La Seguridad Ciudadana se define como aquella situación que posibilita el desarrollo integral de los individuos en un contexto histórico determinado. Implica el respeto absoluto a la dignidad de las personas, a los derechos inviolables que le son inherentes y al libre desarrollo de la personalidad individual en el respeto a la ley y a los derechos de los demás. El concepto de Seguridad Ciudadana es consustancial al Estado Social y Democrático de Derecho definido por las Constituciones de cada país. Y en este sentido, la Seguridad Ciudadana debe definirse como una condición que debe garantizar el Estado, para que sus asociados puedan ejercer sus deberes y derechos en completa libertad, de esta forma, el desarrollo humano es un proceso de ampliación de la gama de opciones de que dispone la gente y “la seguridad humana significa que la gente pueda ejercer estas opciones en forma segura y libre y pueda tener relativa confianza en que las oportunidades que tiene hoy no desaparecerán totalmente mañana” (Figueroa, 2010, p.386). Debe haber mayor profundización de la Gobernanza, entendida ésta como “un proceso de coordinación de actores, grupos sociales, instituciones que permitan lograr metas definidas colectivamente en entornos fragmentados y caracterizados muchas veces por la incertidumbre” (Legales, 1998, p. 3).
En el caso particular de Colombia, el conflicto interno que vive desde hace más de cincuenta años, involucra diversos actores, afectando su estructura política, social y económica, por ende, perjudicando a todos los niveles de gobierno, instituciones y sociedad. De ahí que la confrontación armada Este fenómeno ha dejado en Colombia al menos 220.000 personas muertas, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 desplazadas en el periodo comprendido entre 1958 y 2012 (Centro Nacional de Memoria Histórica , 2013) represente una de las principales causas de inseguridad en el país y por tanto, un desafío para el Estado, sí se tiene en cuenta que ad portas de un escenario de postconflicto, fenómenos ya presentes como la desigualdad social, la pobreza, la falta de empleo, los puntos de miseria, el desplazamiento, el microtráfico, el terrorismo, el secuestro, la extorsión, la criminalidad asociada al narcotráfico, los rezagos del paramilitarismo, la delincuencia organizada urbana y las bacrim, podrían perpetuarse y elevar su nivel de consolidación, si no se cuenta con una política pública integral que responda a dichos desafíos. Bogotá no es ajena a esta preocupación nacional, no sólo por tratarse del principal escenario de recepción de desplazados, víctimas de la violencia, víctimas de la pobreza y desigualdades sociales, sino también, por constituir uno de los principales nichos de estructuras y manifestaciones criminales. Es decir, estamos frente a factores y condiciones de alta vulnerabilidad, que no sólo v reclaman una visión en prospectiva del complejo escenario que se avecina, sino también, la construcción de una estrategia integral que haga frente a las nuevas exigencias, que particularmente en materia de seguridad ciudadana, reclama la sociedad en general.
Se reconoce a la ciudad de Bogotá como una red compleja de escenarios, territorios y poblaciones, cuyos niveles de calidad de vida dependen sustancialmente de las acciones corresponsales que realicen las familias, el Estado y la ciudadanía, con el objetivo de promover, proporcionar, ejercer, defender y reivindicar los derechos económicos, sociales civiles, políticos y ambientales de las personas. En este aspecto, la Seguridad se convierte en uno de los pilares básicos para garantizar el derecho a la ciudad, puesto que, ésta se define como el usufructo de las ciudades, dentro de los principios de sustentabilidad y justicia social. De otro lado, la Seguridad Ciudadana se define como aquella situación que posibilita el desarrollo integral de los individuos en un contexto histórico determinado. Implica el respeto absoluto a la dignidad de las personas, a los derechos inviolables que le son inherentes y al libre desarrollo de la personalidad individual, en el respeto a la ley y a los derechos de los demás. Es preciso mencionar que el concepto de Seguridad Ciudadana es consustancial al Estado Social y Democrático de Derecho definido por las Constituciones de cada país. Y en este sentido, la Seguridad Ciudadana debe definirse como una condición que debe garantizar el Estado para que sus asociados puedan ejercer sus deberes y derechos en completa libertad (Universidad Nacional de Colombia, 2012).
De tal manera que no puede perderse de vista que una transición exitosa del conflicto hacia la paz, no es un producto del azar y mucho menos cuando se habla de temas tan sensibles como la seguridad. Por el contrario, mi hipótesis al respecto, es que la seguridad ciudadana debe ser el resultado del diseño e implementación de una cuidadosa política pública, que combiné seguridad y postconflicto, bajo una visión y respuesta integral de los fenómenos criminales, sociales, políticos, urbanísticos, culturales y económicos y que respondan a una política integral que permita garantizar la seguridad en un enfoque de seguridad humana.. Bajo ese entendido y de cara al postconflicto en nuestro país, conscientes de los fenómenos de inseguridad y criminalidad que el mismo traerá consigo, surge la imperiosa necesidad de revisar y analizar, ¿Cuál sería el papel que debe cumplir la Política de Seguridad Ciudadana en Bogotá, frente a los desafíos que enmarcan un posible escenario de posconflicto?
Cabe destacar que el desarrollo que se ha dado en Bogotá, por lo menos en lo teórico, permite caracterizar programas e instancias que velan también por un modelo de interpretación desde los aportes de las enfoques de Redes y Gobernanza, donde se configura la participación ciudadana como instancia fundamental para lograr una óptima implementación de las políticas públicas y con ello del éxito de las mismas.
Es preciso mencionar que este estudio se hace importante en la medida que la seguridad es uno de los pilares básicos para garantizar el derecho a la ciudad, pues esta se define como el usufructo de las ciudades dentro de los principios de sustentabilidad y justicia social, de ahí, el interés de estudiarla a la luz de las teorías de políticas públicas y particularmente de la implementación de la Política Pública. En esta linealidad, se encuentra en el estudio de la Política de Seguridad en Bogotá, un complejo espacio en el que las transformaciones culturales, políticas y económicas han permitido la aparición, la adaptación o la implementación de distintos enfoques en torno a la seguridad; los académicos y generadores de políticas públicas han complementado la palabra seguridad con un adjetivo, generando distintos enfoques y concepciones en torno a dicho concepto. Seguridad Nacional, Seguridad de Estado, Seguridad Ciudadana, Seguridad Humana y Seguridad Integral; son algunos de los enfoques y concepciones elaborados y aplicados a lo largo del tiempo por distintas sociedades. En consecuencia, un estudio riguroso del tema de seguridad, implica al menos, comprender los diferentes enfoques de seguridad teniendo en cuenta que son varias las aproximaciones históricas, sociales y conceptuales en torno a la seguridad (Gómez H. C., 2012). Con base a lo anterior y teniendo en cuenta un cambio de gobierno de Estado, es necesario pensarse el futuro de la política de seguridad ciudadana como eje fundamental para garantizar la transformación social de las ciudades desde una concepción de la política de seguridad humana.