Cuando identificamos las ciencias, pensamos en un método científico, casi por defecto lo descrito por Descartes en su obra, del método. Sin embargo ese paradigma experimental, no es solamente el único válido para interpretar la realidad. Desde la epistemología, se plantea la multiplicidad de conocimientos, propios a cada cultura y momento que desarrolla su propia concepción de lo que es el saber.
¿Cómo impacta el medio cultural en las ciencias? Veamos algo técnico, la estadística. En estadística, uno puede levantar mucha información, explicar información y validar los datos. Sin embargo, antes de pensar en la estadística o las pruebas debemos pensar en el diseño experimental, el tipo de estudio que surge de la pregunta y los objetivos son los que determinar la prueba estadística a validar y eso se olvida generando el concepto de más es mejor. Es curioso, como en ciertos ambiente biológicos, existe el discurso de las réplicas y ojala muchas replicas, octuplicado, eso significa el mismo experimento realizado en simultaneo ocho veces, además de los costos que eso incluye, el aumento desproporcionado de elementos finitos y también las consideraciones éticas que con lleva, la cantidad de error introducido en exponencial, al aumentar el número de variables de caos a controlar. Generalmente frente a la pregunta de porque lo hacen es “porque entre más, mejor la estadística” o quizás la consabida “siempre lo hacemos así”, pero en verdad nunca se ha dado un argumento matemático o estadístico para este absurdo. Debemos considerar que las réplicas son un estrategia utilizada principalmente en la calibración, montaje o prueba de metodológicas experimentales, y no son propias del diseño experimental, los modelos experimentales son por defecto pruebas controladas de metodologías ya evaluadas y conlleva diseños internos para reducir los errores per se, los diseños nace de una buena pregunta de investigación. De ahí ya podemos preguntar, como una presión técnica nos condiciona en la libertad del diseño experimental. Sin duda eso nos permite comprender si aspectos técnicos propios del diseño experimental, se dogmatizan, otros factores culturales son de presión al desarrollo y entrega del conocimiento. Otro ejemplo donde podemos ver ese desarrollo, es la reciente norma implantada en Chile, con el fin de equilibrar en congresos, biológicos, los simposios deben tener un equilibro de género. Esto es un gran avance y es muy reciente. Pero genera la polémica de la imposición y no del convencimiento en este desarrollo de igualdad de género y son medidas que aún no se sabe su impacto en este tipo de reuniones.
No cabe duda que descartes, ofreció un moderno inicio al método cientifico, al generar la duda, pero esa duda conlleva un precio, debía liberarse, lo que Sartre, llamo la horrible libertad, la náusea de ser responsable y auto determinante. Sin esa libertad no puedo dudar, sin dudar, no puedo preguntar y sin preguntar no puedo desarrollar conocimiento. Popper, nos advierte de este peligro que sin libertad, es difícil poder desarrollar un método, el advierte del riesgo de la carga emotiva, la auto-profecía en el desarrollo de un investigación y error del principio de la autoridad y que sería más concreto demostrar lo que no es, que lo que sí es. La búsqueda de interpretar la libertad choco con las libertades, llegando Fereyabend a posición un anarquismo metodológico, una ciencia autoregulada, indicando que esa libertad de investigar, no puede caer en un libertinaje, “todo vale” no significa ”todo es igual”. Pese a todo este desarrollo y discusión, la ciencia corre el riesgo de caer en el error básico de dogmatizarse, la divulgación, el desarrollo del método y la implementación de paradigmas, no está exenta de este riesgo, de no ser libre y en ese sentido la ética, debe ser autodeterminante, propia a su quehacer y vigilante, no de las construcciones sociales y morales propias de un momento y un lugar, si no que reguladas por un fin último humanista, que buscara describir la realidad y no ser poseedora de la verdad. Este riesgo, de la ciencia de “creer” que tiene la verdad es una falla ética, que nos priva de la libertad y por ende del desarrollo del método científico.