Introducción
En Colombia la dominación racial contra la población afrodescendiente en razón a su amplitud y dilución en las grandes ciudades y a la falta de organización social y política de parte de sus comunidades, ha sido un fenómeno negado e invisibilizado desde las distintas esferas sociales, pasando por alto la discriminación y las desigualdades socioeconómicas (Rodriguez , Alfonso, & Cavelier, 2009) Su distribución geográfica encuentra explicación en las relaciones raciales históricas que han configurado territorial y socialmente al país, dejando como resultado una alta concentración en los litorales pacífico y atlántico (2009, pág. 50). La ciudad de Buenaventura se presenta como uno de los municipios con mayor cantidad de población afro descendiente con más de 369.000 personas (DANE, 2005)
El conflicto armado en Colombia y la yuxtaposición con distintas modalidades de violencia (Pecaut, 1997) presididas por el narcotráfico, las económicas ilegales y la conflictividad social; se han entrelazada con la discriminación racial, lo cual se puede observar con el efecto diferenciado que ha tenido el conflicto armado y la violencia sobre la población afro descendiente; como por ejemplo, la incidencia desproporcionada del desplazamiento forzado, la negación al derecho del territorio hacia las comunidades y los altos índices de violencia en los municipios con alta población como es el caso de Buenaventura y todo el litoral pacífico (Rodriguez , Alfonso, & Cavelier, 2009, pág. 16).
Buenaventura se caracteriza además por ser el principal puerto del país, por sus altos índices de pobreza y marginalidad y por la amplia concentración de población afrocolombiana (Centro Nacional de Memoria Histórica, 2015). Los altos indicadores de violencia que se vienen presentando en la ciudad en los últimos años, han ubicado a Buenaventura como un referente importante tanto para los medios de comunicación y los actores políticos como para las investigaciones académicas. La siguiente ponencia tiene como objetivo, realizar un análisis de los fenómenos de violencia que se presenta en la ciudad de Buenaventura entrelazados con el eje de dominación racial, los procesos de orden económico, el conflicto armado y las condiciones de pobreza, desigualdad y marginalidad. Finalmente se busca ubicar las potencialidades de los movimientos identitarios y cívicos, como ejes de lucha para la superación de la violencia y las distintas problemáticas sociales.
Partiendo de la raza como una construcción social con un impacto en la forma en cómo se ordena, jerarquiza y estructura las sociedades, la ponencia se encuentra estructurado en tres partes, en un primer momento tomaremos los aportes teóricos de Hering y Fanon sobre la categoría de la raza, la violencia estructural contra la población negra y la geografía racializada, posterior a esto, realizaremos una breve contextualización del conflicto y la violencia que se presenta en la ciudad de Buenaventura, para proseguir con un análisis de la relación violencia-raza, geografía racializada y dinámicas económicas de la ciudad portaría; finalmente se hará un análisis sobre las potencialidades de los movimientos ciudadanos que impulsaron el paro del 2017, tomando como marco de análisis la categoría de negritud de Cesarie, en clave de experiencias de vida, identidad y territorio.
Categoría de raza y violencia estructural contra la población afro
Para hacer un análisis sobre la violencia en Buenaventura, se tendrá en cuenta el concepto de raza para comprender cómo las dinámicas raciales definen las dinámicas de violencia en este territorio. Para profundizar en dicha conceptualización partimos del abordaje de Max Hering Torres, quien logra presentar de manera sociológica lo concerniente al concepto de raza y de racismo, donde históricamente la raza negra se presenta como la más violentada y subordinada. En ese sentido, el concepto de “raza” se ha caracterizado por diferenciar, segregar, tergiversar la otredad y “racializar” por medio del determinismo biológico las relaciones sociales (Hering, 2007, pág. 16). Fanon realiza una denuncia sobre el capitalismo por su complicidad con las formas violentas contra la población negra que tiene como origen la colonizacion. Los procesos históricos de acumulación del capital, se encuentran regidos por una serie de condiciones que se modifican en el tiempo estableciendo distintos órdenes según sus nuevas necesidades, en este caso la dimensión económica se establece también como un fenómeno violento (1961, pág. 23)
