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Resumen de ponencia
Una emprendedora búsqueda epistémica desde América Latina a partir del pensamiento dominante conscientes de la heredad histórica (Parte 1)

*Jaime Augusto Porras Jiménez




1. El pensamiento dominante y sus principales fuentes

El pensamiento de la humanidad (simultánea actividad imaginación, procesamiento de percepciones y generación de ideas, el cual va moviéndose conforme se va aprendiendo, y, se reproduce a través del lenguaje, que a su vez precisa el pensamiento), da cuenta del predominio de aquel denominado, “pensamiento occidental”, erigido especialmente desde la llamada edad media y moderna, precedidas a su vez, por los griegos de la edad antigua con sus importantes contribuciones, lo que ha permitido reconocer, aunque con menos resonancia, y sin que ello quiera decir menos importancia, la existencia de un pensamiento oriental, no pocas veces referido éste último, a la “filosofía oriental” y del cual desde el mismo occidente, un importante pensador francés, afirmaría que en la universalidad de la ratio occidental el oriente se ofrece a la razón colonizadora de occidente, pero indefinidamente inaccesible. (Foucault, 2013, p. 111).

De manera un tanto arbitraria, el pensamiento del sur comprende un rico cuerpo heterogéneo. De un lado, con muchas cosmovisiones extintas o en vía de extinción, que han quedado bajo la paradoja de un precario re-conocimiento societal y que aún fluye profundamente por los torrentes culturales de África (comunidades afro) y América Latina con indígenas, afro-descendientes, y de otra parte, una heterodoxa expresión latinoamericana que, en no pocos casos, reproduce el amplio espectro de corrientes del pensamiento occidental.

Para el caso de América Latina, recuérdese la evidencia de que los primeros grupos humanos que llegaron al hemisferio occidental datan de entre 75.000-85.000 años en la primera fase de la glaciación Wisconsin, y que, en opinión de Bosch, debieron llegar de diferentes partes del Viejo Mundo y se da por creíble que antes de dicha fase, el Nuevo Mundo estaba deshabitado, pero los primeros restos óseos y artefactos líticos estudiados y fechados con Carbono 14, arrojan como resultado, la presencia del hombre en América desde hace 7.000 años y al menos dos centros de intenso desarrollo agrícola: Mesoamérica y las altiplanicies andinas (Heyerdal, 1983; López 1998).

Aunque el enclave geográfico en el que se ubican las tres contribuciones más importantes al pensamiento occidental dominante hoy, está alrededor de cierta zona asociada al norte no fue suficiente espacio para definir su propio destino, sino que resultó imponiéndose en el mundo incidiendo en el destino de la humanidad.

2. La Modernidad: Algunos precedentes inmediatos y acercamiento a un perfil general desde la apriorística.

La modernidad es un momento socio-histórico de la humanidad que carece de un inicio en una fecha específica, aunque sus orígenes se ubican alrededor de los siglos XV-XVII en Europa, es decir, no en un momento determinístico, sino en un horizonte temporal, dado el carácter del saber, el conocimiento y percepción de la realidad. El horizonte temporal de la modernidad suele aceptarse como el comprendido por los últimos cinco siglos.
La modernidad es también, un “momentum” trascendental para el progreso de la humanidad con predominio epistémico (entre otros muchos aspectos) desde la perspectiva de la “linealidad”, lo “uni-dimensional”, y lo “disciplinar”, con especial ascenso de lo económico.

3. La Modernidad: Acercamiento a su corpus básico e inicial que le otorga identidad y ascenso.

La concepción del “mundo real”, es decir, construido por el hombre, es asumida por la modernidad, al argumentar la importancia de la participación del sujeto en la construcción del conocimiento, pues éste es una categoría o abstracción concreta a quien le corresponde conceptualizar el mundo, es decir, abstraer el mundo a través de la razón (Descartes), la cual es una abstracción, implica su ejercicio y es un constructo.

