Presentación
Propondremos aquí claves de lectura para aportar aspectos y nudos problemáticos en torno al vínculo jóvenes y derecho a la educación superior. Retomaremos los principales puntos de la avanzada en la región en la última década, pero sin perder de vista el contexto actual de cambios abruptos, restricciones y desguace de las políticas públicas en general y las de educación superior en particular.
Nos concentraremos en el reconocimiento de algunos rasgos de las condiciones socioeconómicas actuales para las juventudes, en relación al acceso a la educación universitaria como claves para la construcción de políticas educativas, necesariamente vinculadas a políticas de juventudes.
Lo haremos tomando como insumos nuestras lecturas y avances teóricos-conceptuales, ya sistematizados y que forman parte de marcos teóricos de nuestras tesis de maestría y doctorado y de diferentes producciones del equipo de investigación al cual pertenecemos . También, desde nuestra trayectoria en la gestión, investigación y extensión universitaria en políticas estudiantiles, y nuestra actual participación en la conducción y acompañamiento al CRES de la Localidad de Deán Funes y Villa Dolores de la Provincia de Córdoba.
Juventudes y condiciones de vida
Hablamos de juventudes como una construcción teórico conceptual con implicancias político profesionales. A esta noción le sumaremos la categoría “generación”, que intenta captar las dinámicas juveniles desde el momento histórico que les toca vivir. Ghiardo afirma que la generación puede ser concebida como una estructura transversal, la de la experiencia histórica, la de la memoria acumulada; y que más que a una fecha de nacimiento, remite al momento histórico, a la época en que cada individuo se socializa. Bourdieu (2002) plantea que compartir una edad cronológica es fundamental, pero no es lo que determina la producción de un habitus más o menos común a un conjunto de sujetos. Este proceso depende más de otros factores, que están en función de la posición que se ocupa en el espacio y el tiempo social. En este sentido, hablar de una generación significa para Bourdieu hablar de los modos en que se “producen” los sujetos, que no son ni pueden ser los mismos para toda la sociedad. A cada grupo social le corresponde una forma de producción específica, definida por su posición en el sistema de relaciones sociales que, para Bourdieu, es igual al sistema de relaciones de dominación.
En ese marco, describir y hablar sobre las juventudes en la región, supone reconocer la estructura social, económica y cultural de desigualdad. Rodriguez (2011), hace mención al desarrollo desigual en el caso de Jóvenes en Latinoamérica y describe 10 puntos principales, de los cuales retomaremos algunos ejes: la juventud goza de más acceso a la educación y menos acceso al empleo; gozan de más acceso a la información y menos acceso al poder; cuenta hoy con más expectativas de autonomía y menos opciones de materializarlas; se hallan mejor provistos de salud pero menos reconocidos en su morbimortalidad especifica; son más dúctiles y móviles, pero al mismo tiempo están más afectados por trayectorias migratorias inciertas; son más cohesionados hacia adentro, pero con mayor impermeabilidad hacia afuera; parecen ser más aptos para el cambio productivo, pero están más excluidos de este; ostenta un lugar antiguo entre receptores de políticas y protagonistas de cambio; enfrentan la tensión entre la expansión del consumo simbólico y la restricción en el consumo material; entre otros. A estos planteos incorporamos aportes de Gentili (2011;91) sobre la región y las condiciones de desigualdad para niñas, niños y jóvenes, que reproducen el acceso a un sistema educativo desigual (sobre todo en los niveles iníciales y secundarios).
Políticas de acceso a la educación superior
En nuestro país, en el año 2006 se aprobó la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 que determinó la obligatoriedad del nivel secundario. Junto a esta se implementó la Ley Nº 26.075 de financiamiento educativo, aprobada en 2005, que dio un salto de un 2% a un 6.47%. puntos porcentuales del Producto Bruto Interno destinado a educación. A su vez, vivenciamos la ampliación del derecho a la educación, en jóvenes que terminaron el secundario apuntalados por políticas sociales como la Asignación Universal por Hijo (AUH) , otras, dan cuenta de la ampliación de las trayectorias educativas respecto a sus familias.
