Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Punto de partida para una Iusfilosofía de la Liberación

*Carlos Silva



Este trabajo pretende responder algunas de las cuestiones fundamentales, que se presentan a la hora de emprender el camino de investigación desde la Ciencia Jurídica, que al encontrarse comprendida dentro de las Ciencias Sociales, es también interpelada por aquellas problemáticas epistemológicas que se plantean respecto a las Ciencias Sociales en general, y que operan también (mutatus mutandi), para el estudio del Derecho. Una de estas cuestiones fundamentales, es definir un posicionamiento claro en torno a si: ¿es posible pensar “desde” América Latina?; y de ser así, ¿que significa? (ontológica y metafísicamente); ¿como debe hacerse? (método). Somos conscientes, desde ya, que este interrogante, no se plantea sobre si es posible pensar “en” América Latina (geográficamente), tampoco a si puede pensarse “a” América Latina (como objeto de estudio), desde luego, sabemos que la respuesta obviamente, es afirmativa sin que se nos presenten demasiados problemas. Nuestro planteo se posiciona más allá, ya que con estas preguntas, nos planteamos el problema en torno a responder si la situación (geopolítica) particular histórica y cultural de nuestra región nos exige un posicionamiento epistemológico específico, aunque la pregunta misma, y la respuesta intuitiva (a priori), pareciera contradecir la pretensión de universalidad de la ciencia [1].
La incorrección de la pregunta vista desde la validación del paradigma científico universalista, demuestra ya desde el inicio un sentido crítico respecto a esta pretensión propia de la ciencia moderna, crítica que nace desde la incomodidad existencial, que provocan los resultados que en la realidad latinoamericana han generado las explicaciones tradicionales, eurocentradas que predominan en nuestra academia.
Estos resultados a los que nos referimos, podemos sintetizarlos en aquella premisa que los resume a todos, y que podemos enunciarla del siguiente modo: “las Ciencias Sociales y entre ellas el Derecho, han dado las respuestas correctas a los problemas Latinoamericanos, la culpa de que no realicen un orden justo, o permitan un desarrollo progresivo de satisfacción de los derechos, es producto de nuestra conformación socio cultural, que todavía no está preparada para entenderlas y aplicarlas, y por lo tanto es necesario seguir insistiendo hasta que nuestros pueblos se eduquen para comprender estas ideas”[2]. En Argentina, las ideas de la Generación del 80, tal vez sean las que mejor representen este postulado, aunque siguen vigentes bajo nuevas formas de planteamiento.
Los corolarios de este postulado, son la subestimación y degradación de nuestros pueblos, y nuestra cultura, al mismo tiempo que provocan una resistencia al pensamiento propio (sea histórico o creativo) y al modo de concebir la vida y la sociedad, este tipo de interpretaciones surgen generalmente de nuestros intelectuales [3] aún aquellos formados en las Universidades Públicas y provenientes de sectores populares. Esta cuestión se mantiene a lo largo de toda nuestra historia de colonialismo, y pervive en tiempos de la colonialidad, bajo nuevas formas y hoy podemos visualizarla en los prejuicios con los que se posicionan respecto al polémico concepto de Populismo y de sus proyectos políticos.
Es necesario aclarar que la respuesta a la pregunta, hay que elaborarla sin caer en un mero localismo, chauvinismo [4], ideologización dogmática o política, cuestión que requiere un esfuerzo filosófico crítico de gran envergadura, ya que tiene como finalidad una construcción epistemológica que tenga como punto de partida aquello que siempre ha preocupado a la filosofía: interpretar la realidad y la posibilidad de su transformación.
Para ello vamos a valernos del trabajo que con gran esmero y con alto valor ético y filosófico se han de desarrollado desde el giro decolonial, la filosofía de la liberación y el pensamiento nacional y crítico latinoamericano, los cuales constituyen un saber imprescindible para responder algunos de los planteos aún pendientes y que desde la epsiteme de los modernos y posmodernos (eurocéntricos) aparecen como irresolubles y nos condenan al eterno retorno de lo mismo, o sea a repetir los errores y laberintos que han permitido que nuestros pueblos sigan sufriendo la infamia, la explotación y la injusticia.
Finalmente proponemos dejar asentadas algunas bases epistemológicas, que nos permitan desarrollar una teoría jurídica con nuevas categorías críticas, que no sigan reproduciendo el mito que nos esencializa como pueblo bárbaro y por lo tanto condenado al subdesarrollo y la inestabilidad política, económica e institucional, sino que este fundada en la utopía histórica de liberación de nuestros pueblos signados por la dominación colonial, el saqueo de nuestros recursos y la opresión cultural.
Referencias:
[1]. Esta actitud de ir más allá, quiere decir el esfuerzo de seguir avanzando en la pregunta, para ahondar en las reflexiones sin conformarnos con los supuestos, y en todo caso afirmar o refutar nuestras presunciones o las establecidas por la tradición académica, es lo que en términos generales llamamos, actitud o pensamiento crítico. Sabemos que la expresión es también usada en el sentido de indicar un posicionamiento frente a las ciencias, que reconoce la existencia de perspectivas intencionales, contextuales y políticas que desnaturalizan la pretensión de objetividad científica (ej. la Escuela de Frankfurt).
[2] Más sintética, o para ser más precisos, más simbólica es la dicotomía histórica sobre “civilización y barbarie”, siempre presente en los debates del pensamiento latinoamericano.
[3] Conclusiones de este tipo pueden verse en Nino C. (1992). Un país al margen de la ley. Buenos Aires: Emecé. En ese libro el autor dice que “sería un tributo a mi país hacer un estudio sobre el rechazo hacia las normas que todos los argentinos tendemos a mostrar”, para que “tomemos conciencia de este fenómeno de la tendencia a la antijuricidad en la vida argentina” (Nino, 1992, p. 9).
[4] Lo que algunos pensadores han denominado también como Arielismo, basados en la obra de José E. Rodó, es decir la simple creencia en la superioridad de un pensamiento por el solo hecho de surgir en nuestro territorio, negando todo pensamiento ajeno por el solo hecho de ser foráneo.




......................

* Silva
Cátedra de Pensamiento Constitucional Latinoamericano. Universidad Nacional de Rosario - ICLA-UNR. Rosario, Argentina