Consecuente con su carácter científico, el marxismo no puede anquilosarse y sería erróneo pretender que el legado de Marx y Engels está escrito en piedra. Debido a que es una explicación de la realidad y como la realidad es cambiante, el marxismo debe cambiar con ella. Además de que los cambios que ha guiado se dieron posterior a la muerte de sus fundadores lo que implica que la realización de la praxis que postula necesariamente se vincula con desarrollos conceptuales y prácticos que trascienden a la obra de Marx y Engels y su época. Si se defiende la tesis de la cientificidad del marxismo automáticamente éste se convierte en objeto de análisis y transformación debido a los procesos de verificación práctica y validez discursiva a los que es forzado debido a su pretensión revolucionaria, tal como sucede con cualquier otra ciencia.
Partiendo de esta última premisa es necesario reconocer que durante los últimos cuarenta años se ha creado todo un movimiento que bajo el nombre de Nueva Síntesis ha cuestionado y criticado diversas manifestaciones prácticas del marxismo, así como argumentos y conceptos que demostraron ser erróneos o que no sobrevivieron al paso de los años, así como deficiencias o limitaciones en el entendimiento del materialismo dialéctico por parte de aquellos que se autodenominaron marxistas. Mi propósito es que partir del discurso de la Nueva Síntesis (cuya pertenencia al ámbito académico y filosófico está a penas se inicia) se relaice un balance de la primera etapa de las revoluciones socialistas desde la Comuna de Paris hasta la China de Mao y mediante un tratamiento filosófico integrarla a la agenda de lo que se puede llamar comunidad filosófica de conocimiento y aplicar la unidad entre verificación y validación que el materialismo dialéctico propone al utilizar los medios que provee la academia para validar el discurso de la Nueva Síntesis.
¿Qué es la Nueva Síntesis?
Sus componentes filosóficos básicos
Algo sobre lo que tal vez no se puntualiza demasiado respecto a la Nueva Síntesis (NS) es su condición de síntesis. Escribirla como nombre propio y por ello con mayúsculas trata de resaltar ese aspecto. Todo proceso sintético proviene de un proceso analítico, por lo menos si ese proceso es subsidiario del materialismo dialéctico, tal es el caso de la NS. Y como síntesis no solo es un conocimiento novedoso sino superior. Atendiendo a estas dos características inherentes a la síntesis podremos preguntarnos: ¿qué conocimiento supera la NS? ¿qué la hace nueva respecto a otros conocimientos o formas de entender? ¿qué conceptos o métodos o prácticas la enlazan con el materialismo dialéctico?
Los antecedentes ineludibles
Desde la muerte de Mao Tsetung en septiembre de 1976 y los acontecimientos derivados de su muerte relacionados con el giro político que se impuso en la República Popular China (RPCH), los comunistas alrededor del mundo que consideraban a China como el último bastión del socialismo en el mundo asumieron, básicamente, tres posiciones: los que se acomodaron a la nueva dirección de la RPCH y consintieron el golpe de Deng Xiao Ping y consideraron que la dirección política seguía siendo socialista; los que renegaron tanto de la nueva dirección del Partico Comunista de China (PCCH) así como de la dirección que el mismo había tenido durante la era de Mao, tal como lo representó Enver Hoxa ; por último, estaban aquellos que no dejaron de reconocer que la dirección de Mao y los maoístas correspondió a la dictadura del proletariado y que con el giro se perdían todas las victorias que al respecto se habían logrado durante 27 años, en especial, uno de los mayores avances en su ejercicio: la Revolución Cultural Proletaria (RCP).
Es en este contexto en el que surge, y es en ésta última corriente en que se inscribe la NS. Debido a la necesidad de entender los sucesos posteriores a la muerte de Mao y los factores que habían conducido a ese desenlace los que estaban dispuestos a seguir la lucha por el socialismo debían comprender el proceso por el que se había restaurado el capitalismo en la RPCH y por el que el PCCH había virado hacia la reacción. Como presidente del Partido Comunista Revolucionario de Estados Unidos (PCR), Bob Avakian encabezó un movimiento al interior del mismo para enfrentar la situación y alcanzar el entendimiento deseado. Lo hizo a partir del reconocimiento de los logros alcanzados bajo la dirección de Mao, en especial la RCP, pero también del reconocimiento de las limitaciones que enfrentaron y los errores que cometieron los revolucionarios chinos, incluyendo a Mao. Es decir, el proceso que derivó en la restauración capitalista no fue inevitable y fue consecuencia de factores tanto objetivos como subjetivos.
