El desafío de las políticas culturales cinematográficas se plantea cada vez más en el ámbito audiovisual digital. Las denominadas plataformas OTT “Over The Top” audiovisuales -Netflix, Amazon, Disney- vienen creciendo aceleradamente tanto en Estados Unidos, América Latina como en Europa con consecuencias relevantes para todas las fases de la producción audiovisual y con particular incidencia sobre los mecanismos de circulación, distribución, acceso y forma de consumo cinematográfico y televisivo de la población.
El problema analítico que ofrece esta situación es repensar las condiciones político-económicas y el impacto socio cultural de la hegemonía creciente de un nuevo modelo de circulación, distribución, acceso social y consecuente transformación en las formas de consumo de contenidos culturales audiovisuales internacionales a partir del caso de Netflix y las denominadas plataformas OTT. Esta problemática constituye un enclave analítico para analizar por una parte las nociones de política cultural asociada a la soberanía cultural e identidad cultural por otra la transformación de las prácticas, usos sociales y gustos culturales vinculada a la transformación del consumo cultural mundializado con el advenimiento de pautas de apreciación estética más cosmopolitas, eclécticas y omnívoras, menos parroquiales y snobs pero que representan nuevos modelos de valoración social del os productos audiovisuales.
Estas nuevas formas de acceso y consumo de la cultura audiovisual plantean el desafío a los Estados y organismos regionales e internacionales de generar mecanismos de regulación y contralor para proporcionar a los ciudadanos garantías de acceso a contenidos locales, nacionales y regionales así como garantizar la diversidad cultural de las expresiones culturales (UNESCO, 1999) –que incluye la pluralidad de estéticas, géneros, narrativas- al espacio digital para promover la variedad y el equilibrio de expresiones audiovisuales en el espacio digital.
En América Latina a pesar de los avances regulatorios en el ámbito audiovisual a partir de las leyes de servicios de comunicación audiovisual aprobadas en varios países sobre todo de la región sur del continente –como Uruguay y Argentina- y de un impulso a la producción nacional y regional (a partir de la RECAM, CACI – IBERMEDIA) mas compleja ha sida la situación de la distribución, circulación y consumo de la producción latinoamericana en el marco del acelerado crecimiento de los usuarios de las nuevas plataformas digitales de video on demand (VoD) ante ofertas de televisión cable costosas y poca diversidad de contenidos –en varios países organizadas como oligopolios y conectadas a las empresas privadas de televisión abierta-. Varios organismos han iniciado programas de vigilancia e intervención en el ámbito digital –CEPAL Agenda Digital eLAC2018, CELAC Plan de Acción Cultural 2015-2020, SEGIB, OEI Agenda Cultural Digital, etc.
En Uruguay, la última ley de “Rendición de Cuentas” del gobierno de Tabaré Vázquez en su artículo 247 establece que serán consideradas como uruguayas “las rentas obtenidas por entidades que no residentes que realicen directamente la prestación de servicios a través de Internet, plataformas tecnológicas, aplicaciones informáticas o similares, cuando el demandante se encuentra en territorio nacional”. Con esta disposición, desde el 1° de enero de 2018, las plataformas OTT como Netflix –y otras como Spotify en lo audiovisual- tendrán que pagar el Impuesto a la Renta para No Residentes y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) con el objetivo de generar un plano de equidad de gravamen en los servicios audiovisuales con distinto soporte tecnológico en el país (El País) . En ese contexto, la Asociación de Productores de Cine (ASOPROD) reclamó en distintas instancias públicas que los fondos que el Estado recaude por esta causa sean destinados a la promoción de la producción del cine nacional (OBSERVACOM, 2017) luego de un fuerte conflicto en 2015 con las autoridades nacionales por el congelamiento del fondo de apoyo a la producción nacional establecido en la Ley de Cine y Audiovisual del Uruguay (2008).
