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Resumen de ponencia
Ciberfeminismos contemporáneos, perspectivas desde América Latina

*Graciela Natansohn



Esta reflexión que presentamos se enmarca en las tentativas de comprender las experiencias vividas por las personas y grupos subalternizados en relación a internet y sus múltiples dispositivos y plataformas, pensando en la autonomía y construcción de universos posibles y alternativos. El análisis enfoca lo que, creemos, está en la encrucijada contemporánea del ciberfeminismo, hoy, al que llamamos de 3.0: entre el deseo de contribuir a establecer las bases de una contracultura basada en la resistencia y negociación con la globalización y la observación de las tendencias regresivas que resisten al amplio desarrollo de la cultura libre, del software y del hardware libres (Assange et al., 2013). En la primera parte de este texto explicitamos nuestro punto de partida teórico: la teoría de género que nos guía, el tecnofeminismo y el ciberfeminismo. Luego analizamos brevemente diferentes conceptos de apropiación, su carácter político y analítico para pensar la cultura digital. Por último, encerramos con una reflexión que pretende destacar la potencia de las apropiaciones ciberfeministas en el escenario de las actuales tendencias globales de internet, que tienden al oligopolio informacional, a la vigilancia por rastreo y a la mercantilización de la vida. No obstante lo cual han comenzado a surgir proyectos de resistencia tecnológica radical llevados adelante por grupos feministas. En esos incipientes (y aun pocos) proyectos, vemos una potencia contestataria y radical que emerge en el escenario colonizado de la cultura digital contemporánea.
El enfoque tecnofeminista que nos interpela indaga las formas por las cuales las relaciones de género y los procesos de creación o invención, difusión y usos de la tecnología se influencian mutuamente (Wajcman, 2009). El tecnofeminismo coloca la lupa sobre cómo el género actúa en este proceso sociotécnico: la materialidad de la tecnología propicia o inhibe la acción de sujetos/as enredados/as en las relaciones de poder generizadas, así como la agencia de esos/as sujetos/as, desde esas relaciones de poder, afectan de diversas formas tanto al diseño como a la circulación, distribución, uso y apropiación de tecnología (Wajcman, 2009). Las brechas digitales de género, clase, raza, generación - entre otras - en la producción, circulación y usos de TIC, las violencias de género en y por medios digitales, los crímenes digitales, la invasión de privacidad, la vigilancia, monitoreo y control de los cuerpos son temas sensibles al feminismo pues las mujeres son la más afectadas (Goldsman; Natansohn, 2016). Sin embargo, tomamos distancia de cualquier perspectiva que coloque a las mujeres como víctimas de conspiraciones tecnológicas, típica de algunos feminismos de los años 70. La mirada feminista a la cibercultura ha producido información indispensable sobre la brecha digital de género en algunos países, esto es, sobre las diferencias entre hombres y mujeres en el acceso a las tecnologías digitales (Castaño, 2008) y aunque el proyecto tecnofeminista enfatiza que denunciar las brechas es apenas un primer paso para desconstruir la naturaleza discriminatoria de los sistemas tecnológicos, no se puede dejar de observar que el acceso a internet involucra dos cuestiones fundamentales para las mujeres: el número y la forma de acceso. La World Wide Web Foundation (2015) señala que las mujeres de las áreas pobres urbanas de los países "en desarrollo" tienen un 50% menos oportunidades de conectarse a la internet que los hombres de la misma región y que las mujeres tienen menos oportunidades que ellos para usar internet para el empoderamiento económico y político, para buscar empleo y para el debate de controversias online. En Brasil, sólo la mitad (51%) de los domicilios tiene acceso a internet y número de brasileros/as que acceden a internet vía celular superó el de la población que accede por computadores: 89% de los brasileros se conectan a internet por smartphone, superando a los computadores, que son usados por el 65% de las personas que se conectan. Y son las mujeres las que usan más celulares que los hombres (IBGE, 2014). El acceso por celulares vía aplicativos – que es lo más frecuente por su comodidad - exigen competencias digitales mínimas. La computadora cumple un papel fundamental para la apropiación efectiva de las tecnologías digitales por la ciudadanía pues a partir del uso combinado de diversos dispositivos, cada uno con su particularidades, es posible el desarrollo de habilidades digitales más sofisticadas y complejas que las exigidas por los smartphones. El modelo de inclusión digital vía teléfonía móvil tiene un bajo potencial de producción, programación y distribución de contenido; es una inclusión digital para el consumo y no para la ciudadanía, la economía o el fortalecimiento de la democracia.
