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Resumen de ponencia
"IJÁ OTI OMNIRÁ"

*Tatiana Andrea Bonilla Segura



Esta ponencia es el resultado de estudios académicos sobre identidad colectiva y cultural, desde una perspectiva psicológica, psicoanalítica y de interpretación de las movilizaciones, organización y lucha de los pueblos afrocolombianos. Es relevante en la medida en que evidencia los procesos de resistencia y re existencia de estas comunidades, en un marco teórico crítico, frente a formas de conocimiento totalizante que reafirman el binomio de dominador y dominado.
Después de Estados Unidos y Brasil, Colombia es el tercer país de América con la mayor cantidad de afrodescendientes, y es el país de habla hispana del continente que alberga la mayor población afro. En estos momentos eso es preponderante para reconstruir el tejido social de la población en general.

La pretensión es producir conocimiento situado desde esas identidades Otras, para desmontar las representaciones euro centradas, sexistas, racistas y patriarcales que rigen el pensamiento hegemónico y que lastimosamente orientan las políticas de desarrollo del mundo globalizado y hacen parte de la dinámica nacional e internacional. En Colombia, el racismo está encubierto y plasmado en códigos sofisticados. La presente ponencia es pues, un reclamo legítimo de saber dentro de la Academia tradicional.
Como ponente, me permito hablar en primera persona, sin que ello torne mis postulados en una teoría de los puntos de vista. Aunque soy una mujer afrodescendiente, no tengo un conocimiento privilegiado de la opresión, ni me proclamo portavoz de lxs hijxs de la diáspora africana. Tengo unas experiencias y hago interpretación de ciertos enfoques teóricos.

La presentación gira en torno a tres ideas fuerza: Identidad, Formas de la resistencia y la reivindicación contra el racismo y Derechos humanos en el marco del pos acuerdo (FARC y Gobierno de Juan Manuel Santos, caso Colombia); a partir de las cuales he elaborado algunas premisas.

Me enuncio desde algunos postulados teóricos propuestos por autores como Frantz Fanon, Psicoanalista, Psiquiatra, Filósofo y Escritor francés, autor de la obra “Piel Negra, máscaras blancas”, entre otras, y más específicamente en su tesis sobre decolonialidad y psicopatología del hombre negro. Igualmente, en Eduardo Restrepo, Antropólogo de la Universidad de Antioquia (Colombia), Magíster y Doctor en Antropología de la Universidad de Carolina del Norte y sus consideraciones sobre articulaciones étnicas y raciales. Por último, haré uso de los análisis de Gabriel Andrés Arévalo, Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia y Abogado de la Universidad Libre (Colombia). Magíster en Cooperación Internacional y PhD. en Estudios Internacionales de la Universidad del país Vasco, me centraré en sus avances sobre experiencias, luchas y resistencias en la diversidad y la multiplicidad.

Reflejaré algunas posiciones académicas en torno a lo que se entiende como identidad y evidenciaré las estrategias de los pueblos negros en Colombia para autodefinirse, pese a las formas de expropiación de sus particularidades por parte del Estado colombiano, en nombre de la “cultura”. Es importante reconocer que los gobiernos han perpetuado una tendencia homogenizante en los planes de desarrollo, que no se adaptan a la realidad de un país multicultural y han fracasado debido a la imposición de imaginarios que no se corresponden con nuestras realidades.

Acto seguido, expondré algunas experiencias relativas al mestizaje y la negritud, los prejuicios que subsisten y las posibilidades que la cosmovisión de los pueblos afro permiten, aun cuando permanece una estructura social, económica y política que sostiene el mito de la democracia racial y en virtud del cual nos hemos visto obligados a dinamizar nuestros propios métodos de concreción identitaria, pues hemos aportado a la construcción de nación no solo desde la música, los deportes y la culinaria sino mucho más, porque somos más que eso. Tenemos una cosmovisión diferente al resto del país que nos permite convivir en paz con la naturaleza y con todos los seres vivos. Los pueblos habitados por personas negras son pueblos que se congregan en torno a la comunidad, algo que la mentalidad mestiza desconoce y no comprende.

En ese orden de ideas, expondré las acepciones por medio de las cuales estas comunidades se nombran y reclaman ante el Estado, su historia, su proceso y el papel de la Academia colombiana y del ámbito internacional, en la conformación de los “Grupos étnicos”.
En adelante, daré cuenta de la consolidación de la alteridad colombiana, sus jerarquías y relaciones de poder, adoptando una visión crítica de la “etnización”, entendida como un proceso de construcción política que tiene que ver con una economía de visibilidades y señalando a los grupos étnicos como el Otro por excelencia de Occidente y la modernidad.
Por esa vía, demostraré que las poblaciones no son entes pasivos que se limitan a ser leídos desde la perspectiva étnica o que se circunscriben al papel que la Academia les ha asignado, no las podemos anclar exclusivamente a un territorio, ni se debe pretender acartonar su subjetividad.

Reseñaré la ley 70 de 1993, sus aciertos, faltantes y la lucha de lxs afro urbanxs para que se ampliara el significado y los alcances de lxs sujetxs politicxs, en el contexto de una Colombia dividida por el conflicto armado.
A continuación, advertiré sobre la situación de Derechos humanos de las comunidades negras en el marco del reciente pos acuerdo, caso Colombia, y la sistematicidad en el asesinato de líderes sociales. Si bien, el papel de los derechos humanos es dignificar la vida y defenderla como una realidad absoluta e incuestionable, en América Latina, ésta se ha convertido en algo menos que una posibilidad, sobre todo cuando se trata de lxs hijxs de la diáspora africana, a quienes se nos ha impuesto como destino histórico el tener que demostrar la validez de nuestra existencia.

Para concluir, presentaré algunas formas de la resistencia y la reivindicación, destacando aquellas iniciativas que tienen que ver con el cuerpo y que la Academia tradicional no reconoce, pero que para el caso de las comunidades afrocolombianas han funcionado como una extensión de la palabra históricamente acallada, porque tenemos cosmovisiones diferentes, derivadas de nuestros ancestros. La visión que tenemos del territorio es amplia y va más allá de la ocupación y explotación de la tierra que en muchos casos es un espacio sagrado donde entramos en comunicación con nuestros antepasados, en la búsqueda y reinvención de sus energías, recuerdos y conocimientos. Hablaré de las luchas cantadas que relatan aquello que los medios de información oficiales pretenden invisibilizar, los movimientos feministas cuyas apuestas se tejen en derredor de la aceptación y resignificación de la particularidad de los cabellos de las mujeres y de las búsquedas espirituales y religiosas de aquellos conocimientos centrados en la tierra y heredados de África.




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* Bonilla Segura
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA UNAL. Bogotá, Colombia