El escenario educativo en la última década, presentó dos aspectos principales: la masificación del acceso a la educación y el incremento del nivel educativo en las trayectorias de jóvenes. Al mismo tiempo, persistió y persiste la dificultad para jóvenes de sectores urbano populares de sostener, dar continuidad o terminar los estudios, pues se encuentran atravesados por diversos condicionamientos socioeconómicos . Para atender a esta problemática se han llevado adelante numerosos programas y acciones en las Universidades Nacionales y desde políticas sociales, pero los efectos no han sido ni inmediatos ni enteramente eficaces. En ese sentido, presentaremos aquí algunas políticas de inclusión y democratización , impulsadas en un periodo particular de la UNC (2008-2015), que consideramos centrales para el abordaje del ingreso, la permanencia y el egreso: becas, acompañamiento académico, políticas culturales y de construcción de ciudadanía universitaria; modificaciones en las políticas de ingreso; políticas de salud, deporte y bienestar, entre otras.
Sin embargo, desde el cambio de Gobierno en Argentina, nos encontramos en situación de regresión de políticas públicas educativas que afectan directamente a jóvenes en situación de desventajas. Comenzamos a transitar un período atravesado por una fuerte tensión entre la necesidad de sostener y profundizar acciones de inclusión educativa y el deterioro de condiciones, el recorte de recursos y la ausencia de políticas inclusivas. En este sentido, presentaremos miradas preliminares y aproximaciones a la situación actual de algunos programas como Progresar.
Universidades “por todas partes”. Los CRES
Nos interesa compartir como ejemplo de ampliación del derecho a la Educación Superior, parte del período democratizador (2005-2015), la experiencia de los Centros Regionales de Educación Superior (CRES) en Córdoba. Estas instituciones nacieron bajo la coordinación de la Secretaria de Políticas Universitarias junto con un consorcio de universidades nacionales públicas ubicadas en la provincia y en articulación con los Gobiernos locales. Se instalaron desde el año 2012 en la Ciudad de Villa Dolores (región de traslasierras) y Deán Funes (región norte). Su ubicación no fue aleatoria, en estas localidades se encuentran poblaciones con desventajas estructurales económicas, sociales, culturales, de pobreza persistente (Clemente 2013). Jóvenes y adultos que asisten a los CRES, presentan variadas dificultades ligadas a las trayectorias educativas discontinuas y a desventajas socio culturales, interpelando de manera especial las acciones de gestión. En ese sentido, la permanencia y egreso presentan aspectos particulares, que refieren, sobre todo, a la necesidad de fortalecer el abordaje en lo local de la construcción de ciudadanía estudiantil; enseñar y acompañar la lógica de lo público (Carli, 2007) y la construcción del oficio de estudiante (Vélez, 2005), con mayores desafíos que en la propia UNC. En este sentido, compartiremos algunas aproximaciones a la experiencia y reflexiones desde las propuestas desarrolladas para favorecer la continuidad y egreso de estudiantes de esos territorios.
Nudos problemáticos
Desde los avances, logros y retrocesos de las políticas educativas de juventud, nos preguntaremos acerca de las condiciones materiales y simbólicas que se propiciaron, y con ello, qué juventud “produjeron”.
Asistimos a nuevas expresiones de desigualdad, en un contexto de mayor mercantilización de la educación y de recortes, desfinanciamiento, y/o eliminación de políticas socioeducativas. En este sentido, trazaremos nudos problemáticos como un mapa de dificultades actuales que se presentan a les jóvenes: mayor restricción de autonomía e independencia; feminización de la desigualdad juvenil; ciudadanía de baja intensidad desde lo formal, pero diversificación de participación de resistencias en la escena pública; falta de políticas integrales de bienestar.
Para seguir reflexionando…
Las tensiones entre inclusión / expulsión del sistema aparecen aún más fuertes en el contexto actual de retracción pública, económica y estigmatización meritocrática.
Los retos actuales, entonces, vuelven necesario concentrar acciones que propicien nuevos entramados y miradas con interrogación sobre quiénes son los sujetos que ingresan a las universidades, quienes no están ingresando y cómo promover la llegada y estadía de los nuevos estudiantes no “esperados”.
Creemos en la importancia de propiciar políticas educativas que apuesten a la construcción de juventudes, desde una mirada generacional, reconociendo la heterogeneidad de las mismas, las condiciones propias como generación, la diversidad como valor positivo y la ciudadanía plena como horizonte de futuro para la igualdad.