Una de las múltiples luchas por las que las mujeres han trabajado es por la obtención del reconocimiento; por ese derecho universal de ser concebidas como entes sociales y sobre todo, como personas y no como elementos complementarios u opuestos del hombre. Es decir, las mujeres como seres biopsicosociales, no hombres incompletos, ni entes virginales que brotaron de la bondad divina de aquella costilla de Adán, afirmado en el mito judeocristiano (Amorós, 2001).
La lucha por el reconocimiento social, político e histórico de las mujeres, para que sean tratas como actoras sociales, se respeten y cumplan sus derechos; y se visibilice su ejercer, pensar y andar, es una lucha histórica que se remonta prácticamente a los orígenes de la civilización (Rubin, 1986, pág.9), pasando por las mujeres que lucharon en la Revolución francesa para obtener los derechos de ciudadanía como Olimpia de Gouges, Mary Wollstoncraft, pasando por los movimientos sufragistas que buscaban el derecho al voto (Amorós, 1995; Varela, 2008) hasta las académicas, políticas y feministas que desde las décadas de los setenta y sesenta del siglo pasado, han consolidado la teoría feminista y abordado las diversas formas de ser mujer y sus agendas (Amorós, 1995; Varela, 2008; Serret, 2008).
En ese tenor, la ponencia presenta una reflexión sobre la importancia de la aplicación de una mirada feminista a los estudios gerontológicos y sociales para no desconocer la carga simbólica, moral y valorativa que posee la vejez (Yuni, 2008, pág. 155) en la sociedad y su relación con situaciones de exclusión, vulnerabilidad, e incluso relacionada con la enfermedad física, en lugar de ser concebida como una etapa más de la vida cargada de experiencia y saber.
Además de la evaluación, desde la intersubjetividad y cosmovisión de las mujeres, del programa de “Casa de Día-Talleres de terapia ocupacional” que implementa el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) para pensionados y jubilados en la ciudad de Culiacán, Sinaloa.
Ya que, aunque más del 80% de la población que atienden son mujeres, la cubertura de sus necesidades es deficiente y la política pública que retoman sigue sin una perspectiva de género.
Este documento es producto de los avances de tesis de maestría en Trabajo Social, titulada Construcción del Reconocimiento social en mujeres jubiladas, usuarias de la Casa de Día del ISSSTE en Culiacán, Sinaloa.
La propuesta está encaminada al trabajo directo con mujeres adultas mayores, todas ellas jubiladas y que además, realizan actividades artísticas como danza, teatro, música o pintura en un centro recreativo.
La Organización de las Naciones Unidas –ONU– ha estipulado que el envejecimiento de la población puede convertirse en una de las “transformaciones sociales más significativas del siglo XXI, con consecuencias para casi todos los sectores de la sociedad (…), así como para la estructura familiar y los lazos intergeneracionales” (2017).
En México, las proyecciones del Consejo Nacional de Población –CONAPO– la esperanza de vida de las personas alcanzará 81.9 años en 2050 y las mujeres vivirán más que los hombres (INEGI, 2017 con datos de la encuesta intercensal 2015), lo que implicará un incremento notorio en la población adulta mayor y una urgencia para los gobiernos y sociedad en general, para atender las necesidades médicas, sociales y recreativas de las personas. No es sólo una cuestión numérica por atender, sino de investigar y comprender cómo viven las personas mayores y cómo abonar a la mejora de su calidad de vida.
Desentrañar las diferencias de género, porque no es lo mismo ser hombre mayor que mujer mayor (Colom; 1999; Yuni, 2008) y se requiere “que se llevan a término más estudios sobre los roles de género en este tramo de la vida” (Colom, 1999, pág.55) se presenta una breve relación de la construcción social del ámbito de lo privado como natural para la mujer y público para el hombre, después se presenta la construcción de género como una categoría analítica, cerrando el documento con la relación y aportaciones de la teoría feminista al trabajo de investigación en proceso.