El presente documento transita por la impronta literaria y patriótica de Francisco Bilbao, precoz y nómada intelectual chileno que junto a excelsas personalidades del panorama histórico de América Latina, es artífice de la identidad regional, defensor a ultranza de los derechos ciudadanos y prominente precursor de los procesos sustantivos de integración latinoamericana. El escrito recoge los aspectos más significativos del accionar sociopolítico de Bilbao en aras de posibilitar la sistematización de su pensamiento. En él se analizan sus posturas emancipatorias, sus aportes a la
formación del pensamiento revolucionario, su visión crítica, y la vigencia de su legado en virtud de contribuir a la consolidación de la patria grande.
A poco más de ciento cincuenta y tres años de su muerte, Francisco Bilbao; quien hiciera del exilio su patria al levantar su voz en defensa de las clases oprimidas, erige hoy su legado como bastión inexpugnable de identidad e integración latinoamericana, trascendiendo la proscripción y el ostracismo en el que injustamente ha sido sumido. Pensador de un liberalismo radical, defensor
del laicismo frente a las prácticas conventuales, ferviente contendor del eurocentrismo de la época, visionario excepcional, sensible a la multiplicidad cultural y hacedor de una ideología integracionista que supera la estrechez nacional; Bilbao se perfila como referente ineludible para el estudio de los
procesos sociopolíticos contemporáneos acaecientes en la región, y especialmente, para la formación de valores patrios en los latinoamericanos de hoy.
APROXIMACIONES AL PENSAMIENTO BILBAÍNO: DE LA DESCOLONIZACIÓN A LA SIGNIFICACIÓN.
Enjundiosos estudios realizados en torno a la figura de Bilbao, refrendan que fue ese prócer de la historia y la cultura latinoamericana el primero que hizo alusión a nuestra región utilizando el nombre de América Latina. Lo hace en una conferencia dictada en parís el 22 de junio de 1856, conocida con el título “Iniciativa de la América”. En ella retoma la propuesta de Bolívar de reunir un Congreso Federal de las Repúblicas del Sur, a las que también denomina “Estados des-Unidos del Sur”, “mundo de Colón”, “América de Maipo, Carabobo y Ayacucho” y “Nuestra América”. Aunque Bilbao fuera “un marginal de la historia”, silenciado por filósofos e
historiadores, y aunque cayera sobre él la acusación de “agitador, blasfemo e inmoral” no se justifica, sostiene Rojas Mix (1991), minimizar su papel en la formación del término con que hoy reconocemos nuestra identidad; no sólo porque fue el primero en utilizarlo, sino porque le dio su sentido actual,
diferente de la noción de latinidad que entonces era más frecuente, la difundida por Chevalier. Bilbao utilizó el nombre “América Latina” como paradigma de identidad regional anticolonialismo y antiimperialismo.
VIGENCIA DEL LEGADO BILBAÍNO DESDE UNA CONTEXTUALIZACIÓN REGIONAL.
