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Resumen de ponencia
VIOLENCIA DE GÉNERO Y FEMINICIDIO EN COLOMBIA. UN ANÁLISIS DESDE LA VICTIMOLOGÍA

*Camilo Fernando Calderón Suaza
*Paola Andrea Cardona Buendía



La presente ponencia muestra los resultados de una investigación que se propuso estudiar los diferentes discursos que existen sobre la mujer, lo femenino y la violencia de género, utilizando la arqueología y la genealogía como ruta para el estudio, desde la perspectiva de la victimología, entendiendo su arraigo y configuraciones en el imaginario atávico de la sociedad Colombiana; esto a través del comentario jurisprudencial de casos emblemáticos en los que convergen las características propias de la violencia basada en el género con circunstancias sociales, económicas y culturales que podría pensarse llegarían a trascender el componente femenino del tipo penal, hacia la configuración de sujetos emergentes dinámicos que demandan política criminal acorde.
En la sociedad colombiana las formas de relacionarse desde y con lo femenino y la feminidad se han configurado como antagónicas a la masculinidad, que podría pensarse de carácter estatal y falocéntrica. Esto se da como resultado del devenir de los últimos doscientos años de historia poscolonial del país, que han sido marcados por dos condiciones que han configurado a la sociedad; en primer lugar se encuentran las profundas desigualdades sociales que desencadenaron en el nacimiento y prolongación de la violencia; en segunda medida está el desarrollo de una formación social que se caracteriza por ser cristiana doctrinal y legalista basada en escrituras bíblicas que de principio a fin presentan a la mujer como un ente sucedáneo, derivado y sujeto a la figura masculina.
Esto se puede evidenciar a través de una observación básica en la que se puede identificar cómo las mujeres y las niñas suelen llevar cargas más pesadas solo a causa de su género. Así las cosas, la conjunción de violencia y machismo institucionalizado devienen en un sujeto femenino vulnerable, victimizable e invisible (o invisibilizado) que reclama una protección especial en lo que a ejercicio de sus derechos y acceso a la justicia se refiere.
El Derecho como ciencia o como herramienta en medio de su relación simbiótica con las ciencias sociales, se configura como la vía idónea y responsiva a la necesidad de trascender las figuras lingüísticas en mecanismos de apoyo, protección y visibilización acordes a la resignificación de la mujer.
Es importante resaltar en este escenario que, cuando todas las manifestaciones de violencia dentro de una sociedad se han masificado, se establece como “normal” que el conglomerado no se sorprenda ante ningún hecho por más atroz que este sea; lo que se traduce en una “aceptación” tácita de los actos violentos en el momento en que no se produce ninguna reacción por parte de la sociedad frente a ellos. El actuar despiadado de los hombres sobre las mujeres, se genera inmerso en un imaginario legitimador, en virtud de que logran intimidar a la población, es decir, se convierte en una advertencia implícita en la acción violenta.
Conceptos como el de violencia feminicida; y el conocer sus causas, estructura, así como examinar los instrumentos legales para evitarla y no olvidar a las víctimas y sobrevivientes, es parte de las obligaciones que tiene la sociedad para erradicar comportamientos misóginos que rompen el tejido social.

La investigación mostró que, la violencia de género en la sociedad moderna, que no ha dejado su componente machista, contiene cuatro presupuestos a saber: (i) el acto físico/psicológico del agresor sobre una mujer, (ii) la Intención de agredir, (iii) el daño derivado de la agresión y, (iv) la mala conducta socialmente vista.
Bajo esas condiciones, se mantiene las relaciones patriarcales de sujeción y subordinación, en donde la mujer es doblegada a obedecer al hombre, cumpliendo con la jerarquización socialmente establecida acorde a los intereses sociales y laborales, promoviendo que los oficios hogareños continúen en cabeza de la mujer y su sumisión se mantenga incólume con base en el poder que ostenta el hombre al ser quien provee el dinero para el mantenimiento del hogar.
Así las cosas, es de real importancia reconocer que esta forma de violencia también goza de simbolismo y significado social, que hace que tal comportamiento sea natural en la sociedad, por cuanto que se convierte en una concepción originada por el sistema patriarcal que es atendida por la mujer, hasta el punto en que ella misma considere que es normal y correcta esa situación de inferioridad.
Bajo esas circunstancias la mujer adquiere un papel permisivo y codependiente, que promueve el no reconocimiento de las formas de violencia y como consecuencia no permite percatarse las señales de peligro y abuso del agresor, siendo cotidiano el sufrimiento y la humillación de las mujeres
Los estudios de caso (4) y el análisis de discurso mostraron que las víctimas han sido minimizadas en el campo penal, por cuanto se ha vuelto un proceso de partes en donde participa el Estado por medio de la Fiscalía General de la Nación como acusador contra el procesado, excluyéndose la participación de la víctima en la resolución del conflicto y teniéndose en cuenta en el momento de reclamar los perjuicios causados, fijándose la ineficiencia del sistema en la protección de los derechos fundamentales de las víctimas, como es la participación y el conocimiento de la verdad.
Así mismo, la violencia contra la mujer impide su desarrollo pleno, toda vez que su progreso se ve afectado tanto en el ámbito cultural como en el campo privado, por cuanto la primera genera una violencia a través de la imposición de roles en la sociedad, impidiendo a la mujer el acceso a puestos importantes en el sector político, económico, de educación y laboral, legitimando la desigualdad y el marco de la violencia; y la segunda, abarca la violencia doméstica o intrafamiliar.




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* Calderón Suaza
Universidad Cooperativa de Colombia - UCC. IBAGUÉ TOLIMA, Colombia

* Cardona Buendía
Universidad Cooperativa de Colombia - UCC. IBAGUÉ TOLIMA, Colombia