Las preocupaciones que plantean la promoción y preservación de la diversidad de orígenes y contenidos audiovisuales y cinematográficos en las plataformas OTT llevó también a que en la última Conferencia de Autoridades Cinematográficas de Iberoamérica (CAACI) con la Asociación de Directores de Agencias de Cine Europeas (EFADs) se realizara una Declaración Conjunta donde resaltan la necesidad de promocionar y preservar la diversidad cinematográfica y la explotación territorial de los derechos haciendo frente a los retos digitales, así como la importancia del fortalecimiento de la cooperación entre ambos continentes .
Este debate -que se vuelve a plantear hoy con la transformación planteada por las plataformas digitales del vídeo on demand después de debates similares en el ámbito de la aplicación de la tv cable y satelital en los años 80 y 90- constituye una potencial nueva oportunidad en política cultural de reestructurar las asimetrías del mercado global audiovisual y de la circulación de productos culturales cinematográficos en consonancia con el respeto de valores vulnerables (Blumer) de los ciudadanos y la posibilidad de generar mecanismos de contra hegemonía cultural norteamericana en el marco de nuevas prácticas de acceso al cine de los ciudadanos.
También plantea la oportunidad de re pensar la afirmación de unos pocos centros de producción y distribución de contenidos audiovisuales, donde los Estados Unidos tomaron la delantera, alimentando a una gran parte del planeta con sus contenidos en el marco de la convergencia entre industrias culturales e industrias de la comunicación bajo orientación neoliberal, es decir, bajo los principios del "libre intercambio "y libre flujo de información (Frau Meigs, 2005, Bouquillion, 2005, 2008). Ello supone pensar en que medida pensar en las estrategias de Netflix a escala transnacional aprovechado al máximo las infraestructuras nacionales para diseminar el contenido y ofrecer sus servicios no vulnera las regulaciones de los estados nacionales, tanto desde la legislación fiscal cuanto las orientaciones de las políticas culturales y desde un punto de vista más general re pensar las utopías del espacio digital como un espacio global neutro y aconflictivo.
Ante este contexto surgen varias preguntas, ¿Qué estrategias resultan más adecuadas para impulsar el visionado y la apreciación o valor social de las producciones locales/nacionales ancladas cada vez más en el ámbito digital? ¿En qué medida plataformas y redes digitales constituyen oportunidades de ampliar el acceso social al cine nacional y regional en América Latina? ¿Cuáles son las posibilidades de esta nueva generación de servicios audiovisuales de promover un espacio más diverso, estéticamente ecléctico, con carácter global y representación equilibrada de lo local y regional?¿Qué oportunidades plantea el desarrollo de las plataformas OTT para un nuevo mercado audiovisual global? ¿Qué riesgos de dominio cultural plantean las plataformas OTT de origen norteamericano –como Netflix- como agentes hegemónicos de acceso audiovisual global?¿Qué papel tienen los organismos internacionales, regionales y nacionales públicos para regular los espacios audiovisuales comunes en pos de garantizar el acceso social a contenidos diversos y de calidad?
Estas interrogantes son parte de un proyecto en curso mayor desde el que se exploran las Políticas Culturales en el Uruguay del Siglo XXI (2014-2019) que co-coordino en la UDELAR en Uruguay a partir del Grupo de Investigación del Observatorio de Políticas Culturales e Industrias Creativas Innovadoras (FIC y FHUCE).
Esta ponencia se propone explorar con mayor profundidad las iniciativas de regulación sobre plataformas privadas como Netflix de los estados nacionales, rganismos regionales especializados en cine y audiovisual y organismos internacionales como forma de repensar los mecanismos para garantizar la diversidad de contenidos culturales cinematográficos en el espacio digital. De esta forma también se analizarán las políticas regionales de impulso a la circulación, acceso y promoción de legitimación y valor social del cine regional latinoamericano y de cinematografías de otros contextos del mundo –como la europea y la asiática- como forma de contrarrestar la hegemonía de los productos culturales norteamericanos en la región –con las consecuencias que implica para la conformación de imaginarios y estilos de vida cultural- y como impulso de un nuevo modelo más diverso, global y equilibrado de oferta cinematográfica para los ciudadanos latinoamericanos.