No es secreto el retroceso en materia de integración y cooperación internacional que desde hace algunos años experimenta la América Latina. Las nuevas estrategias implementadas por quienes
representan los intereses capitalistas, han torpedeado los procesos revolucionarios inclusivos promovidos por los gobiernos progresistas de la región. Los impeachment políticos, las guerras mediáticas y el veto a la emancipación; han sido las alternativas instrumentadas por los que maquiavélicamente pretenden cercenar la patria bajo el falaz compromiso de generar cambios favorables para Latinoamérica. Este escenario hace presagiar un porvenir nefasto para la patria
grande. Es responsabilidad de los latinoamericanos, revertir el panorama sociopolítico que vivencia hoy Latinoamérica. La subida al poder en Brasil del presidente defacto Michel Temer, desconociendo la voluntad popular de cincuenta y cuatro millones de brasileños tras el impeachment político que dio al traste con el mandato de Dilma Rouseff, y el reciente enjuiciamiento al candidato
más opcionado a la presidencia de esa nación y líder del Partido de
los trabajadores: Luiz Inácio Lula Da Silva; son una muestra fehaciente del ejercicio de políticas imperiales en la región. En Argentina, la elección del mandatario Mauricio Macri, cuyo ejercicio
del poder se basa en la recurrente instauración de paquetazos neoliberales; denota una conciencia política condicionada en gran medida por la mediatización y la invisibilización del quehacer de los
partidos progresistas. Este estilo se sistematiza también en Paraguay,
donde su reciennombrado presidente Mario Abdó es actualmente el abanderado del Partido Colorado, el mismo que colocó en el poder a Alfredo Stroessner, uno de sus más sangrientos militantes, quien lideró una de las más férreas y prolongadas dictaduras de Latinoamérica en el
pasado siglo XX. Pero este panorama trasciende el espectro nacional de cada país; no puede ser observado de forma aislada, puesto que estos países en su conjunto, conforman la triple frontera del sur del continente, sin dudas una zona geopolíticamente estratégica y donde priman intereses imperialistas. Un poco más al norte de Suramérica, en Chile, encontramos a suntuosas ersonalidades de la élite capitalista de ese país, siendo el caso de los señores Agustín Edwards y Álvaro Sahie; quienes de una u otra forma controlan todos los medios de impresión gráfica de alcance nacional. Este fenómeno es absolutamente privativo de los nuevos esquemas de dominación, y pretende manipular la información e invisibilizar toda intención de denuncia de las afectaciones producidas por el neoliberalismo a la ciudadanía. Vale señalar que esta tendencia se extiende a gran parte de la región. Por su parte en Colombia, permanecen siete bases militares norteamericanas, al tiempo que persiste un escenario bélico que ha
dejado un saldo de cientos de miles de muertos y millones de desplazados. Continúan los paros del gremio agrícola exigiendo mejoras que dignifiquen su existencia y permanecen las precarias condiciones de vida de quienes residen en comunas como El Choco, donde siete de cada diez niños padecen de desnutrición y la disponibilidad de agua potable es insuficiente debido al pernicioso accionar de las empresas transnacionales dedicadas a la extracción minera. Es un conflicto
subhumano atizado por la corrupción y la industria de la cocaína, aún cuando su presidente ostenta el Premio Nobel de la Paz, el mismo que hubiese pretendido afiliarse a la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN). En Venezuela, arrecian las arremetidas de la oposición putrefacta contra el poder legítimamente constituido. La oligarquía venezolana, reticente a la conciliación, promueve la inestabilidad, insta a la violencia e intenta subvertir el orden constitucional. Atravesando el arco de América Central, existen países cuya dinámicasocial traspasa la disfuncionalidad. Exorbitantes niveles de violencia, organizaciones de justicia privada, movimientos de mafia juvenil y una gran ausencia de programas asistenciales y de inclusión matizan un contexto convulso de inseguridad e incertidumbre. Una realidad similar se manifiesta en la zona de Mesoamérica siendo el caso de México, donde el sicariato y la impunidad marchan simbióticamente. Este es, grosso modo, el contexto que vivencia hoy Latinoamérica, el cual deben enfrentar con criterio, determinación y sentido patrio todos los latinoamericanos de bien.
En virtud del contexto sociopolítico anteriormente descrito, se precisa de modos de actuación coherentes y atemperados con el panorama situacional que vivencia hoy América Latina. Ello depende en gran medida del autorreconocimiento por parte de los latinoamericanos de
su identidad y su historia como herramientas eficaces a la hora de entender y enfrentar los procesos acaecientes en la región. En ese sentido, cobra notoria importancia la sistematización acuciosa del
pensamiento de Francisco Bilbao; figura excepcional de la historia, cultura e identidad latinoamericanas, y hacedor de lo que no pocos han llamado ¨el sueño nuestroamericano¨. Dependerá de la preparación, la articulación del pensamiento revolucionario y la capacidad de acción de sus actores, la consolidación de una indisoluble unión en Latinoamérica.