Para nosotros más allá de la construcción de una Argentina blanca, patriarcal, católica y castellanizada, pensamos a la Argentina como país pluriétnico, pluricultural, plurinacional y plurilingüe, por tanto, reconocemos la existencia de pueblos indígenas antes de la llegada de los conquistadores.
Según el sentido común construido desde la conquista y seguido con modificaciones durante la república, los grupos indígenas son los responsables del atraso. Por lo tanto, se inicia un proceso de invisibilización y exterminio sobre todo con la construcción del Estado Nación desde mediados del siglo XIX. Una estrategia fue la de blanqueamiento de la población con la llegada de migrantes europeos.
Se produce allí, la invisibilizacion de los pueblos indígenas asentados en el territorio argentino y aquellos que migraban de países limítrofes como “trabajadores golondrinas” a las zonas rurales a los países limítrofes a la Argentina.
Es por ello, que a partir de mediados de la década del 50 y sobre todo en la última década de siglo pasado, la migración trasnacional y especialmente la limítrofe, ha sido estudiada como grupos homogéneos. En el caso de la migración Boliviana en la argentina, esta es vista por el sentido común argentino como indígena, ignorante y como responsable del atraso y el dempleo que viven el país.
En los últimos años, han surgido trabajos que reconocen la diversidad cultural posee los migrantes bolivianos, y su relación con la desigualdad social en la que viven, producto que por lo general ocupan los empleos de baja calificación.
Los estudios sobre la migración limítrofe y especialmente la boliviana, empiezan en los últimos años a abordarlos reconociendo la diversidad cultural que posee, y teniendo en cuenta el origen étnico. Valorizando las identidades y culturas a las que adscriben.
Tome los indígenas migrados del Estado Plurinacional de Bolivia que residen en barrios de las localidades de Melchor Romero, Villa Elvira, y Abasto. Localidades periurbanas y urbanas del partido de La Plata, durante el periodo que van del año 2005 al 2015.
Buscamos en este trabajo, analizar las utopías migradas a través de estos grupos y los aportes al procesos de luchas por los derechos y acceso a la los mismos, a través de la participación en organizaciones gremiales, sociales y culturales.
Este trabajo es producto de 11 años de trabajos desde la comisión de “Trabajos Interculturales con Pueblos Indígenas y Migrantes” de la Secretaria de Extensión de la FTS-UNLP e investigaciones sobre migraciones
LOS PENSADORES BOLIVIANOS Y LO INDÍGENA.
Históricamente en Bolivia, autores como Sergio Almaraz Paz, René Zavaleta, Carlos Montenegro, Marcelo Quiroga Santa Cruz y otros considerados ideólogos del nacionalismo revolucionario, han preferentemente desarrollado este tema desde el ángulo de la “Bolivia semicolonial” y no las cuestiones derivadas de lo colonial.
El eje de estos análisis era la explotación de la población por el capital extranjero a lo largo de la historia en los recursos estratégicos como los minerales e hidrocarburos. Esta era la causa de la situación de la población.
Para algunos seguidores de Fausto Reinaga, estos pensamientos son productos de planteos de occidentales que toman la modalidad poscolonialidad y llevan a debates vacíos que plantean desde un pensamiento “latinoamericano” (no indígena) “luchas” de la “nación contra el imperialismo”, o sea, luchas y posicionamientos “republicanistas” y “criollos”.
Están en contra de procesos que ellos consideran pre descolonización, así estos autores proclamen ser parte de procesos de descolonización. Estos discursos, prosiguen con la lógica del criollaje, por tanto, siguen con la mirada colonial.
Estos pensadores indianistas, manifiestan que estos pensadores, no pueden por su pensamiento criollo, ver al indígena como un actor central y fundamental para un cambio social, para estos autores criollos, el indígena no está presente desde el inicio de los procesos de descolonización.
Para estas corrientes, la colonia española y las repúblicas criollas, son fases de una misma secuencia histórica que, respecto a los indígenas, origina la colonización y luego retrasa y complejiza la descolonización.
Los intelectuales criollos se sienten bolivianos, y como tales, no pueden encarnar los intereses de los otros pueblos, pues su misma legalidad confisca la legitimidad descolonizadora indígena.
Los indígenas son para los pensadores bolivianos, pobres dentro de una identidad nacional. Por lo tanto, la descolonización no puede ser obra del colonizador, no hay “descolonización desde arriba”. Es el dominado quien debe negar una situación como requisito para la emergencia de una nueva realidad nacional.
Como vemos el debate contemporáneo en el Estado Plurinacional de Bolivia en relación con la descolonización y las perspectivas que las abordan, están dividas en dos posturas: la indigenista y la republicana boliviana.