La categoría de geografía racializada, cumple una importante función descriptiva sobre la forma en cómo se expresa las desigualdades y la discriminación racial. En esta se da cuenta tanto de la serie de características objetivas referidas a la separación territorial de distintos grupos humanos como a los imaginarios sobre determinados territorios que caen en la representación de alteridad, asignándole distintos características que se suman al color de la piel, como la condición de pobreza, la seguridad, los valores sociales e incluso una valorización sobre el territorio. El caso colombiano según el informe del observatorio de discriminación racial, las relaciones raciales se encuentran caracterizadas a lo largo de la historia por la separación geográfica entre las regiones con alta presencia afrocolombiana. Sumado a esto se plantean una serie de patrones de correlación entre el porcentaje de población afro descendiente con índices de pobreza, indicadores de violencia y carencia de políticas públicas por parte del Estado. Los imaginarios sociales en estas zonas, se configuran como lugares marginales y salvajes y de difícil desarrollo para la cultura humano
Contextualización económica y social de Buenaventura
Los indicadores socioeconómicos posicionan a Buenaventura en uno de los municipios más pobres del país, con tazas de 80,6% y con niveles de indigencia de 43,55% (DANE, 2010).Además de esto Buenaventura ha sufrido uno de los conflictos armados más degradados e intensos del país; los hechos de violencia, la presencia de los grupos armados y el número de víctimas han generado una profunda crisis humanitaria. Los grupos armados tienen como objetivo el control territorial y económico del municipio, cometiendo toda clase de crímenes contra la población que sobrevive en condiciones de inequidad y pobreza, en un contexto donde paradójicamente circulan grandes cantidades de capital en bienes y productos comerciales, siendo su ubicación estratégica para el establecimiento de negocios y megaproyectos.
Buenaventura presenta un fenómeno paradójico entre la producción de riqueza por la actividad comercial y portuaria, y los altos indicadores de pobreza, desigualdad social y carencia de servicios. De forma paralela a la crisis humanitaria, el proyecto político de la ciudad, actualmente se encuentra enfocado en el crecimiento económico a través de la ampliación del puerto, el desarrollo de infraestructuras conexas y la privatización del territorio que buscan ampliar las opciones comerciales y turísticas. El modelo económico como lo señala Wacquant (Wacquant, 2014) tiene grandes efectos tanto de orden territorial como social, la cual se expresa de forma violenta contra la comunidad residente, ya que traería consigo la desintegración de los lazos sociales y de la organizacionales comunales y solidarias, siendo esto un factor importante en la explosión de la violencia y recrudeciendo las dinamicas de la guerra, el narcotráfico y el racismo.
De forma paralela al fenómeno de acumulación capital, el narcotráfico y el proyecto paramilitar se han apoderado del caso urbano de la ciudad en medio de una fuerte militarización cotidiana; al respecto se señala al accionar de estructuras armadas bajo la tolerancia de agentes estatales y en con el apoyo de ciertos sectores empresariales. Por otro lado se plantea una cooptación de la institucionalidad local con el poder de los grupos armados ilegales y a con las empresas vinculadas a la expansión portuaria (2015, pág. 22).
Potencialidades y resistencias
La población de Buenaventura, históricamente ha tenido procesos de resistencia, sin embargo el fuerte impacto de la violencia no ha permitido que dichos procesos se consoliden, haciendo del terror un instrumento permanente de control contra la población (CNMH, 2015). Las dinámicas de la violencia y la exclusión han generado un quiebre entre la comunidad afro, con una disolución de su identidad, cultura y de las organizaciones sociales.
En el 2017 se realizó un paro cívico dotado de una gran fuerza social que logro movilizar a grandes sectores de la población y a la opinión pública nacional. Sus líderes plantean que están frente a una expresión social que se viene gestando y creciendo de forma organizada y persistente y en la que confluyen centenares de expresiones unidas por un ideario común, como son las necesidades por el agua, la salud, la educación, el medio ambiente y el territorio (Lopez Rincon, 2017). Sin embargo este movimiento tiene como amenaza y sombra la violencia y los actores armados, quienes en función de sus intereses políticos y económicos, han hecho de los líderes sociales blancos de amenazas y de asesinatos.
La apuesta política por medio de los procesos de identidad y territorio que se forma en las experiencias de vida, como plantea Cesarie a través del concepto de negritud, entendido como un sobresalto de dignidad, rechazo a la opresión y combate a la desigualdad; cobra forma en la actual coyuntura del puerto y de un movimiento cívico lleno de potencialidades donde se deben seguir fortaleciendo las redes de solidaridad y los niveles de conciencia para dar el paso a una identidad que se defina por la resistencia y por la movilización contra el orden racial, las desigualdades socioeconómicas, la pobreza y los fenómenos de violencia.