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Resumen de ponencia
DESAFÍOS ENTORNO A LA EDUCACIÓN CAMPESINA RURAL EN EL POSACUERDO: UN CAMPO EN DISPUTA HACIA LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO Y EL RELEVO GENERACIONAL EN COLOMBIA.

*Wilmer Andrey Chaparro García



Los retos que se avecinan después de más de 50 años de conflicto social, político y armado son inmensos; y la posible solución política del mismo, representan la oportunidad tanto para la sociedad civil y el Estado de resarcir la deuda histórica que se tiene con los pobladores rurales de Colombia; quienes se han visto abocados a las periferias urbanas a desarrollar actividades en condiciones de precarización o a permanecer en sus territorios bajo la zozobra de la guerra y la violencia estructural producto del abandono estatal. Y es que es evidente la grave situación del mundo rural; así lo demuestran y ratifican una serie de investigaciones e informes realizados en los últimos años; entre los que cabe descartar el realizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2011) y el Tercer Censo Nacional Agropecuario (DANE, 2016).
Según cifras presentadas en el documento “Colombia Rural, Razones para la Esperanza Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011” desarrollado por el PNUD, las condiciones materiales de la ruralidad colombiana son inmensamente inequitativas, prueba de ello son los resultados encontrados por el índice de Gini rural, el cual establece que la concentración de la tierra han crecido en la última década en el campo, pasando de 0,74 a 0,88; es decir el 77% de la tierra está en manos de 13% de propietarios, pero el 3,6% de estos tiene el 30% de la tierra, siendo Colombia el país de la región con uno de los índices más altos de concentración de la tierra. Otras problemáticas que lograr evidenciar este informe es que el 80% de los pequeños campesinos tiene menos de una Unidad Agrícola Familiar (UAF), es decir que son minifundistas, el 60% del empleo rural es informal, el 55% de los campesinos pobres nunca ha recibido asistencia técnica, el 60% no tiene agua potable y el ingreso económico promedio de un campesino era en el año 2009 de 220.000 pesos, mientras en la ciudad el ingreso promedio alcanzaba 668.000 pesos, de igual forma la pobreza multidimensional se estipula entre 44,7 por ciento, el doble del registro total nacional, que para 2014 estaba en 21,9 por ciento y casi tres veces el urbano que se ubicaba en 15,4 por ciento.
En lo que respecta a la educación campesina rural, idea central del presente trabajo; el Tercer CNA entrega cifras importantes sobre la cobertura educativa en el área rural; según los resultados del censo el 72,6% de la población rural entre 17 y 24 años no asisten, ni hacen parte de ninguna institución educativa. De igual forma el 20% de la población entre 5 y 16 años no asisten a dichas instituciones; en este sentido se logra comprobar que no hay un sistema educativo que funcione idóneamente y que garantice una educación básica pertinente y acorde a las necesidades de la población rural que posibilite reducir las desigualdades existentes entre la Colombia rural y urbana.
Todas estas condiciones socioeconómicas, culturales, políticas y educativas que se tejen sobre el modo de vida campesina ha llevado a una problemática aún más preocupante y compleja: el envejecimiento del campo, según el Tercer CNA para el año 2005 el 64,2% de los hogares rurales dispersos tenían niños menores de 15 años, hoy la cifra es apenas del 50%, lo que corresponde al fin de cuentas, a la realidad de un sector rural que dejó de ofrecer oportunidades a los jóvenes campesinos y que ha puesto en riesgo el relevo generacional del campo colombiano; lo cual responde a una estrategia sistemática del régimen social, político y económico por despoblar los territorios rurales de sus habitantes naturales e históricos para dar continuidad y acrecentar el ciclo de concentración de la tierra por parte de empresarios agroindustriales nacionales e internacionales.
En este sentido el presente trabajo abordara en un primer momento la situación sociodemográfica general de los jóvenes, para posteriormente puntualizar las condiciones actuales de la educación campesina y rural en Colombia, propendiendo por realizar un breve diagnóstico entorno a las brechas de desigualdad existentes en la educación rural inicial, preescolar, básica, media y superior; entre otros factores que inciden en la profundización de la desigualdad.
En segundo lugar, se realizará un acercamiento al marco normativo vigente en la legislación colombiana sobre educación campesina rural, para en un tercer momento analizar el punto 1 de los acuerdos de paz, concretamente lo correspondiente al “Plan Especial de Educación Rural (PEER) Hacia el Desarrollo Rural y la Construcción de Paz” contemplado en el Acuerdo de Paz de la Habana en el marco de la posacuerdo con las Farc-Ep, el cual tiene como objetivo reducir las desigualdades existentes no solo en materia educativa sino también socioeconómica.
Posteriormente, se realizará un análisis entorno al paradigma productivista que ha caracterizado los sistemas de enseñanza rurales, marcados por la dualidad entre el trabajo manual y el trabajo intelectual, donde la educación para el trabajo manual y practico ha predominado dentro de los modelos pedagógicos-educativos diseñados e implementados dentro de la educación campesina rural en Colombia, lo que contribuye a la generación de desigualdades territoriales, toda vez que dicha concepción productivista conlleva al desconocimiento y desvalorización del campesino como un sujeto de derecho, lo que constituye procesos de reproducción de las desigualdades generacionales.
Por último se plantea la necesidad de constituir una propuesta educativa que posibilite establecer y superar el paradigma productivista que actualmente predomina sobre la educación campesina y rural, para ello se hace necesario un educación territorializada que posibilite el reconocimiento del campesino como sujeto de derecho, el relevo generacional y que a su vez contribuya a la solución de la cuestión agraria desde una perspectiva integral de la universalización territorial de una política educativa que permita superar la geografía del desarrollo desigual que caracteriza a Colombia; para ello se hace esencial caracterizar la conflictualidad entre los territorios campesinos y territorios capitalistas, y el rol que juega el paradigma educativo en la construcción de dichos territorios.




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* Chaparro García
Faculdade Latinoamericana de Ciências Sociais, Brasil - FLACSO. Rio de Janeiro, Brasil