Entre los cambios en el modelo cubano, figura el fomento de prácticas de descentralización gubernamental como Estrategias de Desarrollo Local, Proyectos de Desarrollo Integral, Iniciativas Municipales de Desarrollo Local, Programas de Innovación, entre otras. Estos constituyen espacios potenciales para la atención focalizada a problemáticas diversas que no se han resuelto completamente con la incidencia de las políticas universales. Entre ellas, se encuentran la persistencia de algunas inequidades sociales y la configuración de nuevas brechas respecto al trabajo, los ingresos, las condiciones de vivienda y hábitat, la producción y consumo cultural, entre otras.
Para la escala local es un reto transformar elementos estructurales, que atañen a todos los niveles de gobierno; pero ello no implica desestimarlos. Se identifican los ejes estructurantes que más influyen en la reproducción y emergencia de situaciones de pobreza, riesgo y vulnerabilidad: 1) la desigualdad entre espacios geográficos principalmente asociada al modelo de urbanización, el desigual desarrollo campo-ciudad e interteritorial, deficientes políticas en el manejo de la migración interna, y al déficit de las políticas de vivienda; 2) la estructura de empleo con su expresión más grave en la pirámide invertida y en la informalización; 3) la estructura de ingresos y capacidad de consumo, vinculado a lo anterior, pero que también incluye otras diferenciaciones por el peso que tienen las remesas, las herencias y otras fuentes no provenientes del trabajo formal, en el poder adquisitivo de los hogares; 4) la división sexual del trabajo y otras dinámicas familiares que afectan la condición económica de las mujeres amas de casa principalmente; 5) En menor medida son reconocidos el diseño de los espacios de participación, la estructura de oportunidades para acceder a servicios y la estructura simbólica del status, el prestigio y determinados cánones estéticos.
El trabajo que se presenta es el resultado de una investigación empírica en seis municipios cubanos reconocidos por expertos como referentes en iniciativas de descentralización. Tuvo como objetivo analizar prácticas locales de atención a las desigualdades que emergen con las reformas del modelo cubano, en relación con las capacidades desarrolladas por los actores locales y su condicionamiento socio-histórico. Para ello se triangularon datos, con la aplicación del análisis documental, la entrevista, el cuestionario y técnicas participativas, en el marco del proyecto “gestión innovadora del desarrollo local para el fortalecimiento del enfoque de equidad”, adscrito a un programa nacional de ciencia y técnica, del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.
En síntesis, los resultados muestran recurrencias en la toma de decisión local, que dan cuenta de la cristalización de prácticas con sensibilidad a la equidad. Este es un paso importante en los procesos de configuración de políticas, porque legitima paulatinamente lógicas contextualizadas de intervención en la desventaja social. Con diferentes temporalidades y alcances, según el contexto y la voluntad política, se destacan actores locales y territorios que no se escudan en la centralización para actuar en sus pequeños espacios de autonomía local a favor de la equidad. Develan un proceso innovación en la trayectoria de la política pública cubana, que contribuye al perfeccionamiento de estas como instrumentos de intervención en las desigualdades. A la vez, se analizan contradicciones. Los enfoques de equidad social y las acciones desarrolladas por gobiernos, capacitadores, asesores, activistas comunitarios que participan en las nuevas agendas de transformación local, develan la complejidad del abordaje de las desigualdades en la sociedad cubana, enredadas en las dicotomías visible-invisible, natural-anómico, presencia-ausencia. Desde estos aciertos y desaciertos, se valora el alcance de enfoques y estilos de atención a las desigualdades, aplicados en los ámbitos del hábitat, la alimentación, el desarrollo cultural, la agricultura y la industria; análisis que constituye la base para recomendaciones a estas prácticas políticas locales.