La ponencia busca dar cuenta de los avances de investigación del proyecto "La construcción y deconstrucción de dualismos en la cultura patriarcal".
El grupo de investigación Ciudadanía, Paz y Desarrollo de Uniminuto ha venido trabajando, investigando y publicando profundas reflexiones en torno a los temas que lo convocan. En concreto, el tema de la paz lo ha trabajado principalmente desde la perspectiva de la noviolencia y la necesidad de transitar hacia profundas transformaciones culturales que deslegitimen todo tipo de violencias, no sólo las directas, sino también las culturales y estructurales, según la tipología construida por Johan Galtung.
Ahora bien, esta cultura que nos hegemoniza ha construido el mecanismo de la violencia como aquel al que se puede acudir para manejar y resolver los conflictos surgidos entre dos partes enfrentadas, acudiendo al concepto moral que se cimenta en la existencia del bien y del mal. En consecuencia, ha acuñado conceptos como las “guerras santas”, las “violencias legítimas”, que no son otra cosa que la legitimación social del uso de la violencia de los “buenos” contra los “malos”. Un concepto tan básico y simple ha servido para justificar socialmente todo tipo de guerras: las preventivas, las revolucionarias, las que defienden la soberanía, las religiosas, las civiles, etc., pero también las violencias generacionales, las de género, las que se ejercen contra la naturaleza o contra todo tipo de fragilidad.
En otras palabras, la violencia ha sido el mecanismo culturalmente construido para resolver los conflictos que se generan entre realidades aparentemente opuestas. Pareciera que sólo entendemos dicha relación a través de la necesidad de disolver el conflicto con la desaparición o la dominación de uno de los contrarios y esta realidad cultural permea todo tipo de relaciones, ya sea entre los seres humanos o con el entorno.
La propuesta de la noviolencia y su construcción histórica, tiene como una de sus estrategias la deconstrucción de la relación amigo/enemigo, el planteamiento de la verdad como una construcción histórica, como un acuerdo colectivo que cambia con el aporte de todas las partes, la relación de concordancia entre medios y fines. Podemos ver que estas tres características van en contravía de una cultura que necesita establecer fronteras ideológicas, políticas, religiosas, étnicas, económicas que posibiliten la identificación de un enemigo al que hay que dominar o destruir; que necesita ubicar la verdad como algo permanente a la que solo se puede adherir; que considera que cualquier medio se justifica si el fin es loable y pretendible.
Lo anterior ya coloca la discusión sobre el poder en lógicas distintas: mientras para la cultura hegemónica el poder es para dominar, instaurando la competencia como una virtud a ser aprendida y, por lo tanto, el poder está del lado de los más fuertes, para la noviolencia hay otras lógicas del poder que encuentran su significado en la colaboración y la solidaridad, que le quita protagonismo social a la competencia.
En los momentos históricos en que crece la percepción social de la amenaza sobre la vida, la cultura, que afirma los imaginarios que la definen en su capacidad para protegerla, entra en una crisis profunda que busca conectar de nuevo su sentido más profundo con la conservación de la vida. Nos encontramos como humanidad en este proceso y aunque repetimos cotidianamente lo aprendido en los espacios de la micro y la macropolítica, también y al tiempo estamos construyendo nuevas formas de relación, reconfigurando el universo de las significaciones.
Este proyecto busca dar cuenta de estas dos dimensiones del proceso: tanto de las justificaciones sociales que hacen que repitamos unas formas de hacer y pensar, como de las profundas transformaciones que empiezan a emerger.
Objetivo general: Identificar las rutas culturales a través de las cuales se interioriza socialmente la percepción dualista de la realidad, así como las líneas de fuga y las transformaciones que se están dando en dicha percepción.
Objetivos específicos
1) Determinar los argumentos que se esgrimen socialmente (dichos, máximas, creencias) que legitiman la percepción dualista de la realidad, enfocándose en cuatro dualismos principalmente: Bien/mal, masculino/femenino, amigo/enemigo, humanidad/naturaleza, así como los caminos o rutas de fuga a esta percepción.
2) Visibilizar los cambios procesuales que se están suscitando alrededor de las percepciones dualistas de la realidad, expresados ellos en las experiencias históricas de los nuevos movimientos sociales, así como en los desarrollos teóricos y académicos.