En el siglo XXI se ha llevado a cabo un incremento del mundo urbanizado, según la ONU “las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie terrestre, representan entre un 60% y un 80% del consumo de energía y el 75% de las emisiones de carbono” (s.f.), se espera que para el 2050 el 70% de la población viva en una ciudad (IBM, 2009) lo que implicará nuevos desafíos a las ciudades y las megaciudades como la gestión de la ciudad y la respuesta a las demandas de la población enmarcados en un panorama de mayor interdependencia de la población así como del Estado y la empresa privada.
En cuanto a la gestión de la ciudad se pueden identificar, sin agotarlos, problemas como el control del gasto, la administración de recursos escasos, movilización de la población e infraestructura, la implementación de Internet de las Cosas y el acceso a los Grandes Datos en las poblaciones en las Ciudades Inteligentes. En cuanto a las demandas de la población se pueden identificar algunas, sin agotarlas, como la pureza del aire, sistema de salud que responda a las demandas de protección al detrimento y envejecimiento de la población, el acceso de la población de forma libre a la información y datos recolectados por el sector público y privado por la interacción con los objetos en las ciudades inteligentes.
Tanto Internet de las Cosas como los Grandes Datos se configuran como dispositivos de gubernamentalidad para las Ciudades Inteligentes con unas tecnologías de gobierno que contribuyen a la construcción de nuevos procesos de subjetivación. Pero lo que se da de manera “casi automática” en la expansión del capitalismo avanzado, como fruto de la globalización, en las sociedades menos avanzadas particularmente de América Latina, Asia y África, se presenta como un nuevo discurso del desarrollo, como un imperativo económico y político, que debe cumplirse a la mayor brevedad, y que puede suplir las inconclusas tareas pendientes de la modernización. Lo que para el centro sería la consecuencia natural de su consolidación económica y política, para la periferia se enuncia discursivamente como sustituto funcional de los mecanismos y procesos de lo que fue la modernización en el centro.
En sociedades más vulnerables, donde todavía están pendientes tareas de modernización y de inclusión los desafíos parecen extraordinarios. Si bien la expansión de la intercomunicación parece posible, deseable y urgente, también amenaza con aumentar la segregación y ahondar las asimetrías sociales, económicas, culturales y políticas.
Recordemos que en la red, los sujetos pueden ser observados sin que lo sepan; ella se convierte en un dispositivo panóptico que observa al principal productor de información: sus propios usuarios. En la red el acatamiento o la rebeldía de un individuo hacia las normas pueden ser seguidos casi en tiempo real. En el mundo contemporáneo se va dando una descorporización del individuo, pues ya no es el cuerpo el que puede y debe ser sometido, sino también su fuerza productiva virtual. Debe ser contralada la forma en la cual el individuo descorporizado actúa y esto se evidencia en el estudio de lo que conocemos como Internet de las Cosas (de ahora en adelante IoT por su sigla en inglés, Internet of Things). Se excluyen de esta definición los PCs, las tabletas y los teléfonos inteligentes. La interconexión digital de los objetos cotidianos a la red, que tienen a su vez mecanismos de identificación, le permitirían al usuario en su lugar de residencia saber desde su ubicación, cuánta energía consume, y cuándo debe ser enviado a mantenimiento y reparación. Pero esa misma información la podría tener el Estado o el administrador del servicio de internet. El poder es ciego (porque sabe mucho) pero el control de la información y de las acciones posibles de los individuos en la red le ayuda en la sistematización del conocimiento para que así pueda entender la realidad y actuar sobre ella.
Se calcula que todo ser humano en el mundo urbano está rodeado por un número de objetos que oscila de 1000 a 5000. De esta forma las ciudades mismas, como soporte físico de esta interacción, deberán estar interconectadas y pasarán a ser “ciudades inteligentes”. De acuerdo con la consultora Gartner se espera que para el 2017 haya 1.000 millones de equipos Internet de las Cosas para casas inteligentes (TyN, 2015). Según Gartner la Internet de las Cosas crecerá a 26 millones de unidades instaladas en 2020, lo que representa un aumento de casi 30 veces los 0,9 millones de 2009, expectativa que cubre a todos los países del mundo, aunque de manera diferenciada en velocidad de implementación, cantidad de usuarios y conexión de servicios y plataformas
Pero de manera general, tenemos un primer nivel de interacción en el que el individuo es el que produce la información, la tiene almacenada en un hardware que él controla (disco duro). En este nivel el individuo interactúa con otros individuos y con cosas. La interacción con otros individuos de alguna manera queda registrada en las redes sociales, sin embargo no queda registrada la interacción con las cosas. El segundo nivel de la interacción en el que el individuo produciría información sería en un sistema que estuviera conectado con las cosas, que recolectara la información que el individuo brinda sobre cómo y cuándo las usa, lo que permitiría una relación más eficiente con las cosas en un contexto físico determinado, en un territorio, que en el caso de este estudio serán las Ciudades Inteligentes (Smart Cities).
