Las capacidades de las familias rurales como base para la formación de ciudadanía y paz.
Municipio de San Rafael, Antioquia Colombia 2017
El texto expone que a través del fortalecimiento de las capacidades y recursos intrafamiliares y socio-políticos de las familias rurales se aporta a la permanencia del sentido humano y solidario en la familia y a su configuración como actor fundamental en los procesos sociales que pretenden dignificar la condición humana, construir la paz y lograr el bienestar. A la vez que propone la superación de la fragmentación de las actuaciones que se realizan con familia y comunidad articulando la dinámica del colectivo familiar a la dinámica de participación y organización social.
Pensar las capacidades como fundamento de la formación en democracia.
Desde la perspectiva de desarrollo a escala humana, del cual expone Max Neef (1998): (…) se concentra y sustenta en la satisfacción de las de las necesidades humanas fundamentales como son por una parte las necesidades de ser, tener, Hacer y estar; y, por la otra, las necesidades de subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad; así como en la generación de niveles crecientes de auto dependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de los procesos globales con los comportamientos locales, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el estado (p, 30). Las capacidades obran como un poder ser y un poder hacer ante las oportunidades existentes para la satisfacción de una necesidad, y se configuran a partir de las habilidades, destrezas y recursos de la familia y del individuo, es decir se presentan tanto de manera colectiva como de manera individual y siempre están dadas o se favorece su construcción a partir de la interrelación con el otro y con lo otro; Cuando se presenta carencia y no se dan ambientes ni relaciones nutricias (satisfactorias, amorosas, de respeto, equitativas, de reconocimiento) las capacidades se tornan débiles y el sujeto, sea este individual o colectivo se invisibiliza. Desde esta perspectiva, identificar las capacidades de las familias con el objetivo de fortalecerlas aporta al desarrollo propio, de sus comunidades y del territorio, a la vez que contribuye en la construcción de su ejercicio de la democracia como sujeto político, pues como lo expone el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la capacidad permite a las personas, las organizaciones y la sociedad manejar sus asuntos de manera acertada. Al plantear como capacidades de las familias sanrafaelitas la satisfacción de ser y estar en familia, el apoyo, la solidaridad, la participación que se da y fomenta en la dinámica interna del colectivo familiar, las redes sociales construidas por las familias, su participación en las organizaciones sociales y su autoreconocimiento como actores con valor económico, social y cultural pone de manifiesto que las familias cuentan con personas que se sienten reconocidas, válidas para sí mismas y para quienes comparten con ellas, lo que les asigna un lugar respecto a su autonomía y capacidad de acción en la familia y en la comunidad; igualmente da cuenta del tránsito hacia relaciones más democráticas entre mujeres y hombres; procesos de tomas de decisiones dialogadas y consensuadas, de sensibilidad respecto al otro y de ocupación de sus integrantes en procesos de tipo comunitario que buscan mejores condiciones y calidad de vida, es decir la proyección de la familia en la comunidad. Lo anterior se da a partir de la existencia de relaciones nutricias que posibilitan la configuración de la familia a partir de la interlocución con el otro, reconociéndolo como otro válido, lo cual abre la posibilidad para que éstas emerjan como sujeto social, político e interlocutoras legítimas en la construcción y reconstrucción de la sociedad, validando su participación en procesos de política pública y desarrollo rural en el marco de la construcción de paz. en este sentido como lo plantea el PNUD: se considera que la construcción de paz es una empresa compleja, multidimensional y multidisciplinaria que debe enfrentar problemas y situaciones conflictivas que se dan en todos los ámbitos de una sociedad: • Político: enfocado en la gobernabilidad democrática, el Estado de derecho y la seguridad humana. • Económico: centrado en el desarrollo y economías lícitas para la paz. • Social: enfocado en el bienestar de las personas y su desarrollo humano. • Cultural: focalizado en la recuperación de la identidad y el desarrollo de culturas de paz y derechos humanos. • Ambiental: sensible a conflictos causados por situaciones ambientales y enfocada hacia el desarrollo sostenible • De los derechos humanos: con énfasis especial en la reconciliación y la reconstrucción de relaciones sobre los principios de la verdad, la justicia y la reparación. (p.199). la conducción de los temas inherentes al ejercicio de la democracia en la vida familiar, comunitaria y en la sociedad en general requiere de la permanencia de la capacidad en el tiempo, lo que se logra a través de la creación, crecimiento y fortalecimiento, aumentando sus posibilidades de poder, de actuar y hacer en aras de conseguir sus objetivos de desarrollo. las capacidades internas y externas en la familia permiten promover la formación en redes sociales de apoyo, el ejercicio de los derechos individuales y colectivos, así como su reivindicación y el desarrollo de acciones que fomenten la autonomía, así como el ejercicio de la ciudadanía. Finalmente el reconocimiento de la familia como sujeto político constructor de democracia, a partir de sus capacidades internas y la proyección de las mismas hacia su contexto, parafraseando a Grandesso, pasa por la consideración de problemas del contexto externo a la familia, que generan un panorama restrictivo respecto a una vida que dignifique la humanidad. Pues condiciones de inequidad, pobreza, desempleo, hambre, entre otras, conducen a personas, familias y comunidades a experimentar sentimientos de menor valía, desamparo, impotencia y aislamiento social que favorecen la ruptura de los vínculos sociales y del tejido social. y por tanto estas condiciones obligan el desarrollo de acciones gubernamentales que abran oportunidades económicas, políticas, educativas para familias y comunidades. se trata entonces de lograr una ciudadanía incluyente que encuentre en las relaciones familiares nutricias la base para la construcción de relaciones democráticas a su interior lo que conlleva apropiarse de la diversidad en las formas de ser familia y en las formas como las familias se relacionan, reconociéndolas en sus potencialidades.
El agenciamiento de capacidades es denominado como el enfoque promocional, y tiene como punto de partida las capacidades de los sujetos para transformar sus situaciones. de este modo según la teoría de capacidades se parte del interrogante ¿qué es capaz de ser y hacer cada sujeto?, concibiéndolo como un fin en sí mismo. No se pregunta únicamente por su bienestar total o medio, sino también, por las oportunidades disponibles para cada ser humano, es decir, las oportunidades que el contexto social, político, económico y cultura le ofrece o le niega a la familia o a la persona (del Río, 2014 citado por ortega & Gómez, 2017). lo anterior es importante en tanto se establecen dos clases de capacidades, la primera se sitúa en las capacidades internas, en las características que constituyen a una persona y que se desarrollan a partir de su interacción en su entorno social. las segundas en cambio se encuentran en su entorno, en otras palabras, estas se sitúan entre la totalidad de oportunidades que una persona adquiere y la disponibilidad de elegir y actuar en una situación política, cultural, social y económica concreta.