Resumen de ponencia
Otra voz, otra memoria: pasado reciente y presente militante “ No estamos en el bronce, estamos activos
*Verónica Torres
La presente investigación gira en torno a la figura del dirigente gremial de la CTA Autónoma en Mendoza, Guillermo Martínez Agüero quien porta en su historia personal de la militancia su rol y permanencia en el denominado movimiento montonero tanto en la formación política como en las armas dentro de lo que fue la historia de las agrupaciones guerrilleras durante los ’70 en América Latina y quien desde el retorno a la democracia desde 1983 retomó su actividad militante en la administración pública como médico en el sector de salud.
Tanto su pasado militante (en lo político y lo beligerante) como su posición actual en torno al rol del movimiento de los trabajadores será “reflotado y reversionado” en los medios locales en condiciones de producción que atraviesan el contexto de publicación (prensa de modalidad comercial o militante), los momentos de fricción y conflicto social entre gobierno y trabajadores dentro del colectivo de CTAA y ATE y las aperturas controladas que el proceso de blindaje mediático realiza sobre su actuación y sus acciones comunicacionales en debate con los discursos que desde el oficialismo marcan la figura cuestionada del trabajador sindicalizado y militante asociado a la imagen del estado como “ineficiente, irregular, lento y abusado” como en varias ocasiones y con uso del espacio que ofrecen los medios de comunicación ha definido el hombre fuerte de Cambiemos en Mendoza, el propio gobernador Alfredo Cornejo (UCR-Cambia Mendoza).
Nuestro objetivo consistirá en develar las claves de lectura en el actual contexto político de las instancias de reivindicación y demanda de legitimidad de un proceso revolucionario no concluido en los ’70, interrumpido por la dictadura cívico militar y profundizado en el marco global del neoliberalismo y, en particular, en Argentina que debe ser retomado por el movimiento de los trabajadores.
Utilizar metáforas como “no enterrar las armas” o “no somos héroes ni estamos en el bronce” nos lleva a pensar que sus intervenciones, discursos, declaraciones sobre el proceso de las agrupaciones guerrilleras en los ’70, la situación de los ex presos políticos, la pugna por los sentidos de la memoria en relación a los DD.HH. y el rol del movimiento de trabajadores actualmente en un contexto político frontalmente conflictivo hacia el sindicalismo y la militancia. En parte estas declaraciones nos muestran que coloca en debate los procesos de construcción del movimiento de DD.HH. en relación al uso de la memoria; define una posición crítica en torno a hablar de una derrota de las agrupaciones guerrilleras; actualiza el tema de la opción armada 40 años después; tensa los temas claroscuros y las discusiones dilatadas que despojan de la categoría de los desparecidos como víctimas y los reasume como militantes (equivocados o no según las diferentes posiciones en torno a la historia reciente argentina y la lucha por los sentidos de la memoria) y finalmente, interroga desde el presente en el que se agudiza la tensión entre el movimiento de los trabajadores y el gobierno de sesgo neoliberal cuáles serán las estrategias para resistir medidas de reforma laboral globalizadas y sostener el ejercicio de los derechos.
Estos planteos que realiza desde el eje presente la figura de un dirigente gremial (sin desligarse de su trayectoria militante sostenida desde los ’70 y sin trabajar sobre el crédito de la figura de víctima y la persecución política a la que hacía referencia Tzvetan Torodov al urgir sobre un planteo de superación de la memoria y de las heridas que escapará del uso y abuso político de la historia) podrán ser vislumbrados o vistos en mínimos restos discursivos que como retazos de una cortina en tiras nos permiten los tajos de la prensa blindada (aperturas controladas) sugerir una visión de la necesidad de mantener la lucha por los derechos, dejando a un costado la memoria cuando ésta no permite avanzar en pos de sostener un discurso de los DD.HH. que interpela los efectos del neoliberalismo en el siglo XXI en Argentina y , en particular, en Mendoza.
El cruce de las declaraciones recortadas que la prensa local nos ofrece con las entrevistas y las referencias estarán limitadas a tres momentos de tensión en el 2017
1-el paro del 7 de marzo convocado por la CGT que culmina en Mendoza con una movilización y un acto frente a la casa de gobierno durante el cual Guillermo Martínez Agüero (GMA) fustiga la gestión de gobierno de Cambiemos en Mendoza
2- y el acto de corte de calles durante el paro general convocado el 6 de abril que en el marco de la aplicación del Protocolo Antipiquete concluye con la imputación penal y sanción al dirigente junto a otros representantes y legisladores del Frente de izquierda.
Un corolario de las medidas con las que se refuerza el cuestionamiento a las acciones de protesta del movimiento de trabajadores ya iniciado desde diciembre del 2015 con el denominado “proceso de reordenamiento administrativo” u “ola de despidos” que ha elevado la cifra de bajas a 250.000 empleados estatales desde el esquema argumentativo del “Estado ineficiente” , parte del discurso de la herencia pesada a la que alude Mauricio Macri y los funcionarios de Cambiemos desde el cual se han explicado los contratos suspendidos y los ataques verbales hacia los trabajadores al denominarlos despectivamente “ñoquis”.
3- El acto del 1 de mayo cierra estas presentaciones con una marcada crítica del dirigente gremial (GMA) a las medidas del gobierno local y los alcances de las políticas nacionales, ya cerradas estas aperturas controladas de la prensa local y culminado el proceso de blindaje mediático que invisibiliza los discursos de resistencia, las voces disonantes y disidentes a una homogeneización discursiva de normalidad que el gobernador definió bajo la figura de la ausencia de conflicto social en la provincia y que completa la naturalización de la introducción de la reforma laboral que elude a los sindicatos y agrupaciones sindicales como intermediarios y marca la nueva etapa de desarme de la organización del movimiento de trabajadores al pretender despojarlo de su rol activo social y político en el contexto global de la neoliberalización.