Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Título: La lucha cartonera, del reciclado de los desechos de otros al reciclado de su propia vida

Universidad Nacional Arturo Jauretche. Programa de Estudios de la Cultura - PEC/UNAJ (Argentina)

*Sabrina Alejandra Marino



Hace tiempo que los problemas ecológicos, entendidos como una crisis socio-ambiental que vincula contaminación, pobreza y exclusión, forman parte de la agenda política global. También se encuentran presentes en el plano académico siendo tema central en múltiples debates, congresos y convenciones a lo largo de todo el planeta. A pesar de todas las medidas y acuerdos que surgen de los debates anteriores, hasta el momento no se alcanzaron mejoras significativas.

La Argentina actual no queda exenta de dicha problemática, aunque por lo acotado de este trabajo vamos a detenernos en analizar sólo un solo ejemplo, de manera específica y puntual: los residuos cotidianos, esos que se producen a diario no tanto por las grandes industrias sino más bien por los hogares. Estos terminan incidiendo directamente y a corto plazo en la calidad de vida de aquellos que menos tienen y viven en las zonas más humildes, pero también indirectamente y a largo plazo, en las clases medias y altas por la contaminación que no discrimina y perjudica a todos por igual.

La Ciudad de Buenos Aires nos ofrece una referencia directa de la cultura del descarte, mostrándonos por un lado los residuos “materiales” propiamente dicho, es decir los desechos de cualquier hogar y, por el otro, los residuos “humanos”, es decir los pobres y excluidos que no sólo son tratados a menudo como basura, sino que lamentablemente viven “en y de” ella. Basta recorrer las calles porteñas a cualquier hora, sobre todo en los horarios vespertinos, para ver personas de todas las edades revisando los cestos y contenedores de basura en busca de alimentos, ropa y objetos varios que puedan utilizar o volver a comercializar.

De esta situación dramática y lamentable termina surgiendo una fuente de trabajo informal: el cartoneo.

Cabría aclarar que, si bien siempre existieron personas pobres y excluidas que para sobrevivir se encargaban de recolectar y vender basura reutilizable como cartones, papeles, latas o cables, éstas lo hacían de manera individual y sin una organización formal que los sustente. Dicha informalidad los dejaba expuestos a varias cosas: la discriminación de los vecinos, por desconocimiento o prejuicio; los abusos de la policía, que les cobraban una "comisión" para dejarlos trabajar y, finalmente, la exclusión y el abandono por parte de las autoridades políticas que, luego de descubrir el negocio que podía existir detrás de toda esta cuestión, intentaron volverla comercial, dejándola en manos de una empresa que la transforme en un "empleo formal" que se corresponda con ese mismo sistema laboral que nunca tuvo lugar para ellos.

El sentido común nos permite identificar las carencias que acarrea la pobreza, pero no siempre reconocer los valores surgidos de la misma. De hecho estos compatriotas, los recicladores urbanos o cartoneros (como ellos mismos prefieren seguir llamándose) son un claro testimonio de personas que toman las riendas de su realidad, reconocen sus necesidades, descubren sus fortalezas y se vuelven protagonistas de su vida, de su comunidad y de su planeta.

Buena parte de los cartoneros en Argentina se encuentran organizados en cooperativas de trabajo dentro del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y representados gremialmente por la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CETEP). Este tipo de organizaciones les permite defender su trabajo y luchar por políticas públicas justas que fomenten fuentes de trabajo inclusivas y dignificantes.



Solidaridad, conciencia ambiental, organización comunitaria, trabajo digno e inclusión son algunos de los valores que se ven concretizados en este ejemplo de organización y encarnándose en sujetos, se ven superados y resignificados.

Podríamos encontrarnos entonces con una solución a varios de los problemas socio-ambientales (contaminación, desempleo, exclusión, etc.) que no responde a una receta económica impuesta desde países del primer mundo, sino que surge de las mismas comunidades de base que han logrado superar la exclusión del sistema laboral creando su propia fuente de trabajo, que es al mismo tiempo rentable, digno y respetuoso del medio ambiente.

Este trabajo pretenderá acercar una descripción clara y sintética del MTE y la CETEP como organizaciones sociales, prestando principal atención al caso de los cartoneros, ofreciendo una breve reseña de su historia, para poder comprender y profundizar mejor el proceso que condujo a los logros que obtuvieron hasta el momento (obra social, bachillerato popular, etc.)




......................

* Marino
Programa de Estudios de la Cultura. Universidad Nacional Arturo Jauretche - PEC/UNAJ. Buenos Aires, Argentina