Estas posturas llegan a nuestros país con la migración boliviana hace 35 años y se traslada a las prácticas políticas, sociales y culturales.
LOS INDIANISTAS: LA DESCOLONIZACIÓN Y LOS DEBATES TEÓRICOS DE LOS INDÍGENAS EN BOLIVIA
La propuesta de Fausto Reinaga (1970ª) indicará: que El problema del indio no está en relación con la búsqueda de la asimilación o integración a la sociedad dominante a la que define y nombre como ‘blanca civilizada’, sino por el contrario, el problema del indio es problema de liberación. Ubicando al indio como un sujeto histórico central.
El autor plantea, que el indio tiene su propio programa: “La Revolución India no aspira a regenerar el sistema político y social en descomposición, bajo el cual agoniza Bolivia” (Reinaga 1970b: 67)
Este autor, inicia su planteo manifestando que el indio ha expuesto su proyecto descolonizador, ya en el siglo XIX, cuando se iniciaba la insurgencia de las nacionalidades criollas contra el dominio español, mediante el formidable alegato del diputado Inka Yupanki ante las Cortes de Cádiz: “Un pueblo que oprime a otro pueblo no puede ser libre”. Y manifiesta que cuando Europa, aún no había constituido las naciones modernas, el indígena, ya había construido la “Nación Concreta” el Tawantinsuyu; y planteábamos su liberación: El indio es nación real, el cholaje, no, el primero es una comunidad humana con lenguaje, historia, economía y territorio, los segundos no, son parte de una estrategia de la estructura de dominación económica y cultural de colonialismo (Reinaga 1970b).
Los procesos de descolonización, son para este autor, la liberación del indígena de su opresión cultural, social, política y económica.
Otros pensadores, como Wankar Reynaga (2007), plantea que: el proyecto criollo, busca ser Europeo, por lo tanto, no pueden enseñar como liberarse. Para el autor, el indio tiene todo menos el Estado
¿Cuál sería la solución? “Las repúblicas se indianizarán o desaparecerán. Nosotros seguiremos siendo” (Reinaga, 1978:474), en este contexto teórico, es la práctica histórica la que refrendada el sentido de lo que es descolonización. Como indica Ayar Quispe, “la búsqueda del indígena (o de los indígenas) de su propia liberación como Nación, Raza y Cultura, ha sido una tarea permanente, insistente y de nunca acabar” (En Portugal Molinero, 2010: 83). Esa es la trayectoria histórica que señalan Tupak Katari, el Willka Zárate, Laureano Machaca y otros que sirven ahora de referencia en la tarea organizativa de los contemporáneos movimientos indianistas y kataristas.
Estos abordajes de lo indígena por parte de estas corrientes indianistas e indigenista, al migrar se traducen en prácticas que intentan superar las miradas esencializadas de lo indígena en las zonas que habitan y dándoles vida en los escenario socio políticos donde se ponen en juego.
Los movimientos sociales e indígenas de la región, ponen parcialmente en juego estos debates. Estos grupos suelen estar más influenciados sobre las miradas indigenistas provenientes del EPB, por tanto, se suele tener más en cuenta la idea de que el pensamiento indígena es antiimperialista y anticapitalista, lo cual es refutado por autores como Fernando Untoja, Aureliano Choquehuanca, entre otros que refutan posturas indigenistas que suelen proponer una salida económica occidental desde el EPB y que usan a lo indígena como Pachamamismo, apelando a las justificaciones mágicas de la gestión del gobierno, atribuyendo a la Pachamama o al ayllu valores y prácticas que hoy están en debate.
Esto ha generado el debate sobre la Plurinacionalidad propuesta por el EPB, y su relación con prácticas descolonizadoras y mucho más con la decolonialidad, estas son nuevas ideologías occidentales para los autores. El indígena no puede definirse así mismo con categorías occidentales, esto sería una traición a Reinaga y los luchadores que vieron el indígena como un sujeto político activo y transformador de la política boliviana.
Empiezan a introducirse en los movimientos sociales estos debates que hoy están vigentes en Bolivia y a traducirse en las propuestas a los organismos estatales que desde estos grupos se generan en los movimientos sociales e indígenas en Argentina.
Trabajaremos en esta ponencia las migraciones internacionales y dentro de estas las indígenas, generaron la reetnización de grupos nativos y migrantes que hasta ese momento se auto adscribían como argentinos o bolivianos.
Este proceso tomo una vertiginosidad desde que se produce el proceso que lleva a la presidencia del presidente Evo Morales Ayma. Allí grupos migrantes en la región, que no se adscribían como pertenecientes a un pueblo indígena, empiezan a identificarse con estas identidades.