RESUMEN:
La ponencia surge de una investigación titulada: “Diseño y atención a las oportunidades de género en la educación superior en la Universidad del Valle”. El objetivo central del documento es analizar las acciones de atención, garantía y promoción de derechos y oportunidades de género del estudiantado de la Universidad del Valle – Colombia en 2010 - 2015. Se hace uso de métodos y herramientas cualitativas que permiten analizar las políticas institucionales realizadas para intervenir la realidad de los jóvenes estudiantes en este espacio universitario.
El problema central que aborda la investigación está referido a la ausencia de políticas universitarias de género en las instituciones de educación superior en Colombia, acciones que consideren la posibilidad de incorporar respuestas a las inequidades y desigualdades de las mujeres en el ámbito universitario, logrando anticipar, como se observa hasta el momento, la existencia de débiles recursos económicos e institucionales que contribuyan en la formulación e implementación de políticas institucionales de género.
Los resultados esperados del estudio se concretan en la construcción de conocimiento sobre los jóvenes universitarios, como mecanismo para asesorar a la Universidad del Valle en la implementación de lineamientos que garanticen la expansión de capacidades y potencialidades en la población juvenil en este espacio universitario.
INTRODUCCIÓN:
La educación superior en Colombia tiene entre sus principales retos institucionales y misionales, la necesidad de avanzar en la construcción de políticas de equidad de género al interior de los centros universitarios. Con estas acciones gubernamentales e institucionales, se puede intervenir un problema que afecta a la población estudiantil y profesoral que participa de los procesos de formación de la educación terciaria así:
La incipiente institucionalidad construida para el abordaje de los procesos de socialización juvenil en la educación superior. Lo observado hasta el momento es la formulación de políticas públicas universitarias de género, que han identificado los problemas relativos a la inequidad de las mujeres en el espacio universitario, pero que no logran la implementación de programas y proyectos efectivos para corregir los problemas priorizados en dichas políticas (violencia de género, inequidad, discriminación y exclusión social). Sobre este problema, investigaciones previas corroboran lo planteado hasta el momento (Nussbaum, 2000; 2010), la puesta en marcha de políticas educativas de equidad de género en Colombia suele caracterizarse por ser aisladas, dispersas y escasamente socializadas en los centros universitarios (Ibarra & Castellanos, 2009).
Para el caso colombiano se destacan los avances de la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad del Valle, instituciones públicas que han desarrollado políticas institucionales que propenden por una cultura de la equidad de género y la igualdad de oportunidades en las instituciones educativas (Acuerdo 035 de 2012 UNAL, Consejo Superior Universitario y Resolución No 055 de Julio 11 de 2015 – Universidad del Valle). Particularmente en la Universidad del Valle, la política institucional de género, pone énfasis en el reconocimiento y garantía de los derechos fundamentales de las mujeres vinculadas a la institución en calidad de docentes, trabajadoras, empleadas y estudiantes.
La formulación e implementación de políticas sociales e institucionales que privilegian acciones relacionadas con el aumento de un asistencialismo social, políticas que pueden ser necesarias para garantizar necesidades básicas a grupos sociales minoritarios o excluidos históricamente en el país, pero que no garantizan niveles de bienestar objetivo (bienestar material) y subjetivo (felicidad) en el estudiantado. Igualmente se observan políticas sociales e institucionales orientadas a la búsqueda de procesos de inclusión social, acciones públicas que valoran la posibilidad de reducir las brechas de desigualdad y exclusión social que padecen las mujeres en el ámbito universitario en Colombia, políticas que se caracterizan por generar programas y proyectos basados en el reconocimiento social, y en la construcción de espacios de participación que fomentan el liderazgo femenino.
La debilidad de las instancias, mecanismos e instrumentos de participación y movilización de las mujeres en el ámbito universitario. Los procesos de participación de las mujeres en el espacio universitario pueden ser muy diversos (vinculación a grupos, colectivos y de representación estudiantil), sin embargo, se observa una gran ausencia de las mujeres en los espacios gerenciales, de liderazgo y protagonismo político en la vida universitaria (Flores, 2013). Para el caso de la Universidad del Valle, ante el Consejo Académico, solo una Vicerrectoría es ocupada por una mujer (Liliana Arias Castillo – Vicerrectora Académica), lo que demuestra las limitadas posibilidades que tiene las profesoras para introducir cambios en la estructura y funcionamiento del espacio universitario.
