Las expresiones de violencia ubican al fútbol dentro de la agenda de los gobiernos y son las detonantes para la creación de legislación y políticas públicas. No obstante, en los proyectos legislativos, no se tienen en cuenta a todos los actores involucrados en el fenómeno, dejando al margen a las comunidades que viven en los sectores cercanos a los estadios. En este artículo se realiza una revisión de la legislación que regula el tema en Colombia y Medellín, la incidencia de su implementación en esta ciudad y se recopila la percepción de la comunidad aledaña al Estadio Atanasio Giradot, con el fin de establecer cómo se ven afectados y realizar un marco analítico sobre las medidas tomadas por la administración municipal para las manifestaciones de violencia.
En 2014 el Gobierno Nacional, a través de las fundaciones Colombianitos, Tiempo de Juego y Contexto Urbano, encuestó a 2,475 colombianos, entre integrantes de barras, dirigentes, jugadores, ciudadanos y minorías. Todo en torno al papel que cumple el fútbol en la sociedad. Para el 94% de los colombianos el fútbol es importante o muy importante para sus vidas; y para el 91% de los encuestados, uno de los momentos más placenteros de su vida es cuando ve ganar a la selección o club de su preferencia. Estos datos demuestran lo que representa el fútbol para el país (Fútbol en Colombia: pasión e identidad, 2014). En concordancia, “los hinchas se han transformado a lo largo de la historia, han pasado de espectadores pasivos a actores principales, ya que sus comportamientos han desbordado la pasividad del asistente y ahora son protagonistas vitales” (Castro, 2010, p. 133).
Se puede observar cómo el fútbol se ha configurado en un fenómeno cultural que trasciende las barreras del espectáculo deportivo. Ya no sólo incluye a los equipos a los que se enfrentan durante los encuentros. Además, se debe tener en cuenta a las hincha-das y a todas las organizaciones y personas alrededor del deporte. De igual forma, los estadios, como espacios físicos concentradores de la actividad, integran a la ciudadanía que habita en sus proximidades. Teniendo en cuenta su alcance y las constantes manifestaciones de violencia que se presentan en los encuentros deportivos, progresivamente, el espectáculo del fútbol se ha insertado dentro de la legislación y las políticas públicas.
Entender la configuración de las barras bravas es la base para estudiar sus comportamientos y los posibles detonantes de los actos que alteran el orden público. En este sentido, concebir al estadio como un lugar simbólico y ritual, en el que se concentra la hinchada para desarrollar su actividad primordial, es el punto de partida para el análisis de los factores que afectan a los habitantes de los sectores aledaños. Por esto surge la pregunta: ¿Cómo afectan las dinámicas políticas y sociales derivadas de la asistencia a los encuentros futbolísticos a la comunidad que habita en inmediaciones al estadio? La producción académica acerca del fútbol en el país se ha centrado, en su mayoría, en la relación existente entre este deporte y el desarrollo del barrismo como una cultura. Otros han ahondado en temas como la simbología, la identidad, la composición, la organización y los patrones de comportamiento de las barras de fútbol (Aponte et al., 2009). Estos estudios, orientados hacia el barrismo y su conceptualización, abordan sólo parcialmente la complejidad del asunto.
Madrigal (2008) manifiesta que, en las barras, la violencia se presenta como la única forma de defender un territorio u obtener respeto. No obstante, desde una perspectiva politológica, las expresiones sistemáticas de violencia de las barras también pueden ser producto de la inoperancia del Estado o la ineficacia de sus políticas públicas. En el mismo sentido, si las políticas se diseñan con orientación a los barristas y clubes deportivos, el resto de la ciudadanía afectada, aun cuando también haga parte de estas dinámicas, se deja excluida. Para poder acercarse al fenómeno por el que atraviesa la ciudanía residente cerca al estadio, es necesario abordar al fútbol desde su forma más compleja: comprender las relaciones de poder alrededor de este, la estructura de las organizaciones que lo regulan y su relación con el Estado. Además, se debe explorar toda la normatividad y los antecedentes nacionales e internacionales. Mediante este recorrido se puede entender y analizar la relación existente entre el Estado, el fútbol y la sociedad civil. Relación que para este caso específico se estudió en la ciudad de Me-dellín (Colombia), después de la entrada en vigencia del marco normativo nacional, que regula la violencia en los estadios, en el año 2009.