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Resumen de ponencia
El movimiento estudiantil chileno frente al segundo gobierno de Michelle Bachelet: desafíos para nuevas generaciones

*Daniel Andrade
*Matías Flores



En esta ponencia buscamos dar cuenta de la experiencia adquirida por el movimiento estudiantil chileno (ME), en particular del sector universitario, frente a un proceso de institucionalización de las demandas y algunas luces de la rearticulación posterior a esto. Para esto damos pequeño contexto y detallamos de forma cronológica los hechos y dilemas enfrentados.

1. El modelo educativo chileno

El modelo educativo chileno está marcado por las políticas neoliberales que se iniciaron en la dictadura de Augusto Pinochet. En relación a la educación superior, destaca la Ley de Universidades de 1980 que comenzará a restringir a las universidades públicas y darle lugar a la educación superior privada. El mecanismo principal fue el autofinanciamiento, que obligó a las universidades a comportarse como empresas (Arocena, 2004). Pero será durante los gobiernos de la Concertación cuando el incremento de las instituciones privadas y la desregulación tomará su mayor expresión, cuando se introduce el Crédito con Aval del Estado (CAE) en el 2006. Este crédito permitía a los estudiantes de familias empobrecidas acceder a la educación superior a través de un crédito con la banca privada. Se podía estudiar en cualquier institución, independiente si fuera pública o privada. Este hito hizo crecer desenfrenadamente a las instituciones privadas e instaló la deuda como un mecanismo de agobio al estudiantado, considerando que existía una tasa de interés del 6% y que los aranceles chilenos está entre los más altos del mundo (Fundación Sol, 2016).
El efecto simbólico de estas políticas fue la idea de una “movilidad social” a través de la educación superior. Si bien esto en parte es logrado, pues se ingresa a la educación superior, una vez se egresa comienzan los problemas al momento de enfrentarse a la deuda y a la escasez de trabajo. La mercantilización de la educación derivó a que instituciones lucraron con los recursos del Estado, a costa de la calidad de la educación (CEFECH, 2014). De la mano con la ruptura de este mito, se fue gestando un malestar en la sociedad chilena: se criticó la distancia entre las expectativas y la realidad, que terminaron desencadenado las movilizaciones del 2006 y 2011.


2. 2011, la primavera estudiantil.

El ME nace de una precariedad del sistema de educación superior y el deseo o aspiración de la sociedad chilena por ingresar a este. El ME fue sectorial y pudo transformarse y tomar ribetes sociales y políticos considerando 3 cosas que son necesarias de analizar: (1) Masividad, llegando a convocar a 2 millones de habitantes en sus manifestaciones a nivel nacional, (2) Su carácter impugnador, cuestionando no sólo el ámbito educativo sino que logra cuestionar la institucionalidad política existente en Chile y (3) antagonismos claros, los representantes del gobierno eran defensores de la educación de mercado y el lucro que se buscaba cambiar.

3. 2013 La debilidad histórica de los movimientos sociales: La cooptación.

Este año son las primeras elecciones parlamentarias y presidenciales después del a irrupción del ME. En este contexto las demandas estudiantiles fueron tomadas por la Nueva Mayoría (NM) e incorporadas dentro de su programa. Además, algunos dirigentes del movimiento del 2011 (Camila Vallejo y Giorgio Jackson) se sumaron a su campaña e incluso a su coalición en el caso de la primera. Esto provocó en la ciudadanía y parte importante del mismo movimiento un cuestionamiento pues, si queríamos avanzar en nuestras demandas, había que dar el apoyo a este gobierno quienes, en su mayoría, eran los que impulsaron las reformas neoliberales. El segundo gobierno de Michelle Bachelet, abrazó un programa de reformas con las principales consignas del ME.


