En términos generales, las restricciones de presupuesto indican las posibilidades que posee cada uno de los agentes en una economía con derechos de propiedad, dados los ingresos y, en el corto plazo, sus ahorros y capacidad de endeudamiento. Asimismo, bajo el supuesto de que en el largo plazo todas las deudas deben ser saldadas, las restricciones de presupuesto limitan aún más los gastos a solo los ingresos. Cabe destacar que no revelan las decisiones o el comportamiento de los agentes, sino simplemente sus márgenes de acción. En efecto, una familia, una empresa o el mismo sector público no tienen la posibilidad de gastar por encima de sus ingresos, ahorros y lo que pueda pedir prestado.
Cuando se analiza una economía doméstica, buena parte de los gastos de algunos agentes son ingresos de otros. En efecto, tanto las familias, las empresas como el sector público realizan transacciones consigo mismos así como entre ellos. Por ejemplo, la compra de bienes suele ser un gasto de las familias y un ingreso de las empresas; el pago de impuestos, un gasto de las familias y las empresas y un ingreso del sector público; el pago de transferencias, un gasto del sector público y un ingreso de las familias y empresas. Todas estas transacciones, si bien influyen en las restricciones de presupuesto de cada uno de los agentes de manera individual, no lo hacen cuando se analiza la restricción de presupuesto de la economía doméstica, ya que –como el gasto de uno es el ingreso de otro– se cancelan mutuamente.
De esta manera, la restricción de presupuesto que enfrenta una economía doméstica es en relación al resto del mundo y se contabiliza a través de la balanza de pagos. Sus ingresos son las exportaciones, los préstamos en moneda extranjera que sea capaz de conseguir y los intereses que cobre por préstamos que haya concedido previamente también en moneda extranjera. Sus gastos son las importaciones, los préstamos en moneda extranjera que pueda otorgar y los intereses en divisas que deba pagar. En el largo plazo, es decir, una vez que todos los préstamos se hayan cancelado, los ingresos de la restricción de presupuesto de la economía doméstica son únicamente las exportaciones, mientras que los gastos son las importaciones. En otras palabras, la restricción de presupuesto de largo plazo de la economía doméstica está representada por el balance comercial de la balanza de pagos.
Cuando una economía crece, aumenta su producción y, por lo tanto, sus ingresos y activos. Esta expansión de la restricción de presupuesto de la economía doméstica, como no podía ser de otra manera, incrementa también los gastos. Tanto los nuevos ingresos como los gastos producto del crecimiento pueden realizarse dentro de la economía doméstica o bien con el resto del mundo. Si ambos flujos se limitan al mercado local, entonces el crecimiento de la economía no tendría más límites que la reproducción de los factores de producción y la productividad. Sin embargo, si hay participación de agentes externos en estos flujos, entonces puede haber un límite más estrecho al crecimiento, dado por la restricción de presupuesto de la economía doméstica.
En efecto, si la nueva producción se destina principalmente al mercado interno, pero los nuevos gastos se realizan en su mayor parte en el mercado externo, entonces antes de que opere la restricción al crecimiento por el aumento de los factores de producción y la productividad, puede operar la denominada restricción externa. Esta se efectiviza básicamente cuando una economía importa más de lo que exporta y, como sucede por definición en el largo plazo, el resto del mundo no está dispuesto a financiar el déficit comercial. Asimismo, la restricción externa suele presentarse con mayor frecuencia en economías poco desarrolladas, las cuales requieren de numerosos insumos y bienes de capital importados para aumentar la producción, mientras que esta no es adquirida por agentes externos.
En este capítulo se hace un análisis de la restricción externa de largo plazo de la Argentina, una economía poco desarrollada cuyo aumento de la producción no tiende a exportarse, mientras que requiere de importaciones para crecer. El análisis se realiza a través de las elasticidades de comercio exterior, es decir, mediante el estudio de la sensibilidad de las importaciones y exportaciones frente a las variaciones del ingreso de la Argentina y del resto del mundo, respectivamente, y de los precios relativos entre la producción local y extranjera.