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Resumen de ponencia
BOLIVIA ANTE LA CRISIS DE LA COOPERACIÓN REGIONAL LATINOAMERICANA (Procesos políticos y dinámica de la cooperación Sur-Sur)

Grupo de Trabajo CLACSO: Cooperación Sur-Sur y políticas de desarrollo

*Eduardo Paz Rada



En los años que corren del siglo XXI, la dinámica de los procesos de integración de los países de América Latina y el Caribe sobre principios distintos a los formulados por las políticas norteamericanas, e inclusive, excluyendo de los mismos a Estados Unidos, ha llegado a una situación extrema con fuertes tensiones políticas y disputas en torno al sentido y a las orientaciones estratégicas que deberán tener proyectos como CELAC, UNASUR, ALBA o MERCOSUR, en los cuales participa Bolivia.
Más aún, la dinámica de la cooperación Sur-Sur, que resultó altamente positiva por la implementación de acciones conjuntas en la región y más allá de esta, se ha menguado paulatinamente con los cambios políticos gubernamentales en varios países importantes. En la misma perspectiva, los modelos de desarrollo que desafían la dependencia y dominación, formulados en términos de “Socialismo del Siglo XXI”, “Socialismo Comunitario”, “Suma Qamaña” o “Sumak Kawsay” en Venezuela, Cuba, Bolivia y Ecuador son puestos en duda y, al parecer, se encuentran en los límites de su formulación teórica y su realización práctica.
El ascenso de gobiernos de clara posición conservadora y liberal en Brasil y Argentina --países que inclinan decisivamente la agenda regional-- y la pugna en torno a la integración y a las fórmulas de cooperación horizontal, en un contexto mundial que tiende al multilateralismo, se ha acelerado al punto de congelar CELAC y UNASUR, cambiar el rumbo de MERCOSUR y aislar la ALBA, en coincidencia con el ascenso de un gobierno proteccionista, xenófobo y agresivo en Estados Unidos.
En este contexto el gobierno boliviano ha tenido, en el periodo 2006-2018 un rol muy activo en las relaciones internacionales y la integración regional con iniciativas innovadoras, como el Tratado de Comercio de los Pueblos (TCP), la Diplomacia de los Pueblos y los proyectos presentados ante las Naciones Unidas, las que han generado estudios, reflexiones y críticas de distinto alcance.
Los ciclos históricos relacionados al impulso de los proyectos y las potencialidades de la integración de los países de América Latina y el Caribe han enfrentado y asimilado, de manera recurrente, las tendencias del reordenamiento internacional, en el cual los centros hegemónicos metropolitanos en disputa han influido en las tendencias y desenlaces de las gestiones unificadoras. Asimismo, las contradicciones y luchas políticas internas en cada uno de los países van a inclinarse con mayor o menor énfasis hacia la integración regional y emancipación o hacia la subordinación y dependencia, en tanto las potencias regionales, Brasil, México, Venezuela y Argentina, principalmente, tienen una influencia y un peso mayor en las decisiones y el curso de los procesos.
La articulación de movimientos de conjunción y agregación de las estrategias y políticas gubernamentales de los Estados no siempre ha sido sincronizada y simultánea entre los países, lo cual ha impedido que se generen resultados efectivos de largo plazo y que alcancen a influir sostenidamente en las decisiones y acomodos y reacomodos de las fuerzas que disputan espacios de influencia en el sistema internacional.
Corresponde subrayar que la participación de Bolivia y la disputa y las tensiones en los procesos de integración en América Latina y en la Cooperación Sur-Sur en los últimos años deben ser analizadas bajo la perspectiva histórico-estructural que permitirá abordar el tema de manera diacrónica y sincrónica para esbozar algunas tendencias al respecto. Se ha producido un cambio radical en la agenda de la política exterior a partir del protagonismo del presidente Evo Morales Ayma, de la emergencia de movimientos sociales e indígenas en la política interna y externa, de la presencia de nuevas elites en los niveles de decisión diplomática, ejecutiva y legislativa, de la aprobación de una nueva Constitución Política del Estado de carácter plurinacional y de la ejecución de la “diplomacia de los pueblos”.
El protagonismo de Bolivia se manifestó en:
a) los proyectos de integración regional, bajo la perspectiva antiimperialista, anticolonial y nacionalista, en conjunción con otros gobiernos que impulsaron la formación del ALBA, UNASUR y CELAC y la reformulación de MERCOSUR y en determinadas relaciones bilaterales;
b) las Asambleas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) con planteamientos relacionados a los derechos de la madre tierra, a los derechos indígenas, a los derechos sobre los servicios básicos, a la legalización de la coca, etc.;
c) las reuniones de organismos de las relaciones Sur-Sur como el G-77 más China (formado por 133 países) y el Movimiento de países No Alineados (MNOAL); y
d) las Cumbres Alternativas con el acompañamiento de organizaciones sociales, sindicales y populares de indígenas, campesinos, mujeres campesinas y originarias, colonizadores o interculturales, trabajadores, entre otras.
