Hoy día hay una clara necesidad de seguir explorando la literatura sobre financiarización, tanto en clave marxista como en poskeynesiana para la melhor caracterización de las nuevas modalidades de asimetría que marcan la forma por la cual economías periféricas ingresan en el circuito financiero inernacional. Si entendemos, en una definición bastante general, y por lo tanto muy amplia, que la “financiarización significa el aumento del rol de los motivos financieros, de los mercados financieros, de los agentes financieros y de las instituciones financieras en la operación de la economía doméstica e internacional” (Epstein, 2005, p. 3, traducción nuestra), es evidente que los condicionantes del subdesarrollo son distintos en ese marco. Repensar el subdesarrollo y la dependencia de esas economías, en épocas de capitalismo financiarizado, pasa por entender las nuevas formas de operar de la banca moderna y como, a partir de esas nuevas formas, se rediseña la dinámica de financiamiento al desarrollo. Esa tarea implica preguntarse continuamente cuestiones como: ¿Qué hacen y como operan los bancos en la periferia? ¿Cómo la concentración de mercado en sector bancario se comporta en esos países? ¿Cuál el origen del capital de los mayores bancos?
Para empezar a delimitar el campo de análisis para las posibles respuestas a las preguntas arriba, es favorable tener como punto de partida la revisión de una literatura critica, mayormente poskeynesiana, en la que se destaca que estamos en un periodo de “finanzas desreguladas y los megabancos (Dymski, 1999 y Comert et al, 2016)” y que cuando pensamos los cambios en la actividad bancaria en el marco de la financiarización, sobresalen los siguientes aspectos: 1) explicación de la inestabilidad financiera del capitalismo actual a partir de poner mayor atención en la relación entre la innovación financiera y el cambio en la forma de operar de los bancos, en especial de la emergencia de una forma madura, grande y compleja de conglomerados bancarios; y 2) esos cambios generaron los megabancos, bancos muy grandes para quebrar (too big to fail), aquellos cuyo riesgo de solvencia y/o liquidez ponen en jaque al sistema como un todo. Además, la forma de conducir sus negocios de los megabanco cambia sustancialmente de los bancos tradicionales de la época de la finanzas reguladas. Entre los cambios más latentes en el modelo de negocios de la banca contemporánea están: a) ingresos más dependientes de las comisiones por la compraventa de títulos, ya no del diferencial de las tasas de interés activa/pasiva de los prestamos/depósitos; b) también parte de la rentabilidad viene de las operaciones de la banca sombra; y c) por su importancia sistémica, su existencia es garantida independientemente de los riesgos de sus operaciones.
A partir del estudio del sector bancario de Brasil y México, buscamos demostrar que aun en un contexto similar de financiarización subordinada, existen grados distintos de esta subordinación. De un lado, vemos en Brasil una mayor profundidad financiera con predominio de bancos públicos y/o de capital privado nacional. Mientras que en México existe un claro predominio de la banca privada extranjera, sobre todo banca española e estadunidense. Esa constatación nos lleva a pensar que la conformación del sector bancario parece contribuir en la existencia de dos distintos estilos de desarrollo, noción tan cara al pensamiento estructuralista de los años setenta, lo que significa que existen dos arreglos institucionales bastante diferentes – condicionando formas particulares de explotación del trabajo y de dinámica salarial – aun cuando vemos que Brasil y México tienen una inserción similar al modelo neoliberal.
La presente ponencia está dividida en tres partes. En la primera, de carácter más teórico, se hace una breve revisión de la literatura marxista poskeynesiana sobre la financiarización, la financiarización subordinada y los cambios del modelo de negocio de los grandes bancos en ese contexto; y de la discusión estructuralista sobre estilos de desarrollo. En la segunda parte, nos dedicamos a analizar algunas cifras básicas del comportamiento del sector bancario y de los principales bancos que operan en Brasil y México. Finalmente, lanzamos algunas reflexiones sobre la necesidad de buscar confluencias entre los planteamientos de la heterodoxia mundial y del pensamiento social latinoamericano para avanzar en la caracterización del subdesarrollo en el siglo XXI.