MARIA ABRIANI
Nací en Buenos Aires en 1975 , y viví casi 10 años en las Islas Malvinas entre los años 2000 y 2010.
En febrero de 2000 viajé sola por primera vez a las islas durante una semana para pintar y fotografiar sus paisajes. En ese viaje conocí a un chico local, isleño de 4ta. generación, también artista, y comenzamos a visitarnos mutuamente en Buenos Aires y las islas.
En el verano del 2000 al 2001 viví unos meses en Goose Green o Pradera del Ganso y también un poco en Stanley, siendo la primer argentina en hacer esto luego de la guerra.
A mediados del 2001 me fui a vivir allá de manera permanente.
Al principio me dijeron que no podía trabajar ya que, según ellos, eso es lo que indicaba el acuerdo firmado a mediados de 1999 entre Argentina y Gran Bretaña. Tiempo después me enteré que en realidad dicho acuerdo no especificaba nada en cuanto a éste punto, de modo que por ende, no lo prohibía. En dicho acuerdo también se permitió que los argentinos visitaran las islas por primera vez desde el fin del conflicto de 1982.
El 29 de mayo del 2002 nace Jack, mi primer hijo, en el día de la conmemoración del Ejército Argentino y de la Batalla de Goose Green/Pradera del Ganso.
Jack es el primer hijo entre un isleño y una argentina luego de la guerra del '82. Y es isleño de 5ta. generación.
Había elegido que naciera en las islas pero las autoridades isleñas nos negaron el registro del bebe allá diciéndonos que si nacía ahí sería un NN. Motivo por el cual, embarazada de mas de 7 meses, regresé sola a Buenos Aires (donde nace), el padre de Jack viajó semanas mas tarde para presenciar el nacimiento.
Luego del nacimiento de Jack, regresamos a las islas para continuar con nuestro plan de vida allá.
En las islas realicé diferentes trabajos a lo largo de los años, como camarera, guía turística, recepcionista en el centro deportivo, niñera, y vendí mis obras en la galería de mi ex marido. En ocasiones fui elegida para trabajos a los que también se habían postulado isleños nacidos allí.
Tomé muchísimas fotografías y pinté numerosos cuadros.
Expuse en el pueblo de Darwin y en Puerto Stanley también.
Con el correr de los años me fui insertando en la comunidad local.
En mayo de 2006 nace Juan mi segundo hijo, también en Buenos Aires, esta vez por elección propia.
Asimismo, en mis años en las islas, fui registrando fotográficamente tanto mi vida como el crecimiento de mis dos hijos, en el colegio, con amigos, con la familia, en paseos a diferentes lugares de las islas, en fin, la vida de todos los días.
En 2010 regresé a Buenos Aires, donde vivo desde entonces.
Estoy escribiendo un libro con textos y fotografías, sobre mis años en las islas, enfocándome en mostrar como es la vida diaria allá, eso que los argentinos desconocemos y que creo nos enriquecería conocer.
Para algunos de los isleños yo representaba el “enemigo”, eso es lo que veían cuando me miraban. En vez de verme a mí, en cierta forma me hicieron pagar parcialmente por los hechos del pasado de los cuales yo no tenía ninguna responsabilidad. Luego de ir acercándonos y conociéndonos mutuamente, no sólo ellos comenzaron a bajar las defensas y a derribar prejuicios sino que yo también, fue un aprendizaje mutuo, y de mi misma. Un momento de gran crecimiento personal en mi vida, y de un entendimiento mas real de las islas, de nuestra historia en común, de su gente y de mi país.
Valoro aún más la importancia de acercarse sin prejuicios de ningún tipo, e intentar ver a las personas por lo que son.
Ya sea a través del arte o el amor, como en mi caso, o por cualquier otro motivo o circunstancia en la que la vida nos ponga.
Relacionarse desde lo humano, tratando de despojarnos de lo político y/o histórico para que esto no impida o afecte un verdadero y valioso acercamiento, que nos permita construir desde lo que tenemos en común en vez de dividir y alejar por culpa de las diferencias.
Comprender y conocer profundamente al otro para respetar sus derechos y deseos.
Mas allá de que las políticas de los gobiernos de turno no sean siempre conciliatorias, es posible generar vínculos reales y profundos aún entre habitantes de países en conflicto, tal fue mi experiencia personal.