La mirada desde el género no se agota en la cuestión de las ausencias femeninas en las TIC ni en las brechas de acceso, pues abordar las cuestiones de género y tecnologías a partir del punto de vista de la exclusión femenina o racial podría dejar fuera del debate el carácter intrínsecamente androcéntrico y racista de la ciencia y de la tecnología. Las exclusiones y brechas son apenas un síntoma y una consecuencia del androcentrismo denunciado por las primeras generaciones de ciberfeministas, en los años 90. Superadas la fascinación utópica de estas pioneras - cuyos sueños sobre un mundo hiperconectado, sin razas, clases, ni géneros, fueron desplazados por las injusticias digitales, las segregaciones y violencias típicas de la cultura patriarcal, racista y androcéntrica off y online – los movimientos feministas y de mujeres vienen desarrollando prácticas políticas y artísticas autodenominadas hasta hoy como ciberfeministas. Sin embargo, en estos casi 20 años se han generado transformaciones y desplazamientos tanto en sus formas de acción como de sus temas, objetos y abordajes. Hay un cambio radical de aquella internet de los 90' – con sus promesas de libertad, descorporización y anonimato – hacia un espacio colonizado por el estado y el capital, vigilado y amenazado por intereses empresariales (representados por un puñado de sitios corporativos que concentran la mayor parte los accesos de usuarias/os del mundo) y por legislaciones nacionales que amenazan cercenar derechos fundamentales. En 2016 nos preguntábamos: ¿En qué se convirtió el ciberfeminismo anarcopunk y liberal de los 90? ¿Qué clase de ciberguerrillas están librando los movimientos sociales de mujeres, hoy? ¿Cómo usan y se apropian de este espacio lxs sujetxs abyectos o marginalizados para obtener visibilidad y reivindicar sus pautas? ¿Cómo se hace y deshace género en los ambientes virtuales? (Natansohn; Rovetto, 2016).
La extensión de las tecnologías digitales, con su diversidad de herramientas y dispositivos, son también escenarios para la apropiación y la acción política feminista, queer y LGBT. Por eso podemos considerar la existencia de una “cuarta onda” (ciber)feminista (que llamamos de ciberfeminismos 3.0), que nuclea perspectivas y temas diversos, como los derechos humanos de las mujeres, la antiglobalización neoliberal, el transhackfeminismo, la producción material de recursos tecnológicos (infraestructuras), la alfabetización digital, la creación de redes, todos activismos en redes off y online que, con sus puntos de vista y tácticas particulares, desvelan los aspectos androcéntricos y racistas de las relaciones sociotécnicas (Natansohn, 2013,2014).
A partir de este ciberfeminismo crítico y decolonial interpretamos los usos, adaptaciones y apropiaciones de símbolos, prácticas, objetos, estructuras, aparatos que generan el mestizaje, la hibridez y la heterogeneidad sociotécnica. Estos fenómenos vienen siendo objeto de análisis bajo el concepto de "apropiación", el cual pretendemos indagar.
Referencias bibliográficas:
ASSANGE, J.APPELBAUM, J.MÜLLER-MAGUHN, A. ZIMMERMANN, J. (2013). Cypherpunks: liberdade e o futuro da internet. Boitempo Editorial. São Paulo.
CASTAÑO, C. (2008).La segunda brecha digital. Madrid: Cátedra.
GOLDSMAN, F. NATANSOHN, G. (2016). Violencia contra las mujeres en red, vigilancia y el derecho a la privacidad. In: Anais do IX Simpósio Nacional da ABCiber, Pontifícia Universidade Católica de São Paulo (PUC-SP), 8, 9 e 10 de dezembro de 2016. Disponible en http://abciber2016.com/anais-eletronicos/textos/ Acceso en 03 Feb. 2018.
GORDANO, C. Construyendo sentido sobre internet en el espacio de la diáspora: mujeres latinas inmigrantes en Granada. Feminismo/s 14, diciembre 2009, pp. 143-162.
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LOYOLA, M. MORALES, S. (Org.)(2013). Nuevas perspectivas em los estudios de comunicación: la apropriación tecno-mediática. 1.ed. Buenos Aires: Imago Mundi.
NATANSOHN, G. ROVETTO, F.(2016). ST 037. Feminismos y ciberculturas: transformaciones y desplazamientos. 13th Women’s Worlds Congress & Seminário Internacional Fazendo Gênero 11. Disponible en: . Acceso en: 03 Feb. 2018.
NATANSOHN, G. (2013) Internet en código femenino: teorías y prácticas. Buenos Aires: La Crujía, 2013.
_____ (2014). Por una agenda feminista para internet y las comunicaciones digitales. Congreso Género y Sociedad, voces, cuerpos y derechos en disputa, 24 a 26 de setiembre de 2014, Córdoba.
NEUMAN, M.I.(2008). Construcción de la categoría “apropiación social”. Quórum Académico, Vol. 5, n.2, julio-dic 2008, pp. 67-98, Universidad del Zulia, Venezuela.




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* Natansohn
Universidade Federal da Bahia UFBA. Salvador, Brasil