Toda esta relación produce información que se cristaliza en lo que hoy se denomina “Grandes Datos” (Big Data) también llamado “Datos Masivos” o “Datos a Gran Escala”. Los Grandes Datos cobijan la recolección, el almacenamiento, la búsqueda, la compartición, el análisis y la visualización de grandes cantidades de datos y los procedimientos para analizarlos y encontrar patrones en ellos. En el análisis se incluye la creación de informes estadísticos y de modelos predictivos, lo que puede ser usado a gran escala desde la predicción de la dispersión de una enfermedad infecciosa como el seguimiento al comportamiento de una persona. El conjunto de datos crece rápidamente desde los 80’s. La capacidad tecnológica mundial per-cápita para almacenar datos se dobla aproximadamente cada cuarenta meses desde los años ochenta (Hilbert y Lopez, 2011).
Así, pues, llegamos a un segundo hiato (que es también punto de partida): los Grandes Datos participan activamente en la construcción social de la gubernamentalidad. En el marco de la inclusión de Internet de las Cosas en general y Grandes Datos, en particular, como mecanismos que contribuyen a que se dé el permanente ajuste de la sociedad civil en las Ciudades Inteligentes en el Siglo XXI, se prevé una transformación de la gubernamentalidad. Ya no se da la organización del poder en espacios de ciudad y campo claramente determinados desde el XVI por el Estado, la actividad económica y sus parámetros. En el Siglo XXI entran a jugar un papel importante en la creación e implementación de las ciudades inteligentes, -además del Estado, la actividad económica y sus parámetros-, las organizaciones de distinto carácter como las intergubernamentales, no gubernamentales y la empresa privada.
La información que surja de la interacción del individuo con las cosas en su entorno entrará a jugar un papel importante en el escenario del poder al tener dos funciones, una como legitimadora y otra como controladora y vigilante. La verdad que emana de los Grandes Datos será el resultado de la conjunción de distintos mecanismos de verdad que, al conjugarse construyen la idea de verdad social, lo que en términos políticos significa que hay continuidad en el poder. Tanto en IoT como en los Grandes Datos se vinculan las diadas saber-poder y saber y poder. El desarrollo tecnológico llevará a una especialización para constituir ese nuevo mecanismo que le permitirá a la gubernamentalidad ser más eficiente en su acción de gobierno, y así se transformarán los procesos de subjetivación.
En esta ponencia se explora esta discusión tomando como ejercicio empírico los proyectos piloto en Colombia en el campo de las ciudades inteligentes Bogotá y Medellín alrededor de dos preguntas centrales ¿cuáles dinámicas de poder y regulación implican las iniciativas contemporáneas de ciudades inteligentes en Bogotá y Medellín? Y ¿cómo intervienen las tecnologías inteligentes de información en el gobierno de la vida cotidiana de los ciudadanos en estas dos ciudades? A través del análisis de las preguntas en tres ejes, el primero es de referencialidad en el cual se evidenciará la forma en la cual se relaciona el “gobierno a través del código” con su objeto referente (en este caso los ciudadanos). El segundo eje es la normatividad que será identificada a través de los ejercicios de normalización y la implementación de nuevas normas de comportamiento social en la ciudad y el tercero es el espacial en el cual se ubican los territorios de las dos ciudades estudiadas. Todo esto con dos planos de análisis transversales a los ejes, los aparatos de disciplina y los aparatos de seguridad.
Referencias
IBM Global Business Services (2009) A Vision of Smarter Cities: How Cities Can Lead the Way into a Prosperous and Sustainable Future. Recuperado de http://www-935.ibm.com/services/us/gbs/bus/pdf/ibm_podcast_smarter_cities.pdf
TyN. Internet of Things. “Las ciudades inteligentes utilizarán 9.700 millones de objetos conectados para 2020” 17/07/2015 recuperado: mayo 23/2016 http://www.tyniot.com/las-ciudades-inteligentes-utilizaran-9-700-millones-de-objetos-conectados-para-2020/
Hilbert, M y López, P. (2011), "The World’s Technological Capacity to Store, Communicate, and Compute Information", Science (journal), 332(6025), 60-65;