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Resumen de ponencia
Articulación Juvenil, una apuesta de participación por la equidad social en Cuba.

*Yasmany Díaz Figueroa



Cuba se encuentra en un proceso de renovación de su política económica y social, donde cada día se aboga más por una participación ciudadana. La juventud aunque está presente y se moviliza, debe potenciar su protagonismo. Se coincide en que es un sector estratégico para el desarrollo social, que cuenta con elevados niveles de instrucción y calificación, en comparación con generaciones precedentes, lo cual los/as convierten en recursos humanos altamente calificados y mejor preparados.
En tal sentido trabajar hoy con jóvenes es invertir en futuro, pues su participación es imprescindible para superar estereotipos, viejos métodos, paradigmas obsoletos y construir desde sus potencialidades una sociedad más justa, respetuosa y garante de los derechos.
La dinámica de la personalidad de adolescentes y jóvenes, con tendencia a la autorregulación, les sitúa en capacidad de comenzar a transformar su medio desde una participación activa y consciente, la cual es de vital significación para la participación, sobre todo en aquellas tareas orientadas a la transformación social del entorno en que se desarrollan.
Por su naturaleza, la juventud es importante en los espacios de incidencia política, debate y transformación, por su propensión al cambio, la integración como generación y la tendencia a formar grupos o movimientos con diversos objetivos e impacto. Los/las jóvenes en la construcción de sus ideales, valores y cosmovisión se hallan en el conflicto perenne de reproducir el sistema social en que se han desarrollado y la capacidad de transgredir lo pautado y asignado.
La responsabilidad personal de sus acciones en base a principios morales generales, a su autonomía y a una mayor flexibilidad y argumentación de sus valoraciones y decisiones los/las sitúan en condiciones de más libertad para asumir papeles protagónicos en los procesos de cambios.
Otras potencialidades de los/las adolescentes y jóvenes para la participación, ya sea social o política, tienen que ver con la conformación de su identidad personal y su sistema valorativo y motivacional, y con la elaboración de proyectos y metas que en ocasiones trascienden lo individual y se proyectan en lo colectivo.
Además, la participación como necesidad posee un carácter histórico que demanda un esfuerzo especial de formación y reconocimiento del individuo para involucrarse en acciones colectivas. (Gómez. L, 2007)
La participación se entiende como el acceso y la presencia real de los individuos y los grupos en las instituciones y organizaciones económicas, sociales y políticas de la nación, y la posibilidad de intervenir en las decisiones que les conciernen no solo como beneficiarios, sino también como formuladores de estas decisiones. (Domínguez, M.I. 2004)
Abordar la problemática de la participación de la juventud en los procesos de transformación social de sus contextos, supone el reconocimiento por igual de mujeres, hombres o transgéneros. En la medida que las acciones previstas aporten los conocimientos y herramientas necesarias, los/as jóvenes serán capaces de analizar las inequidades sociales y las desigualdades de oportunidades entre géneros, el dominio, control y supremacía de hombres sobre mujeres u otras formas de identidades de género, el desarrollo de la sexualidad, los procesos de comunicación, la violencia, los derechos humanos, entre otros, podrán estar en mejores condiciones para adoptar comportamientos y acciones que apunten a una sociedad más participativa y equitativa.
Por estas razones y en aras de generar espacios reales de participación, se impulsa, desde el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), una red de trabajo y confluencia de juventudes, denominada Articulación Juvenil, donde convergen diversos proyectos, redes o iniciativas que laboran con y para jóvenes o que tienen algún tipo de incidencia en este grupo etario. Ha sido recibida satisfactoriamente por más de una treintena de experiencias de todo el país y que coinciden en la necesidad de hacer sinergia, desde la articulación de saberes, experiencias, espacios de trabajo y proyecciones futuras.
Luego de meses de encuentros, discusiones y consensos, la Articulación va conformándose como un espacio de trabajo común, de socialización y activismo, que reconoce y articula iniciativas con y para jóvenes, en aras de contribuir a la transformación de la realidad social cubana, potenciando la participación, el liderazgo y el empoderamiento, desde la equidad social, el respeto a la diversidad, los derechos y la prevención de la violencia de género, con énfasis en la violencia hacia las mujeres.