4. Gobierno de Michelle Bachelet, entre el progresismo y neoliberalismo (2014-2018)
Si bien la NM toma las consignas en el ME su implementación y el detalle de las reformas hicieron que los estudiantes se enfrentaran a diversos dilemas, en eso identificamos al menos los siguientes elementos:
(a) La gratuidad: esta medida si bien ataca el padecimiento material de los estudiantes, pues se da gratuidad a sectores más vulnerables de la sociedad, sin embargo no retrocede en el núcleo de las políticas neoliberales, que es el agobio a la educación pública. La gratuidad implementada por Michelle Bachelet sigue financiando a la educación superior privada. De esta manera, se mantiene la lógica de voucher y no logra ser entendida como derecho social.
(b) Procesos participativos para la elaboración de la reforma: al interior del ME, se debatió durante todo el período la pertinencia o no de sumarse a los procesos participativos impulsados por el gobierno. Finalmente, los representantes abandonan las mesas prelegislativas y el proyecto de ley comenzó a ser rechazado por el ME. El peligro a la cooptación, la desconfianza, entre otros, provocó que el ME no pudiera ingresar sus propuestas. A su vez, algunos plantearon la necesidad de generar un proyecto alternativo que uniera a otros actores del mundo de la educación y que se volviera a permitir antagonismos claros con el gobierno.
(c) Eliminación del CAE y condonación de la deuda: el gobierno se comprometió a eliminar el CAE, pero no lo realizó nunca. El ME impulsó movilizaciones por su eliminación y por la condonación de la deuda. Esto generó un cuestionamiento directo al gobierno, volviendo a una confrontación evidente para la ciudadanía (aproximadamente 900.000 personas con una deuda acumulada de 5 billones de pesos (Fundación Sol, 2017) que permitió legitimar al ME.
(d) Ley de Universidades del Estado: Este proyecto pretende abordar el fortalecimiento de la educación pública. Esta ley era la más determinante en la perspectiva de avanzar en el derecho a la educación. Aquí entran 2 dilemas dentro del ME: (1) Definición de lo público. El neoliberalismo a llega a tal nivel que las instituciones públicas (estatales) funcionan con lógicas privadas, lo que lleva a que un sector del progresismo a plantear que puede existir instituciones privadas que sean “públicas”. (2) La necesidad de la expansión de las universidades estatales en un sistema donde solo ocupan el 16% de la matrícula de educación superior. Cabe la reflexión si efectivamente se avanza hacia mantener un sistema hegemónicamente privado a uno realmente mixto, donde lo público sea columna vertebral. Esta discusión trajo al ME varias tensiones ya que gran parte de los estudiantes estaban en universidades privadas.

5. Re-emergencia del movimiento estudiantil.

A continuación analizaremos brevemente los conflictos más importantes de tres universidades chilenas, que expresan nuevas formas de movilización y han sido parte de las respuestas a la confrontación o cooptación con el gobierno. Estas se caracterizan: por volcarse a una disputa interna de la institución, buscando ejecutar aquellos principios de derecho social en las instituciones, y por diversificar los conflictos que sustentan las movilizaciones.
Universidad de Chile, 2015: se realiza un proceso de movilización interno que fue liderado por los estudiantes de facultades más precarizadas por el modelo mercantilizado de educación (en especial el autofinanciamiento), como por ejemplo la Facultad de Artes, Instituto de la Comunicación e Imagen y Instituto de Asuntos Públicos. Se instaló la consigna “la Chile en crisis” para evidenciar las contradicciones internas de la educación pública, volviendo a generar movilizaciones masivas, pero a escala local. Este proceso permitió generar una base relevante para la movilización de las universidades estatales.
Universidad Técnica Federico Santa María 2015-2017: universidad privada de reciente trayectoria organizativa que fue capaz de movilizarse por mayor democratización. Destacando la movilización impulsada desde las regiones del sur, que derivó en una toma nacional de las 4 sedes. Este proceso permitió que se introdujera la democracia al interior de sus instituciones.
Universidades estatales, 2017: movilización nacional, que articuló a las 16 universidades estatales, tanto estudiantes como funcionarios. El proyecto de ley de Michelle Bachelet proponía la privatización de los trabajadores y un retroceso en democracia universitaria. Se innovó en formas de movilización, recurriendo a intervenciones artísticas masivas y marchas masivas desde las instituciones, donde incluso participaron rectores.
Universidad Católica, 2017: movilización interna de una de las universidades privadas más conservadoras del país. El contexto de discusión del proyecto de ley de aborto en tres causales confrontó al rector (quien criticaba el proyecto) con sus estudiantes que sí lo respaldaban. La forma de movilización fue a través de un plebiscito que motivó a la comunidad a un debate sólido, reflejado en una alta votación a favor del aborto en tres causales.


6. Debates abiertos en este nuevo período:

¿Cómo se enfrenta el ME a la institucionalidad? ¿En qué medida el gobierno de Michelle Bachelet fue cooptación o recepción de nuestras demandas?
El ME se puso en una disyuntiva y se dividió entre los colaboracionistas y quienes se mantuvieron por fuera del gobierno. El resultado de las reformas no respondieron a la totalidad de las demandas. En parte, se explica por la incapacidad del ME de disputar unificadamente su programa y de aislarse del debate público.
¿Las actuales formas de movilización generan una renuncia a lo abierto el 2011 o representan un tipo de continuidad?
Si bien nunca se abandonó la movilización (se realizaron marchas periódicamente), ninguna tuvo el impacto del 2011. En cambio surgieron otro tipo de movilizaciones que habla de una nueva generación de estudiantes que no busca repetir un hito pasado, sino que se ve dispuesta a crear conflictos nuevos, aunque siempre vinculados con el conflicto educativo. Es desafío de las actuales dirigencias poder despertar ese malestar más diversificado, en un frente común que vuelva a situar con fuerza al ME.




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* Andrade
Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile - FECH. Puerto Montt, Chile

* Flores
Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile - FECH. Puerto Montt, Chile