En el proceso histórico del mundo contemporáneo y los momentos de crisis que se han presenciado, nos encontramos hoy día con la más silenciosa y fulminante de ellas: El distanciamiento de la formación humanista y ética en la sociedad. Aunque conocemos las transformaciones que las humanidades han realizado en el mundo desde el carácter socio-político de las naciones; los individuos se han preocupado más por una formación comercial, que garantice la prosperidad monetaria, donde el objetivo se consolida en la ambición del ingreso económico. Las circunstancias que mueven cotidianamente el mundo en que vivimos, las urgencias, los afanes y desmanes por aquello materialmente visible: el consumismo, el bienestar físico, el trabajo, entre otros aspectos; han motivado una fractura en las percepciones de lo ético, lo emocional, lo socio-creativo y lo educativo que favorezcan el fortalecimiento de la persona y su vínculo con la naturaleza: Las humanidades.
Las reflexiones teóricas que desglosa la presente ponencia, ponen en discusión las necesidades imperantes que la sociedad actual evidencia frente a la formación humanística desde el plano de lo ético, sus interrogantes y cómo el mismo hombre se ha dejado influenciar por la creación de múltiples iniciativas que superan el ámbito intelectualista y cognitivo, relegando al mismo tiempo, los aportes de lo ético, lo social y lo emotivo en la actualidad, en pro de la consolidación de una sociedad humanizada, en la que se privilegie el valor netamente humano.
Las múltiples pretensiones del mundo globalizado y sus efectos sobre la vida social han sumergido al hombre en el olvido de las razones por las cuales existe, su esencia relacional y su integridad; asumiendo una nefasta individualización que lo ha transformado en un ser irreflexivo, angustiado por necesidades que encuentra fuera de su espiritualidad, un ser conveniente y convencido de los “falsos beneficios” que otorgan otros inventos del sujeto mismo tales como el patrimonio, las edificaciones, la tecnología, las comunicaciones, los alimentos instantáneos, y otros artificios, que potencian el desarraigo por su interioridad, la naturaleza y la otredad. Es así como, la reflexión sobre la responsabilidad de los individuos en los procesos globalizados se reitera afanosamente, ya que afecta la propia emergencia de la convivencia humana. Pareciera que viviésemos en un tiempo de rechazo hacia estas responsabilidades: En otros términos, la insensibilidad del ser humano lo convierte en esclavo del mundo que él mismo ha construido.
Estamos sumergidos en el contrasentido de vivir en un mundo movilizado afanosamente por los artefactos tecnológicos y las tecnologías de la información y comunicación (TICs), en búsqueda de nuevas perspectivas a una mejor calidad de vida frente a la vivencia de diversas realidades en las que la reflexión ética por la construcción de una cultura más humanizadora, se queda en un segundo plano. Lo anterior fundamenta la urgencia por humanizar dicho entorno absorbente, regido por un esquema globalizado en el que impera cada vez más el individualismo, la insociabilidad y la institucionalidad.
De esta forma, las implicaciones en la reflexión ética desde el entorno académico universitario sugieren una rearticulación creciente de su dimensión, desde el pensar filosófico, hacia el análisis de lo que se dice, en concordancia con la vida cotidiana de las personas y los espacios donde se desenvuelven; para la toma de posicionamientos que visualicen las perspectivas humanistas de las que somos partícipes.
Abordar las megatendencias actuales de la ética, es en síntesis, asumir los retos que la sociedad y el mundo plantean frente a la construcción de un mundo más justo y viable para la vida humana, reto que invitamos a ser asumido como espacio académico de la realidad particular y social en la cual nos encontramos. Por ello, la solicitud del mundo moderno, que se hace tanto a las universidades como a los responsables de formar las nuevas generaciones, nos compromete a la necesidad de resignificar el sentido de lo ético, encaminado hacia el arte de vivir y buscar la felicidad.