A pesar del problema del embarazo adolescente en la frontera México-
Estados Unidos, pocas investigaciones han identificado las percepciones de las adolescentes, sus madres, personal de salud y promotoras comunitarias sobre el mismo y han llevado a cabo investigaciones donde no solamente se conozca a fondo el problema sino además se busque incidir en su solución a través de la investigación-acción. Formamos un equipo de investigación binacional para realizar once entrevistas semiestructuradas para personal de salud, dos adolescentes (edades de 16-17), una madre adolescente (20 años), tres promotoras comunitarias y dos madres de adolescentes que viven y trabajan en una de las colonias de Nogales Sonora, caracterizada por el alto embarazo adolescente y violencia sexual. Los participantes fueron consultados sobre sus percepciones del embarazo adolescente en el contexto de su familia, comunidad y cultura, así como las barreras y soluciones percibidas para acceder al cuidado médico en salud sexual y reproductiva y enseguida adaptamos e impartimos el currículo Mujer Saludable-Promotora.
El embarazo adolescente tiene profundas consecuencias físicas, emocionales y sociales que afectan al adolescente, al niño, a la familia y a la comunidad (Chen, Wen, Fleming, Demissie, Rhoad y Walker, 2007, Barón, Castellanos, Molina, Moore, Martínez y Figueroa, 2012). El embarazo adolescente es un tema que se ha vuelto importante en los últimos años en México, en 2017 el país ocupó el primer lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y se encuentra entre los 10 primeros lugares de América Latina con una tasa de fertilidad 77 nacimientos por cada mil adolescentes entre 15 y 19 años (OCDE, 2017, s / n). A nivel estatal y local, el problema se ha agravado en los últimos años también. En 2011, el número de nacimientos en Sonora fue de 54, 756, las mujeres que en el momento del nacimiento tenían entre 12 y 17 años eran 4 490, lo que representaba el 8.2% del total de nacimientos; De este grupo, 4 nacimientos en 100 corresponden a madres entre 12 y 14 años y 96 de 100 a madres de 15 a 19 (INEGI-DIF Sonora, 2013, página 10). La ubicación geográfica de las madres adolescentes entre 12 y 17 años (4 490) en 2011 se registró de la siguiente manera: Hermosillo (1116), Cajeme (613), Nogales (447), SLRC (304), Guaymas (280) y Navojoa (200), juntas agrupan al 65.9% de estas mujeres (INEGI-DIF Sonora, 2013, página 10).
En 2014, el Hospital General de Nogales registró 2100 nacimientos, el 40% eran madres menores de 19 años, un 8% más que el año anterior. De acuerdo con el análisis de los resultados de la Encuesta Nacional de Dinámica Demográfica 2014, son las mujeres más jóvenes las que tienen un menor conocimiento de al menos un método anticonceptivo moderno: 67.9% de los adolescentes (15 a 19 años) y son los adolescentes que muestran el nivel más bajo de conocimiento funcional en prácticamente todos los métodos modernos de anticoncepción excepto en el condón femenino, en el que supera el promedio nacional con 46.3%, en un 38.5% del total de mujeres en edad fértil (INMUJERES -Gobierno de la República , 2015, página 11).
La perspectiva sociocultural del embarazo adolescente ha buscado ampliar la visión y establecer el vínculo entre el embarazo adolescente y el contexto social en el que se produce, las formaciones culturales, los programas de educación sexual y el impacto de los métodos anticonceptivos en las prácticas sexuales de esta población [Mayen, 2004]. Magnani et al [(2001) señalan que el rendimiento académico es una variable significativa en la predicción de resultados de salud reproductiva, como el embarazo, el pequeño tamaño de la familia, un matrimonio en edad madura, una actividad sexual retrasada y la abstinencia o el uso del condón.
Algunas fallas de las acciones del gobierno en la educación sexual pueden atribuirse al hecho de que no consideran que las decisiones sobre la sexualidad en los jóvenes estén influenciadas por factores socioculturales, como el imaginario de lo que es ser un hombre y una mujer, expectativas románticas y sexual en la adolescencia, así como los roles asignados a cada género en el proceso de seducción y toma de decisiones (Castellanos, 2008). Se sabe que las madres más pobres con baja escolaridad, no solo tienen menos oportunidades de obtener trabajos bien remunerados, sino que se suman a esto; tienen pocas posibilidades de casarse significa una mejora económica para ellos. Las adolescentes embarazadas se unen a los hombres que no proporcionan suficiente dinero para mantener a la familia, además de mantener relaciones inestables. Algunas de estas mujeres, después del nacimiento de su hijo, se reintegran en las familias de origen, lo que representa una carga mayor para este grupo familiar ampliado. Ser madres tan jóvenes, por paradójico que parezca, les otorga un estatus diferente del que son socialmente reconocidas, independientemente de lo que la familia piense sobre su vida y actividad sexual. Sin lugar a dudas, la responsabilidad de tener un hijo les otorga ciertos privilegios, como el valor de ser madre [Mayén, 2004].
