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Resumen de ponencia
“Mujeres en resistencia: por la producción y reproducción de la vida”.

*Mely Del Rosario González Aróstegui



El presente trabajo se adentra en las múltiples luchas y resistencias de las mujeres cubanas en torno a la tradición latinoamericana de liberación, que ha dejado una huella indeleble de resistencia secular frente al dominio extranjero, sin perder de vista los avatares de una cotidianidad difícil para producir la vida, y que por momentos se ha tornado dramática. Dicha tradición de luchas y resistencias, que alcanza rango de cultura, es digna de tomarse en cuenta a la hora de consolidar en las condiciones actuales una ideología revolucionaria que permita enfrentar, con inteligencia y objetividad, los numerosos retos que la globalización neoliberal y las crisis económica por la que atraviesa Cuba, ha impuesto especialmente a las mujeres. Es este un tema que se vincula con el tratamiento del problema de la identidad y se dirige a la configuración de un accionar cotidiano que permita la defensa del ser cubano. En este contexto, el saber feminista se sustenta y perfila desde dudas, frustraciones, dificultades que dejan a su vez prácticas que son procesos de afirmación de estos saberes. Fenómenos como la emigración de los hijos, las dificultades para entrar empoderadas en las nuevas formas de gestión que se desarrollan en el país, la pérdida del valor trabajo que lleva a carencias materiales incalculables, las desigualdades y exclusiones, el hacinamiento habitacional, los derrumbes cada vez más frecuentes en barriadas desfavorecidas, el envejecimiento de la población, son signos evidentes del escenario cubano en el que las mujeres se desvelan noche y día. Cuando estas luchas se sitúan en el orden del día del movimiento femenino en Cuba, resulta entonces inevitable indagar en las relaciones actuales entre feminismo y nación cubana; la necesidad de transversalización del tema en Cuba obliga a una mirada amplia y contextualizada.
Una interrogante recorre este estudio: ¿cómo se adentra el feminismo cubano en la búsqueda de caminos que permitan a las mujeres una vida digna ante las dificultades y la crisis económica, a tenor con la tradición de resistencia que caracteriza al pueblo de esta isla? Porque hemos de tener en cuenta las enormes dificultades que se han tenido que enfrentar en Cuba para producir la vida en los últimos 30 años, y no debe perderse de vista la oportunidad de acompañar todas las experiencias y espacios que han nacido en Cuba protagonizados por mujeres, en la construcción de un movimiento femenino cada vez más heterogéneo, aun y en este contexto preñado de dificultades, con el objetivo de impulsar el desarrollo del socialismo.
Las luchas feministas se insertan en la tradición de resistencia del pueblo cubano, porque el desarrollo teórico de la perspectiva de género implica necesariamente una carga crítica y transformadora de la realidad social, que se enfrenta a las dificultades y las supera. Y cuando las luchas de género se materializan desde una perspectiva feminista, con énfasis en las prácticas cotidianas y públicas, se introducen nuevos significados en el proceso de construcción de proyectos alternativos al sistema dominante: tiempos y espacios equitativos, identidades múltiples, diversidad plural, autogestión, autonomía, solidaridad, participación, mestizaje, democracia social, toma de decisiones y control popular.
Hablar de una práctica de emancipación y liberación de las mujeres cubanas, como una de las más grandes transformaciones de la Revolución, y de sus nuevos desafíos frente al nuevo modelo económico cubano es hoy una necesidad ineludible de la sociedad cubana, que debe hacerse con seriedad muchas preguntas para los próximos años: ¿Cómo organizar la economía en función de la vida cotidiana? ¿Cuáles son las formas efectivas de participación de las mujeres en espacios de toma de decisiones? ¿Cómo desarrollar las identidades particulares y colectivas en las prácticas concretas? ¿Cómo articular la subjetividad social de los diversos actores involucrados en el proyecto socialista? ¿Qué imagen de mujer asumir y educar?
El trabajo analiza cómo se inserta el feminismo en la visión de una cultura de resistencia que sintetiza momentos de preservación, asimilación y creación, haciendo énfasis en este último momento.
Con un alto empoderamiento social, las mujeres cubanas han ganado el control sobre su cuerpo y su propia fertilidad, deciden sobre la cantidad de hijos que desean tener, el esparcimiento de los embarazos, el uso de anticonceptivos, el aborto y corren menos riesgo de morir en el parto. Reciben igual remuneración que los hombres por igual trabajo y suman más del 60 por ciento de la fuerza técnica y profesional. Sin embargo, llegar a los espacios de poder, demostrar capacidades y obtener resultados supone para muchas de ellas, definitivamente, un esfuerzo extra respecto a los hombres. Aun y cuando el porciento de mujeres en espacios de dirección ha crecido, no siempre se apuesta por una mujer cuando de tareas de alto rango de responsabilidad se trata.
En Cuba, el movimiento feminista ha estado representado por la Federación de Mujeres Cubanas, y tiene fuerte incidencia ética y política en las dinámicas sociales. La FMC promovió el desarrollo integral de la mujer, su eficaz incorporación a la tarea de la construcción de la sociedad socialista y la plena igualdad en todos los campos de la vida política, económica, social y cultural. Enfatizó en la lucha por la dignidad de las mujeres en un medio dominado por el patriarcado. Pero aunque es indudable que el trabajo de la Federación de Mujeres Cubanas ha contribuido a modificar numerosas relaciones de género en la sociedad cubana, la práctica política y el análisis teórico feminista recorrieron un camino diferente.
Por otra parte, contar con una organización de mujeres, legitimada en el escenario político e incluso con elevado poder de incidencia, está lejos de cubrir un espectro de género (pues agrupa solo a uno: mujer) y muchísimo menos, feminista. Y resulta que los procesos económicos que ocurren en la Cuba de hoy reclaman una mirada más amplia que implique todos aquellos aspectos de la vida humana que la visión economicista ortodoxa no incluye.
El alto nivel técnico y profesional de las mujeres cubanas es una fortaleza para su desempeño laboral, pero ellas tienen pocas oportunidades para poderse realizar en el espacio laboral no estatal que se está probando en medio de las transformaciones económicas de manera equitativa.
¿Hacia qué aspectos y medidas deben enfocarse entonces las políticas cubanas para mitigar los obstáculos que restringen el acceso de las mujeres a los beneficios económicos? Es necesario que exista una adecuada conciliación entre la vida laboral y familiar para que el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado se tenga en cuenta y salga de la invisibilidad. El primer aporte de la economía feminista está precisamente en eso, en su propuesta de ampliar las nociones de economía y trabajo utilizadas. La mirada que se exige en este sentido es la de entender la economía en tanto generadora de recursos para satisfacer necesidades y creadora de condiciones para una vida digna de ser vivida.
Por eso, este trabajo insiste en los retos que debe enfrentar el movimiento femenino en Cuba, partiendo del reconocimiento de las tres cuestiones de la teoría del feminismo cubano: la crítica al patriarcado, y desde allí crítica al capitalismo, el reconocimiento de las identidades múltiples y la defensa de la vida cotidiana como proyección futura de bienestar, buscando una articulación de todas las experiencias hasta hoy, construyendo una agenda futura que reivindique las luchas y resistencias cotidianas de las mujeres cubanas por la sostenibilidad de la vida natural y humana.




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* González Aróstegui
Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas - UCLV. Santa Clara, Cuba