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Resumen de ponencia
Desafíos para una nueva reforma universitaria a 100 años de la reforma del ‘18

*Javier Pablo Hermo



En un trabajo anterior (Hermo y Pittelli, 2010), desarrollamos algunas de las principales tendencias que provocó la reforma universitaria de 1918 en el plano político general, tanto en el ámbito argentino, como especialmente en América latina.
Es sabido, que el movimiento reformista tuvo un reconocido papel para el resurgimiento de una conciencia americanista común, que había estado dormido o latente desde el triunfo independentista en las guerras del siglo diez y nueve, cuando las oligarquías locales privilegiaron la relación con las metrópolis europeas por sobre el contacto y la construcción común con los pueblos Hermanos de América latina.
Así, tanto el radicalismo en el gobierno en Argentina, al momento de producirse la reforma, como otros movimientos populares, contestatarios y de izquierda, fueron fuertemente influenciados por el movimiento reformista y, a su vez, éste fue influenciado por diversos pensadores de fines del siglo XIX y principios del XX a los que incluso distinguieron como “maestros de la reforma” (Martí, Rodó, Ugarte, entre muchos otros destacados).
En el mencionado trabajo, sin embargo, no abordábamos las cuestiones vinculadas más directamente a la política y gestión universitarias que la reforma vino a poner en discusión y que, a partir de entonces, cambiaron sin retorno.
Aquí, por el contrario, se busca destacar aquellas cuestiones que la reforma introdujo y constituyen una parte del núcleo duro del así llamado “pensamiento reformista”, porque como todo movimiento real y del pensamiento, requiere actualizaciones acorde a los cambios que se va produciendo. Mucho más cuando hablamos de un periodo que involucra un siglo completo.
El movimiento reformista tuvo un componente democratizador de la universidad qué es innegable y reconocido ampliamente. Sin embargo, el acceso y la permanencia en la educación superior, siguió siendo limitado a un número reducido de personas provenientes de las élites socio económicas, políticas y culturales de la Argentina. Esto tiene que ver con que estudiar en la universidad seguía siendo posible únicamente para los hijos de aquellas familias que podían sostenerlos durante todo el periodo de cursada. Pero también, con el hecho de que el ingreso seguía siendo restringido por exámenes y, además, porque cursar carreras en la universidad implicaba pagar un arancel, inaccesible para muchos estudiantes y sus familias.
Lo dicho no implica desconocer que se implantaron instancias fundamentales de la vida universitaria moderna como la autonomía, la libertad de cátedra y el cogobierno de estudiantes y profesores. Esto permitió de la ruptura con el modelo escolástico vigente tanto en la universidad nacional de Córdoba como en la mayoría de las universidades latinoamericanas, que eran herederas del modelo colonial, medieval y escolástico implantado en América por la colonización española.
Sin embargo, el ingreso irrestricto y la gratuidad de la enseñanza, que suelen ser asociados con el movimiento reformista es sabido que en realidad fueron producto de las reformas implantadas por el peronismo en el gobierno, sin ser reconocidas por el movimiento reformista en su momento.
Sin pretender realizar un racconto de todo lo sucedido a lo largo de este siglo, se impone decir que existe un cierto inmovilismo fijado en el tiempo de la idea reformista. En buena medida, ello ha estado vinculado con las inestabilidades políticas del siglo XX en la Argentina.
Luego del derrocamiento de Perón en 1955, se abrió una etapa que algunos consideran como la “edad de oro” del reformismo universitario entre 1958 y 1966, en la que floreció una cierta vida cultural y política en la universidad pública argentina (claro que basada en un funcionamiento aislado de la vida social y en la proscripción del peronismo, lo que fuera catalogado como “universidad isla” por algunos). Los periodos de las dictaduras militares entre 1966 y 1973 y entre 1976 y 1983 fueron claramente etapas oscuras de la vida universitaria Argentina (sobre todo el último) y la breve restauración democrática entre 1973 y 1975, fue un momento de mucha intensidad, pero muy cambiante y sin resolución clara.
Desde la restauración democrática, en diciembre de 1983 a la fecha, el reformismo universitario ha reivindicado un conjunto de banderas asociadas a la reforma, pero sin definir ni replantearse nuevos objetivos y/o actualizaciones de lo que significa la reforma hoy.
Este trabajo pretende realizar una problematización de estos aspectos ausentes, de los problemas a solucionar y de las condiciones de posibilidad de dichas soluciones




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* Hermo
Instituto de Investigaciones Gino Germani. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad de Buenos Aires - IIGG/UBA. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina