección de la política educativa.
Observación:
mi apellidos correcto es: Alvarado Hernandez, menciono esto ya que no pude modificar el error cometido.