Las entrevistas semiestructuradas fueron grabadas en audio, transcritas, y analizadas de acuerdo con el planteamiento de la teoría fundamentada. Se identificaron tres temas principales de discusión: 1) el embarazo adolescente se considera un problema cuando se mira en el presente y en el futuro; 2) el embarazo adolescente no se discute debido a la vergüenza por ser un tema tabú; y 3) el embarazo adolescente no requiere una resolución médica sino intervención socioeducativo y sociocultural. Las adolescentes tienen la oportunidad de hacer modificaciones en el estilo de vida que puede optimizar su vida sexual y reproductiva, pero la intención de cambiar el comportamiento es contingente en el conocimiento preciso su salud sexual y reproductiva, que a menudo está influenciado por normas culturales. Nuestros resultados preliminares sugieren que estas adolescentes consideran el embarazo adolescente como un riesgo en sus vidas futuras y es la salud sexual y reproductiva algo que ellos consideran que debe ser explícitamente discutido.
Para el análisis cada autor analizó los datos independientemente del otro con la recomendación de la triangulación de los investigadores [Patton, 2002]. Esto fue hecho a mano y el Atlas. Ti 15 software [Muñoz, 2003] utilizando un enfoque de teoría fundamentada construida [Glaser y Anselm Strauss, 1967; Taylor y Bogdan, 1992: 155]. Los datos se categorizaron primero en categorías emergentes basadas en los conceptos principales que surgieron de los datos. Incluyeron: 1) el significado de la maternidad y el embarazo; 2) conocimiento sobre salud sexual y reproductiva; 3) servicios médicos de salud sexual y reproductiva en la comunidad; 4) conocimiento de los programas de salud sexual y reproductiva y; 5) comunicación entre madre e hija en salud sexual y reproductiva. Luego, de forma independiente, realizamos un análisis línea por línea de los datos dentro de las categorías emergentes, lo que generó una colección específica de códigos de cada categoría. A continuación, empleamos de forma independiente el método de comparación constante, avanzado por Glaser y Strauss [1967], para comparar datos contra datos dentro de una categoría y establecer distinciones entre códigos de línea por línea.
El mantenimiento de memorandos analíticos escritos a mano durante el análisis allanó el camino para el desarrollo de códigos enfocados, que tenían como objetivo sintetizar y explicar segmentos más grandes de datos y reunir ideas que se fusionaban dentro de códigos línea por línea. Cada uno de nosotros llegó a un conjunto de códigos enfocados y se discutió cualquier discrepancia en la interpretación entre los conjuntos de códigos enfocados. Luego, derivamos juntos códigos teóricos de los códigos enfocados para aclarar por qué las adolescentes fronterizas quedan embarazadas y qué significados dan al embarazo y la maternidad en el contexto de sus vidas. Los códigos teóricos fueron discutidos y acordados. Utilizamos la estrategia cualitativa de verificación de miembros (es decir, un participante revisa los códigos teóricos para evaluar si representan los puntos de vista, sentimientos y experiencias de los participantes) para mejorar la credibilidad del estudio.
A partir de nuestros hallazgos en las entrevistas semiestructurada a actores clave, adaptamos el currículo Mujer Saludable-Promotora, que anteriormente el Instituto de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Arizona (UA-SIROW) había aplicado a mujeres migrantes con características similares, a través de promotoras comunitarias en la frontera de Arizona. Es importante destacar que las y los actores principales perciben la necesidad de intervenciones socioeducativas y socioculturales para abordar el embarazo adolescente, lo cual conlleva implicaciones para la búsqueda de su prevención. Al crear intervenciones socioeducativas para prevenir el embarazo adolescente, es importante tener en cuenta el enfoque cultural a través del cual se entiende el embarazo adolescente en el contexto fronterizo sonorense.
También probamos el currículo adaptado de Mujer Saludable-Promotora, logrando una mayor aceptabilidad y logrando un mayor potencial para impactar en las tasas de embarazo adolescente y aumentar el acceso a la atención en SSyR a lo largo de la vida, y finalmente, logramos utilizar los resultados de la investigación para informar las políticas de salud sexual y reproductiva a nivel local, estatal, nacional e internacional.