La presentación propuesta aborda los resultados y conclusiones de la investigación “Desafíos de formación en Convivencia Escolar en la Formación Inicial Docente, desde la perspectiva de formadores de docentes”, correspondiente a la tesis del autor principal para optar al grado de Magíster en Psicología Educacional por la Universidad de Chile. Al mismo tiempo, se inscribe dentro de la línea de investigación en Formación Inicial Docente llevada adelante por el Equipo de Convivencia Escolar de la misma universidad, grupo en que participan los co-autores.
Enmarcada en el contexto chileno actual, la investigación parte de las siguientes premisas:
Por una parte, la Política Nacional de Convivencia Escolar chilena, instrumento normativo con 20 años de desarrollo, plantea distintas exigencias y responsabilidades para el profesorado en su labor cotidiana, en relación con las formas de convivir en la escuela, estrategias de abordaje de la violencia escolar, la resolución de conflictos y la participación, entre otras áreas (MINEDUC, 2015). No obstante, se sabe que el sistema chileno de Formación Inicial Docente aborda de manera dispersa y superficial los contenidos relativos al concepto de Convivencia Escolar (Leyton, 2015). De manera concordante, dicha debilidad es percibida como crítica por los docentes en ejercicio (Ruffinelli, 2015; Gaete, Gómez y Bascopé, 2016).
Observando esta brecha, la presente investigación se ha planteado como objetivo general el identificar los principales desafíos que se le presentan a la Formación Inicial Docente en materias de Convivencia Escolar en Chile.
En términos metodológicos, el estudio recoge la voz de quienes forman a los futuros maestros. La muestra de “formadores de formadores” ha considerado distintos niveles de decisión y acción y distintos roles al interior de dichos niveles: En un primer nivel, de superior jerarquía, se ubica a quienes diseñan las políticas nacionales de formación docente y definen los lineamientos generales para el sistema de formación universitaria de profesores, como también a investigadores en la materia. En un segundo nivel, llamado medio, se ubican los profesores universitarios de las carreras de pedagogía. Al interior de las carreras, se ha considerado a profesores de asignaturas de especialidad y de formación pedagógica, profesores de talleres de práctica y coordinadores de prácticas profesionales. Por último, en un nivel denominado local, directamente vinculado a los establecimientos educacionales en que los futuros docentes realizan sus prácticas profesionales, se ha considerado a tutores de práctica, quienes rinden cuentas a las universidades y a supervisores en terreno, quienes se desempeñan como docentes de aula. Se considera una innovación para el contexto chileno apelar a la voz de los formadores de formadores, dado que si bien son el actor que ejecuta de manera más concreta la formación inicial docente, paradójicamente, rara vez se ha considerado su opinión en el diseño de estrategias de formación a nivel nacional (Miranda, 2012). Los datos se han recabado por medio de entrevistas en profundidad y se han procesado por medio de un análisis de contenido cualitativo.
Los resultados se organizan en torno a las siguientes categorías: 1) Actividades concretas de formación docente en convivencia escolar ejecutadas actualmente, separadas a su vez en actividades en las asignaturas, actividades en los talleres de práctica, actividades de la práctica profesional y actividades complementarias al plan de estudios, 2) Desafíos en Convivencia Escolar enfrentados por docentes en ejercicio, los cuales dan cuenta del nivel de sintonía entre los formadores de formadores y la compleja realidad actual de la escuela chilena y 3) Desafíos en Convivencia Escolar enfrentados por la Formación Inicial Docente, divididos éstos entre qué se debiera enseñar en materias de Convivencia Escolar a los futuros docentes, cómo se debiera enseñar, en qué momento o instancia de la formación debiera abordarse cada contenido o competencia y finalmente qué instrumentos podrían dar cuenta del éxito de la formación en el ámbito.
Se espera que el panorama construido sirva para orientar el diseño o la replicación de lineamientos generales o actividades concretas de formación docente para que el magisterio chileno pueda contar con las habilidades o competencias necesarias para hacerse cargo, a partir de una formación propiamente científica y profesional, de la dimensión transversal de la Educación, es decir, aquélla que se orienta a promover la paz, el diálogo y el ejercicio de una ciudadanía activa.