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Resumen de ponencia
Subjetividad infantil y políticas de rendición de cuentas en Chile. Estudio etnográfico con niños y niñas en escuelas primarias

*Evelyn Palma
*Jenny Assael
*Natalia Albornoz



Tras la dictadura militar chilena y la privatización del sistema educativo a través de la subsidiariedad y la libre competencia, los gobiernos de la transición democrática intentaron la mejora de las escuelas públicas con un conjunto de equipamientos de apoyo y legislaciones. Este conjunto de directrices, sustentadas en el modelo de la Nueva Gestión Pública, se caracterizan por la rendición de cuentas y la responsabilización de directivos y docentes de los resultados de los estudiantes, evaluados principalmente a través del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (SIMCE).
La rendición de cuentas ha supuesto la prescripción del quehacer de los adultos en las escuelas y el disciplinamiento de los aprendizajes de niños y niñas para el logro de resultados. Investigaciones nacionales han abordado las consecuencias de esta modalidad de gestión tanto a nivel macropolítico como en la construcción de nuevas subjetividades docentes y culturas escolares (Falabella, 2014). El análisis micropolítico ha advertido de la presión y el agobio que padecen los actores escolares, la desprofesionalización en el trabajo docente y una creciente cultura escolar de auditoría y producción de evidencias para agentes externos (Assaél, Acuña & Contreras, 2015).
Este trabajo presentará los resultados preliminares de una investigación etnográfica sobre la percepción niños chilenos en torno a esta cultura de auditoría, así como las consecuencias de la responsabilización de resultados en las comunidades escolares en contexto de pobreza. La pregunta que guia este trabajo es cómo los niños interpretan/traducen la política de rendición de cuentas desde su propia experiencia escolar.
La perspectiva teórica desde la que se plantea esta indagación es la de la interpretación y traducción que hacen de la política educativa los actores escolares (Ball, 2015) la que a través del examen de su discurso y de sus diferentes prácticas y procesos de significación permiten conocer cómo las políticas educativas son recontextualizadas cotidianamente en las escuelas.
Rockwell (2009) y Anderson (2011) indican la utilidad del enfoque etnográfico crítico para la comprensión de las subjetividades infantiles y la cultura de las escuelas en el contexto del neoliberalismo. Por su parte, Rudduck, Day y Wallace (2003) destacan las opiniones de los niños y niñas para una agenda de mejora de la calidad de las escuelas.
Se diseñó un dispositivo de observación participante de clases de Lenguaje y Matemáticas en el trascurso de un año lectivo en cuatro cuartos años de primaria. Luego se realizaron 18 entrevistas a grupos de cinco niños, con un total 90 participantes de entre 9 y 10 años de edad. Se les invitó a recorrer el espacio escolar y describir lo que en sus lugares ocurre en un día cotidiano (Sisto & Zelaya, 2013). A esta descripción debían agregar las características de estos espacios, los agentes que actúan en ellos y su propia participación como estudiantes. El análisis de datos se realizó desde un enfoque narrativo etnográfico y análisis categorial semántico.
Los hallazgos preliminares dan cuenta que el espacio habitado por niños y niñas está fuertemente reglamentado por los lugares permitidos y restringidos al acceso cotidiano. Estos espacios son señalados por los adultos de la escuela quienes designan límites espaciales en función de sus propias labores de atención a niños y niñas en el marco de las políticas de discriminación positiva y de apoyo psicosocial. Niños y niñas logran distinguir espacios en los que los adultos llevan/traen a los estudiantes para “contenerlos”, “darles apoyo”, “enseñarles cuando tienen dificultades para aprender”.
Por otro lado, los participantes advierten que existen espacios en la escuela que son ganados como premio/recompensa por cumplir indicadores de eficiencia rendidos por la escuela a entidades externas que controlan su gestión. Estos indicadores son constantemente registrados, a través de mecanismos de control que son divulgados en paneles y felicitados públicamente en actos escolares. Con la mejora en el rendimiento académico, pero en particular en la decreciente asistencia a clases de niños y niñas en contextos de pobreza, las escuelas responden a la presión explicitando a sus estudiantes los beneficios materiales de este cumplimiento. Esta práctica a su vez evidencia la apropiación de la lógica de la competencia y rivalidad entre grupos de estudiantes para el logro de objetivos y por tanto para la ocupación de los espacios deseados.
Relativo a los beneficios asociados al cumplimiento de metas, los estudiantes de primaria reconocen a los agentes externos de estas mejoras. La nueva infraestructura escolar, materiales deportivos e implementos pedagógicos que llegan a la escuela son fruto del esfuerzo de los adultos y de los estudiantes, pero dados por los municipios, configurando a la figura de los alcaldes como agentes que obsequian cosas a las escuelas y por tanto a ellos y a sus familias como beneficiarios de políticas de subsidiareidad estatal.
Sobre la propia experiencia infantil, niños y niñas distinguen categorías de estudiantes, diferenciando los que reciben ayuda de los que no. Estas distinciones están dadas por el trato a quienes reciben becas de alimentación, a quienes tienen dificultades para aprender y a quienes son expulsados del sistema. Así se logra instalar distinciones sociales intragrupo a pesar de la vulnerabilidad social de la que todos los niños de estas escuelas son objeto.
Por último, un lugar específico en estas construcciones sobre el cumplimiento de resultados, tiene la prueba SIMCE. Para niños y niñas el trabajo de sus profesores y las actividades que los estudiantes realizan en el cotidiano escolar tienen como fin la mejora en los resultados de esta prueba, señalada como un hito que organiza el quehacer cotidiano. Así cada tarea de reforzamiento escolar, visitas de agentes externos de la escuela dicen relación con este dispositivo de control y examen.

Referencias
Anderson, G. (2011). La etnografía de niños y jóvenes en el estado neoliberal. Una etnografia crítica para nuevos tiempos. En Batallán, G., Neufeld, M.R. Discusiones sobre infancia y adolescencia, niños y jóvenes dentro y fuera de la escuela (pp. 115- 126). Buenos Aires, Argentina: Editorial Biblos.
Assaél, J., Acuña, F., & Contreras, F. (2015). Transformaciones en la cultura escolar en el marco de la implementación de políticas de accountability en Chile. Estudios Pedagógicos.
Ball, S. J. (2015). What is policy? 21 years later: reflections on the possibilities of policy research. Discourse: Studies in the Cultural Politics of Education, 36(3), 306-313. doi:10.1080/01596306.2015.1015279
Falabella, A. (2014). The Performing School: The Effects of Market & Accountability Policies. Education Policy Analysis Archives, 22(70).
Rockwell, E. (2009). La experiencia etnográfica. Historia y cultura en los procesos educativos. Buenos Aires, Argentina: Paidós.
Rudduck, J., Day, J. & Wallace, G. (2003). Perspectivas de los alumnos sobre la mejora escolar. En Hargreaves, A. Replantear el cambio educativo. Un enfoque renovador. Buenos Aires, Argentina: Amorrortu.
Sisto, V., & Zelaya, V. (2013). La etnografía de dispositivos como herramienta de análisis y el estudio del managerialismo como práctica local. Universitas Psychologica, 12(4), 1345-1354. Doi: 10.11144/Javeriana.UPSY12-4.edha





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* Palma
Universidad de Chile. Santiago, Chile

* Assael
Universidad de Chile. Santiago, Chile

* Albornoz
Universidad de Chile. Santiago, Chile