Limitadas oportunidades para incidir en políticas de Educación Superior. Los diversos intentos de reforma sobre la política pública de educación superior en Colombia, especialmente sobre la ley 30 de 1993, no han generado estrategias concretas tendientes a fortalecer el papel de las mujeres en este ciclo de formación. Las iniciativas sugeridas hasta el momento se orientan a pensar el problema de la cobertura y la calidad de la educación superior, lugar en el que las mujeres tienen un papel fundamental, pero se cuentan con escasas estrategias de participación y movilización social para resolverlo (Munera, 2013).
Los hallazgos se estructuran a partir de cuatro categorías analíticas: vulnerabilidad, actividades curriculares, extracurriculares, y oferta institucional, las cuales ayudan al entendimiento de la información recabada.
Lo que se observa, son serias dificultades referidas a la inseguridad de las mujeres en los campus universitarios. Una situación, que se complejiza al momento de tramitar las respectivas denuncias ante sus colegas o sus compañeras, por casos o situaciones relacionadas con el abuso y acoso sexual, hechos de violencia de las que son objeto las estudiantes por parte de compañeros, empleados o profesores. Esta situación que vivencian las estudiantes universitarias en términos de violencia de género, limitan las posibilidades de administrar su libertad en un mundo que se caracteriza por la diversidad, heterogeneidad y por las contradicciones permanentes en términos de libertades y seguridades tanto en el ámbito público como privado (Flores & Browne, 2017).
Se evidencia en los relatos de los entrevistados, la existencia de instancias o escenarios en donde ellos y ellas pueden participar, pero indudablemente muchos de los/as estudiantes no los conocen. Para mostrar un ejemplo concreto de lo anterior, la universidad desarrolló durante un año, por iniciativa de las profesoras y profesores una política pública de género universitario, pero cuando se preguntó a los estudiantes su nivel de conocimiento sobre esta política pública de género aprobada por la universidad, la respuesta es: "nada, no la conozco” (entrevistado No 2, febrero de 2016).
Las respuestas del estudiando, muestran la existencia de múltiples barreras para una transversalización de la perspectiva de género en el quehacer académico curricular y extracurricular de la Universidad en términos de la docencia/formación, investigación, extensión y proyección social. Adicional a lo anterior, se evidencia una limitada oferta de cursos pregrado, postgrado y educación continuada, al igual que de Grupos y líneas de investigación enfocadas a los estudios de género.
Con relación a la oferta institucional, lo que aparece en las entrevistas realizadas a los estudiantes de la Universidad del Valle, es la ausencia de mecanismos formales y reales para atención del estudiantado frente a situaciones de discriminación, agresión o rechazo al interior del centro académico. Para citar un ejemplo, el servicio psicológico universitario, no cuenta con una estrategia masiva de intervención social para las estudiantes, lo que existe, es una sola oficina, en una sola sede, que atiende una población de 30.000 estudiantes aproximadamente, los cuales requieren de apoyos y atención psicosocial en sus procesos formativos, lo que demuestra la ausencia de bienes y servicios que garanticen la protección y bienestar del estudiantado.
Lo que están planteando los estudiantes de la Universidad del Valle, es la ausencia de protocolos de atención para jóvenes, protocolos que garanticen frente a situaciones muy diversas, estrategias efectivas de intervención con enfoque de género. Por ejemplo, se requiere del fortalecimiento de protocolos de atención para estudiantes que han sido drogadas o abusadas, con rápida efectividad. Lo realizado hasta el momento por parte de Bienestar Universitario, se basa en acciones de contención de los problemas, mediante la creación de un comité de derechos humanos, un comité que funciona como el centro operativo de todas estas demandas realizadas por el estudiantado, una estrategia institucional que no tiene mecanismos expeditos, como, por ejemplo, una línea de atención inmediata para este tipo de situaciones de alta complejidad que se presentan con frecuencia en los campus universitarios.
En conclusión, el estudio aporta a la construcción de conocimiento sobre la juventud universitaria; un trabajo que requiere de la activa participación de la mujer, para mostrar cómo vive el estudiantado sus procesos de formación académica, ante la ausencia de políticas institucionales de género. Se construyen nuevas miradas sobre los jóvenes universitarios, acciones que superen la visión que se tiene de los estudiantes como “menores de edad” (en el entendido kantiano), de manera que permita diseñar e implementar de forma participativa y colaborativa sus políticas.