Con el compromiso y experiencia de estas iniciativas, que van desde un accionar comunitario, educativo, sociocultural, ecuménico, religioso, investigativo, entre otros, se apuesta a facilitar un espacio, que convoque a jóvenes interesados/as en la posibilidad de transformar sus realidades, teniendo en cuenta la equidad social, de género y los derechos humanos. Propiciar entornos de superación, socialización y participación, donde a partir de la diversidad de ellos/as y de sus contextos se hallen soluciones y se hagan proposiciones de cambio, desde sus capacidades y recursos.
Hoy más de 500 jóvenes, de todo el país, cuentan con conocimientos relacionados con las temáticas que nos ocupan y herramientas para la labor de promoción, incidencia y/o activismo con sus coetáneos y medios que les rodean. No solo trabajan desde el aspecto formativo o profesional, sino desde valores personales como responsabilidad, compromiso, respeto, así como en la capacidad resolutiva y de transformación que tienen desde sus capacidades, la comunicación asertiva y la resolución de conflictos.
Fomentan una cultura de paz y de inclusión donde todos y todas tengan la oportunidad de participar como sujetos/as activos/as. Rompen con la visión estrecha acerca del proceso de participación, limitada al cumplimiento de tareas y a la presencia en actividades convocadas y/u orientadas, y la solución de problemas concretos a partir de ello, así como a la canalización de criterios y opiniones.
Se trabaja con jóvenes diversos/as, entre 18 y 35 años, de disímiles ocupaciones, profesiones, lugar de residencia, creencias religiosas, color de piel, situación socio-económica, orientación sexual e identidad de género que estén dispuestos/as a renovar su medio desde una conciencia crítica y de responsabilidad.
Las principales áreas de trabajo son la formación, el accionar comunitario y la comunicación.
Estas son solo algunas pistas generales de una propuesta, que se reformula como la propia juventud y que es reconocida como una buena práctica de cuánto pueden hacer nuestras juventudes y lo que ha significado para ellas.
Algunas lecciones aprendidas durante estos dos años de creada:
• Fortalecimiento de la Articulación Juvenil, desde su estructura y organicidad, como red de integración e inclusión social de jóvenes que apuestan por la transformación social.
• El valor de la juventudes, desde su diversidad y sus potencialidades, como grupo etario que se encuentra cercano tanto a la adolescencia como a la adultez y la posibilidad de influir no solo en ella, sino en estas.
• Capacidad para gestionar y desarrollar espacios de incidencia social, como se ha evidenciado en las actividades de sensibilización y replicación desarrolladas durante las Jornadas por la No violencia hacia las mujeres.
• Tratamiento de temáticas como participación y liderazgo transformador, en los talleres y cursos, lo que ha permitido visualizar propuestas de accionar y desarrollo en sus contextos.
• Importancia de poder reunir a jóvenes de diversas iniciativas de todo el país en un ambiente donde se socialicen lecciones aprendidas, buenas prácticas y se proyecte su quehacer en la Campaña por la No violencia hacia las mujeres ERES MAS.
• Sinergias de trabajo con otros territorios y organizaciones.
• Apuesta por soportes comunicacionales variados y que respondan a los intereses de las juventudes y que sean de uso sistemático en sus contextos, perdurables, de amplio impacto, y que sean resultado de sus propuestas y de un diseño atractivo.
• Uso de las redes sociales y el vínculo con jóvenes de la comunicación, lo que ha favorecido la inserción en medios alternativos y tradicionales.
Continuar desarrollando y potenciando la participación juvenil, desde OAR, es estar en consonancia con el criterio de la investigadora María Isabel Domínguez (2003), al decir que la participación juvenil es un excelente indicador de la extensión, naturaleza y calidad de la participación social en cualquier sociedad, porque ilustra en qué medida el proyecto social que se construye toma en cuenta las energías y diferentes perspectivas de las distintas generaciones, aprovecha sus potencialidades y brinda la oportunidad de ir remodelándolo de acuerdo con los necesarios cambios que el decursar de la historia impone.




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* Díaz Figueroa
Centro Oscar Arnulfo Romero. La Habana, Cuba