La concepción y el alcance de la idea de territorio, su reflejo y articulación en las construcciones nacionales realizadas por los estados nación en América Latina, muestra adecuaciones que desbordan la mera transformación de una categoría y campo de la realidad social, generando cambios en distintas esferas de la realidad sociopolítica en la región, tensionando, entre otras cosas, el principio uniformizante y homogeneizador con que se han construido las identidades nacionales en América Latina, más precisamente en América del Sur. Esta impronta explica los altos niveles de centralización política y cultural contenida en las nacionalidades que se forjaron durante el siglo XIX y XX; también, la concentración demográfica en las ciudades capitales de los estados nació, y con ello, desequilibrio en los capitales culturales. El desborde la idea de territorio emerge de esta manera, como un importante factor tanto de descentralización política de la región, como de diversidad de proyectos de futuro, horizontes intersubjetivos, base de proyectos políticos orientados a desacoplarse de un patrón común de desarrollo material e inmaterial.
Este complemento activo y dinamizador de la idea de territorio comprendida desde el mero soporte de las relaciones sociales, hasta entenderlo como fuente de identidades y subjetividades colectivas, que desbordan la idea de unidad con que los estados nacionales se han construido en la región, ha generado cambios en la intersección de la sociedad civil, el estado y las empresas, creando y modificando instituciones, orientadose en general a la construcción de múltiples experiencias de gobernanzas, que agregadamente tensionan también el procesamiento centralizado y estandarizado con que operan los estados nacionales sudamericanos.
Las transformaciones asociadas a distintas construcciones nacionales en el siglo XIX, ha dado paso a una lenta pero progresiva reapropiación por parte de las comunidades locales y subnacionales que habitan los territorios de la región y que agregadamente son reconstruidos como “partes” de un país, evidencian un fuerte déficit demográfico para operar el territorio en base a un valor público compartido y los limites materiales en base a los cuales se articulan los movimientos sociales que responden a dicha reapropiación: movimientos étnicos, medioambientales, etc.
Tal como se observará en esta ponencia, la re concepción de la idea de territorio, responde por tanto a procesos de transformación global, en tanto todos ellos soportan “la percepción de un escenario común”, -de base no material y digital-, como a procesos de aprendizajes locales, donde las capacidades se expresan de modo diferente a nivel local y subnacional, configurándose por tanto como un debate situado territorialmente, esto es integrando las historias locales –latentes y manifiestas- las condiciones climáticas y geográficas de los territorios, en tanto las expresiones de esta transformación no se expresan de manera homogénea ni sincrónica a nivel mundial y demandan herramientas analíticas adecuadas para la reconstrucción de un fenómeno con convergencias globales y singularidades locales y regionales.
Efectivamente, las transformaciones sociopolíticas desencadenadas a partir de la expansión europea del siglo XV, se expresan y articulan de modo distinto tanto entre los estados nacionales que surgen a partir del siglo XVIII y al interior de esos mismos estados. Hasta este momento histórico, el territorio es el soporte de las relaciones sociales y el espacio que responde al poder político de las comunidades que lo habitan. Mezclado con un sinnúmero de cambios económicos y políticos, el territorio pasa a ser un lugar registrable y orientado a la defensa, la producción y la concentración de servicios en ciudades, de esta forma el territorio pasa a ser dividido y administrado por los estados nacionales en fase de instalación. Al término del siglo XX, existen múltiples evidencias de la heterogénea base demográfica y cultural contenida en los estados nacionales, siendo América del Sur un bien ejemplo de estados con fuertes desequilibrios demográficos, relaciones de subordinación política y cultural con estados instalados en el centro global, con grandes extensiones territoriales en su base.
Esta reconcepción del territorio y su reflejo en las demarcaciones nacionales se da en todo el mundo, aunque sus expresiones concretas, vale decir, el tipo de desborde que se observa en distintos estados nacionales, difieren sustantivamente a nivel global, tanto en sus razones, como en sus proyecciones. Efectivamente, procesos de rearticulación nacional al interior de Europa, tales como Cataluña al interior del estado Español, Escocia al interior del Reino Unido, Córcega en Francia evocan al territorio como base suficiente para la generación de estados nacionales autónomos, en base a identidades nacionales específicas o subjetividades colectivas decantadas históricamente.
Lo anterior, en oposición a una fuerte impronta homogeneizadora –aún dominante- derivada de la idea de unidad basal del territorio en la conformación de los actuales estados nacionales sudamericanos. De este modo, iniciativas de desarrollo cultural y material en los territorios que agregadamente conforman comunas, regiones y paises, comienzan a generar inéditas acciones de oposición facilitando procesos de aprendizaje e innovación en la gestión de asuntos locales y subnacionales.
Surge aquí entonces la pregunta sobre la adecuada combinación entre extensión territorial, base demográfica y critica para sostener un proceso que va desde la autonomía política plena, vale decir, de nuevos estados nacionales (Europa) hasta la demanda por capacidades diferenciadas a las que se juegan en el debate político nacional (América del Sur), por ejemplo las esferas que explican los actuales modelos de gobernanza: estado, mercado y sociedad civil; los mecanismos para operativizar acuerdos en lógicas de acción colectiva y cooperación: presupuestos participativos; experiencias cooperativas: convenios subnacionales de cooperación internacional; temáticas y problemas principales en base a los cuales se articulan territorialmente los movimientos sociales subnacionales o locales.
Esta ponencia indagará en el alcance preciso de la reconfiguración territorial, con que se están construyendo las dinámicas subnacionales, locales o no nacionales en América del Sur, analizando y contrastando:
a) las densidades demográficas nacionales y subnacionales de los estados nación
b) la correlación de dichas densidades con síntomas de autonomía o de proyectos diferenciadores al relato nacional y estandarizado observadas en los territorios
c) Indagando en los niveles de descentralización fiscal; la profundidad y alcance de los instrumentos de planificación; la creación de símbolos asociable a identidades subnacionales
d) Finalmente, observando la experiencia internacional, se proyectaran las dinámicas de identidad o subjetividad colectiva de los territorios que pueden derivar en demandas y adquisición de nuevas capacidades políticas orientadas hacia la autonomía de dichas comunidades, en sentido amplio.