Los años que transcurren del siglo XXI han sido muy intensos en la dialéctica integración autónoma-dominación en la región, con la confrontación de iniciativas: por una parte, la institucionalización de la Cumbre de las Américas desde 1994 hasta 2018 bajo el impulso de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del gobierno de Estados Unidos y, por otra parte, la formación de proyectos de integración de los países de América Latina y el Caribe, con la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) formada en 2004, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) constituida en 2008 y la Comunidad Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) creada en 2010, con una perspectiva más autónoma y conjunta en el ámbito mundial de multipolaridad.
Estos proyectos han tenido contrastes y disputas porque obedecen a distintas perspectivas e interpretaciones históricas acerca de las relaciones de dominación/subordinación, presentes desde el siglo XIX entre Estados Unidos y los países latinoamericanos. La reducción de poder e influencia de UNASUR y CELAC desde 2016 va aparejada del protagonismo que adquiere la OEA, tomando en cuenta los avatares de los procesos políticos en los distintos países de la región y particularmente de los que tienen un mayor peso estructural.
El contexto internacional de los últimos años tiene otras características vinculadas a la crisis económica y financiera del capitalismo central, el surgimiento de varias potencias emergentes en distintas regiones, creando un sistema de multipolaridad, las intervenciones militares en Oriente Medio, los masivos movimientos migratorios, la renovación de la Cooperación Sur-Sur, el globalismo y las transformaciones científico-tecnológicas y comunicacionales que han generado un nuevo orden/desorden mundial.
Las características culturales, geográficas, políticas, geopolíticas y la existencia de reservas de recursos mineros y petrolíferos, agua, energía y tierras en Bolivia han puesto al país en una situación proclive a generar posiciones como las del llamado eje energético de América del Sur, por una parte; o las de desarrollar acciones vinculadas a las relaciones bilaterales con Estados Unidos en términos de tensiones permanentes, con Brasil después de la nacionalización de los hidrocarburos afectando a Petrobras y con Chile con la demanda ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya para dialogar por una salida al mar, por otra parte; y finalmente a posicionar el discurso de la diplomacia de los pueblos, de la interculturalidad y otras formas alternativas en las relaciones internacionales entre Estados.
Se pueden, sin embargo, realizar intentos de acercamiento y análisis en relación a las tendencias predominantes a nivel general, regional y nacional, en el caso particular de Bolivia, país que, a pesar de su limitada influencia internacional, ha posicionado algunos temas, como los derechos de la Madre Tierra o de los Pueblos Indígenas, en la agenda internacional, tanto por el liderazgo de su presidente indígena Evo Morales Ayma, por su discurso radical como por la incorporación de la “diplomacia de los pueblos” como categoría que pretende explicar el protagonismo de organizaciones sociales en la dinámica de las relaciones internacionales.
En este marco corresponde analizar las perspectivas de inserción de Bolivia en los procesos de integración y de cooperación Sur-Sur regional que se han desarrollado en los últimos años y el modo cómo se están produciendo las pugnas y contradicciones internas tomando en cuenta los cambios de orientación en algunos nuevos gobiernos que se han instalado en países con una alta importancia económica y política y, al mismo tiempo, las características de las tendencias internas en cada uno de los países en relación a su participación en las iniciativas de coordinación internacional.
Los principios del “vivir bien” y del socialismo comunitario de participación plena y directa en las decisiones, cooperación, redistribución de los recursos y bienes, reciprocidad, solidaridad y ayuda mutua en el trabajo y las obras, y relación armoniosa con la naturaleza y con los semejantes son postulados por estas propuestas alternativas. Las reformas constitucionales realizadas en Ecuador, Venezuela y Bolivia han incorporado estos principios, intentado implementar en sus políticas económicas y públicas y proyectarlos hacia el ámbito internacional en los organismos multilaterales, como el caso de los derechos de la madre tierra o los derechos humanos en relación al agua y los recursos naturales.
La Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia contempla la Cooperación Sur-Sur como un principio central de las relaciones internacionales en el marco de la diplomacia de los pueblos y las relaciones soberanas entre los países.




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* Paz Rada
Instituto de Investigaciones Sociológicas de la Universidad Mayor de San Andrés UMSA. La Paz, Bolivia