Niños, niñas y adolecentes trans
Una realidad que nos negamos sistemáticamente a reconocer.
Una a una las familias que han venido llegando a nosotros en búsqueda de ayuda para comprender qué es lo que pasa con sus hijos que a pesar de tener un sexo biológico, un género asignado y muchos esfuerzos por educarlos acorde a estos dos elementos, siempre se han visto enfrentados a un rechazo sistemático y contundente por parte de sus hijos quienes insisten en no ser niños en el caso de las niñas trans y no ser niñas en el caso de los niños trans.
“Desde que estaba chiquito ha sido diferente, no le gustaba la ropa de niño, ni los juguetes, muchas veces lo encontré vestido con la ropa de la hermanita, siempre prefería los juguetes de la hermanita sobre los que le dábamos a él; siempre lo corregimos, le pegamos muchas veces, y nunca funcionó, por el contrario, cada que iba creciendo era más fuerte su insistencia, ya me lo decía, yo quiero ser una niña, quiero que me quiten ese pene que no es mío”.
Cotidianamente consideramos que los niños, las niñas y los adolescentes no tienen la capacidad de identificarse, o construir una identidad de género u orientación sexual diversa; esas construcciones se han definido para la juventud e incluso para la adultez, he aquí uno de los primeros desafíos a los que nos debemos enfrentar.
¿Cómo entender que una personita que nació con vagina, se le puso un nombre de niña y se le educó como tal; experimente la sensación de no sentirse una niña sino un niño?
A lo largo de esta ponencia intentaremos desarrollar las siguientes ideas:
⎫ Es necesario tener una observación y una escucha mucho más empática con los niños y las niñas que manifiestan construcciones “diversas de género y de orientación sexual” en el ámbito familiar, escolar y social.
⎫ En el caso de Colombia es imprescindible que tanto familias, organizaciones, instituciones y profesionales conozcan a profundidad los avances normativos y jurisprudenciales que existen en materia de garantía de derechos para las personas trans y en los países donde no hay normativas en este sentido a que se impulse el desarrollo de ellas.
⎫ El papel de la sicología en el acompañamiento de los procesos de tránsito tanto sociales como médicos.
⎫ El tiempo importa, los tránsitos a temprana edad disminuyen el sufrimiento de las personas trans de sus familias y ayudan a disminuir los niveles de marginalidad y vulneración de sus derechos.
También queremos dejar planteadas algunas preguntas para que ustedes nos ayuden a responder.
¿Porque nos cuesta tanto a los profesionales y los entes institucionales reconocer que los niños, las niñas y los adolescentes pueden tener la capacidad de manifestar y de tomar decisiones sobre sus identidades de género y sus orientaciones sexuales?
A pesar de que la Corte Constitucional Colombiana y la ley 12 de 1991 que adoptó la Convención de los Derechos del Niño habla en su artículo 8 de las manifestaciones sobre la necesidad de proteger la identidad de los niños y su capacidad como sujetos activos en la garantía de sus derechos.
¿Por qué la psicología como disciplina es la menos preparada para el acompañamiento a los tránsitos tanto de personas adultas y mucho más en niños, niñas y adolescentes?
En todos los espacios hacemos énfasis en la necesidad de romper los silencios frente a la posibilidad o la sospecha de que un niño o una niña bien podría estar presentando una construcción diversa de su identidad de género o su orientación sexual; y hablamos de un romper el silencio para la ayuda, la orientación y la comprensión de los que pudieran estar pasando por esta situación, no solo hacia el niño, sino hacia sus padres y entornos familiares más cercanos.
Un romper el silencio que enfrente el murmullo y la crítica tan común en nuestra cultura colombiana, “El niño es bien afeminadito, debe ser pura falta de una figura masculina en la casa o, esa niña parece un niño, juega mejor al futbol que muchos de sus amiguitos”; los murmullos terminan por alejar a las familias, producen un aislamiento tanto del niño, la niña, el adolecente y su familia.
Cuando no hablamos de las cosas que pasan, y el silencio se apodera, llega el miedo, la oscuridad y el frio del conocido closet, las familias no se atreven a hablar del tema, son incapaces de ponerle nombre, no le preguntan y en la mayoría de los casos niegan o no aceptan cuando el niño, la niña o el adolecente lo manifiesta.
La heterosexualidad y las identidades de género se dan por hecho, no se incluye dentro de las expectativas, las orientaciones sexuales no heterosexuales ni las identidades de género trans. Así como se pregunta con facilidad a los niños si tienen novia, debería podérseles preguntar si les atraen los chicos o las chicas; y así como se permite que las niñas hablen de las profesiones o de los roles que quisieran desempeñar cuando grandes, debería prestárseles atención cuando dicen querer experimentar una identidad de género distinta a la que se les ha asignado al nacer dado su sexo biológico, buscar ayuda para comprender de que se trata y entender juntos.
En la experiencia personal, la de muchos de mis amigos y en todos los casos de los niños y las niñas con las que hemos trabajado en El Faro hay unos comportamientos repetitivos que consideramos deben servir de alertas para preguntar, para brindar un acompañamiento con la mirada de la diversidad sexual y de identidad de género diversa
La población trans presenta los niveles más altos de vulnerabilidad, marginalización y exclusión en América Latina y el Caribe, es por esto que consideramos importante realizar acompañamientos en los procesos de tránsito en la infancia sin que se se abandone la familia ni la escuela buscando que los niños, las niñas y los adolescentes trans puedan vivir sus vidas como las sienten y a la vez seguir realizando sus proyectos de vida educativos y afectivos.