En este esfuerzo, tanto Avakian como los militantes del PCR y de otros partidos y organizaciones alrededor del mundo, se enfrentaron a la necesidad de entender el fenómeno de la restauración capitalista en China como parte del proceso de la primera etapa de revoluciones socialistas triunfantes en el mundo que inició con la Revolución Bolchevique (RB) en 1917 y que llegaría a su fin en 1976 con el viraje en China. La necesidad de entender el fenómeno de la restauración capitalista en ese país como parte de la etapa histórica de revoluciones socialistas triunfantes se hizo evidente debido a dos razones: a que el fenómeno de restauración ya se había originado y consolidado en la Unión Soviética (URSS); y ya que China iniciaba ese camino, llegaba a su fin la dictadura del proletariado en el planeta. Con la desaparición del socialismo se originaba una nueva época en la que el capitalismo dominaba por completo, aunque con la sombra persistente de la rebelión y de la revolución proletaria que en gran medida se recordaba por los logros alcanzados durante la época revolucionaria tanto en China como en la URSS. Es decir, si bien la dictadura del proletariado había sido revocada de facto y no obstante algunos persistían en identificarla con la URSS después del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) en 1956 y del golpe de Deng en China, se había probado que era posible construir un orden alternativo al capitalismo y que esa posibilidad no era fácil de revocar. Es esta característica, la persistente huella histórica del socialismo a pesar de su derrota, lo que permite afirmar que las revoluciones socialistas triunfantes marcaron época, y con su final finalizó una etapa histórica.
Para entender los sucesos luego de la muerte de Mao había que entender lo sucedido en la URSS décadas atrás, y para entender lo sucedido en la URSS había que considerar los dos procesos como final e inicio, respectivamente, de una etapa histórica. Y, además, había que aceptar las consecuencias derivadas de ello: a partir de 1976 no existían más sociedades socialistas y todo esfuerzo revolucionario debía corresponder a esta nueva realidad. Para decirlo en términos dialécticos: se confrontaba una nueva necesidad. Avakian y otros militantes alrededor del mundo comprendieron que había que defender los logros alcanzados durante esta etapa, pero esos logros y la experiencia acumulada no bastarían para enfrentar los nuevos retos y avanzar a nuevas alturas. Se necesitaba, sobre todo, hallar los errores que condujeron a los desenlaces mencionados tanto en la URSS y en China, en otras palabras, había que dilucidar las condiciones que propiciaron o permitieron la restauración capitalista en las sociedades socialistas. Se necesitaba de una nueva síntesis.
¿Qué es la Nueva Síntesis?
Sus componentes filosóficos básicos
Algo sobre lo que tal vez no se puntualiza demasiado respecto a la Nueva Síntesis (NS) es su condición de síntesis. Escribirla como nombre propio y por ello con mayúsculas trata de resaltar ese aspecto. Todo proceso sintético proviene de un proceso analítico, por lo menos si ese proceso es subsidiario del materialismo dialéctico, tal es el caso de la NS. Y como síntesis no solo es un conocimiento novedoso sino superior. Atendiendo a estas dos características inherentes a la síntesis podremos preguntarnos: ¿qué conocimiento supera la NS? ¿qué la hace nueva respecto a otros conocimientos o formas de entender? ¿qué conceptos o métodos o prácticas la enlazan con el materialismo dialéctico?
Los antecedentes ineludibles
Desde la muerte de Mao Tsetung en septiembre de 1976 y los acontecimientos derivados de su muerte relacionados con el giro político que se impuso en la República Popular China (RPCH), los comunistas alrededor del mundo que consideraban a China como el último bastión del socialismo en el mundo asumieron, básicamente, tres posiciones: los que se acomodaron a la nueva dirección de la RPCH y consintieron el golpe de Deng Xiao Ping y consideraron que la dirección política seguía siendo socialista; los que renegaron tanto de la nueva dirección del Partico Comunista de China (PCCH) así como de la dirección que el mismo había tenido durante la era de Mao, tal como lo representó Enver Hoxa ; por último, estaban aquellos que no dejaron de reconocer que la dirección de Mao y los maoístas correspondió a la dictadura del proletariado y que con el giro se perdían todas las victorias que al respecto se habían logrado durante 27 años, en especial, uno de los mayores avances en su ejercicio: la Revolución Cultural Proletaria (RCP).
Es en este contexto en el que surge, y es en ésta última corriente en que se inscribe la NS. Debido a la necesidad de entender los sucesos posteriores a la muerte de Mao y los factores que habían conducido a ese desenlace los que estaban dispuestos a seguir la lucha por el socialismo debían comprender el proceso por el que se había restaurado el capitalismo en la RPCH y por el que el PCCH había virado hacia la reacción. Como presidente del Partido Comunista Revolucionario de Estados Unidos (PCR), Bob Avakian encabezó un movimiento al interior del mismo para enfrentar la situación y alcanzar el entendimiento deseado.