El trabajo realiza un análisis crítico sobre el positivismo en América Latina. Para ello situamos históricamente a dicha corriente haciendo un breve y puntual recorrido sobre las influencias particulares que tuvo en los diferentes países del continente latinoamericano. También tendremos en cuenta las raíces europeas del positivismo, pero para poder contrastarlas aún mejor con las características propias y particulares que van adquiriendo en nuestro continente según la impronta que cada Nación Latinoamericana le ha dado.
Para hablar del positivismo en Latinoamérica en sentido filosófico no es posible hacerlo, sino, en relación a la historia mundial moderna y del continente latinoamericano. Básicamente es necesario tener en cuenta los tres tiempos históricos filosóficos sugeridos por Fernando Braudel (concebido previamente por el pensamiento indígena), el tiempo de larga, media y corta duración. El tiempo semilla prefiero expresar. Todo fenómeno-acontecimiento filosófico-histórico registrado en nuestros anales, van desplegándose en el tiempo-espacio y son hechos de suma complejidad, por ejemplo, las múltiples cadenas de dominación que en Sur-América inauguran una etapa nueva de la historia humana.
Este marco y esta periodización nos ayudarán a analizar un fenómeno-acontecimiento complejo como es el positivismo y su derivación en América Latina. El positivismo es una corriente de gran pretensión de actuación. Su intensión no es tan solo ceñirse a perímetros locales y de origen de su surgimiento, sino, de alcances mundiales. No solo se trata de una tarea de expansión geocultural-mundial, sino, también de colonizar el ámbito de la comprensión histórica-filosófica de la humanidad imponiendo su noción de periodización histórica que será y fungirá como totalizadora, no reconociendo otras periodizaciones culturales. El conjunto de estos elementos explicitaban la geopolítica dominadora y hegemónica del conocimiento del S. XIX, momento en el que el eurocentrismo logra consolidarse empírica y teóricamente.
La cuestión y la estructura de las periodizaciones no son solo etapas y fechas ordenadoras y accesorias, sino, que definen espacios-tiempos diferentes-distintos en la conciencia y en la exterioridad de la conciencia, generando-imponiendo con ello una época y un espíritu de época de corta-media-larga duración. Quiero abordar el positivismo como una corriente compleja, que ha introducido muchos cambios en la filosofía e historia latinoamericana en relación a su matriz eurocéntrica que ha contribuido profundamente a la consolidación del eurocentrismo empírico, y que a la misma vez y por tal matriz e influencia ha desempeñado una función conquistadora, profundizando el proceso que no llamará estrictamente colonial, sino, modernizador por excelencia, materializado como la edad positiva. Para este acometido desarrollaré brevemente nuestra periodización histórica-filosófica indígena o prehispánica-preportuguesa-prebritánica. La continuaré con la periodización colonial para introducirnos en el complejo cuadro sobre el que actuará la corriente positivista. Como dijimos arriba, no es un movimiento histórico reducido, sino, que posee amplias influencias e implicancias.
Como también ya he mencionado, se definen espacios-tiempos diferentes. De lo contrario no entenderíamos críticamente, por ejemplo, el desacertado, eurocéntrico y positivista concepto de “mediocre” de José Ingenieros (argentino), o el de “imbécil” de Cecilio Báez (paraguayo) con sus profundas implicancias en nuestras filosofías e historias, poseyendo claras estridencias y resonancias en nuestras culturas latinoamericanas hasta la actualidad.
Analizar las marcas del positivismo en nuestros países sur-americanos no puede centrarse solo en una crítica ad intra, en donde solo se muestren cambios, progresiones conceptuales y perdamos de vista la estructura en la que fuimos envueltos, sino, que también debemos analizar impactos y transformaciones ad extra, en la historia y en la visión de la historia mundial que se con-forma. Dicha visión crítica de tal estructura es la que nos posibilita detectar y descubrir acontecimientos omitidos, ocultados, obliterados. Debemos redescubrir lo que tras de sí ha dejado olvidado, oculto o tergiversado. Las marcas del positivismo en relación a nuestras propias tradiciones filosófico-culturales, es otro de los aspectos fundamentales en las que debemos focalizar un trabajo crítico constructivo que puede des-marcar la imposición totalizadora y centralista de la corriente positivista-cientificista, apuntando en cambio a redescubrir y reconstruir las diferentes partes culturales-filosóficas e históricas de nuestra rica identidad mestiza y pluri-versa latinoamericana. En lo que continúa realizaré una breve exposición teniendo en cuenta los alcances de este trabajo.