4. La Modernidad: racionalismo, racionalidad y racionalización

La modernidad adquiere título de identidad al asumir la razón y con ésta, la racionalización como instancia única y de validez para conocer y orientar el curso de la sociedad, aunque navegando entre la “idea” y la “cosa”, incluyendo el giro del racionalismo hegeliano. El contenido de dicha identidad incluye un importante aporte desde la ´civilización´ que en épocas recientes dio paso a la ´civilidad´.

Una deriva importante de la modernidad es la sentencia: “El mundo es mi representación”, frente a la sentencia cartesiana de pensar, desde el ego cogito como acceso al conocimiento y construcción del mundo bajo nuestro pleno dominio.

5. La modernidad: De su importante y conmensurable aporte a la humanidad a sus contradicciones pervivientes

La modernidad, en particular la Ilustrada e instalada en el pensamiento de occidente, desde Europa, especialmente Francia, Alemania e Inglaterra y luego desde norteamérica, contribuyó a inaugurar el ascenso y dominio de la RAZON, y con ésta la posibilidad del desarrollo del ser humano como especie, logrando la “mayoría de edad kantiana” hasta actuar como “dueño y señor”, dada la capacidad y posibilidad humana para el mejoramiento de la sociedad (influencia renacentista) con profundo arraigo por la libertad y el individualismo, ante (Ledo, 2004, p. 13), el anhelo de emancipación y libertad prometidos por los principios humanistas de la subjetividad, no satisfechos, y sus ocho características principales.

6. Acercamiento reflexivo a los precedentes y orígenes de la Postmodernidad

Hay múltiples análisis sobre los precedentes y orígenes de la Postmodernidad, los cuales nos remiten, unos, a un acontecimiento histórico, otros a un lapso cronológico, otros a una actitud “actual” de ver y conocer el mundo, y, simultáneamente de manera entrecruzada con lo anterior, unos lo vinculan directamente a corrientes del pensamiento generalmente identificadas dentro de la modernidad y otros a corrientes del pensamiento como reacción ante importantes sucesos en la sociedad.

Entre tanto, en América Latina, se reafirma sobre su origen, referido geográficamente a Europa donde también emergió la modernidad junto con su crisis en la realidad de los países desarrollados (Rodríguez, 2008), pero uno de los primeros asuntos que surgen ante este planteamiento es la pertinencia de que América Latina siga el camino secuencial fijado por dichos países desarrollados y los organismos multilaterales en los que tienen un alto grado de injerencia y poder en la toma de decisiones.

En el debate, la discusión y el devenir de la razón, entra el lenguaje y con éste la importancia del discurso en el conocimiento, o mejor en el saber (arqueología del saber), para luego, ir en búsqueda de la razón y el conocimiento, basado en los sucesos, en sus antecedentes, ascendentes y descendientes, es decir, reconociendo su sentido histórico (genealogía del saber).

7. Un acercamiento impertinente a la definición y denominaciones sobre la Postmodernidad

En realidad, lo que se denomina postmodernidad, por ahora y al menos, sería una crítica a la modernidad y no necesariamente una etapa a la que le precede en sentido estrictamente lineal otra, sino más bien, un eventual proceso que en simultaneidad, por un lado, emerge en función del horizonte del tiempo propio del pensamiento humano, y por el otro, reconoce desde la “otredad” que convive con otras percepciones y pensamientos, lo que justifica para sí, la pretendida crítica de que “El tiempo postmoderno es más bien contingente, discontinuo, fragmentario, tiempo transversal que viaja sin un “orden lógico” (Lanz, 1997).

8. La Postmodernidad como proceso transicional y emergencias alternativas.

Múltiples hechos y acontecimientos, procesos y movimientos en la sociedad desbordan simplistas y hasta mezquinas lecturas e interpretaciones fragmentadas o dogmáticas o reduccionistas, en los mundos occidental y no occidental, junto con el ascenso de los diversos tipos de enunciados proclives, críticas y a-críticos a esta (Foucault, Lyptard, Váttimo, Dérrida, Castells, Guiddens, Baudrillard, Lyon, Jonás, Baumán, Cordel, Senn, Touraine, Habermas, De Sousa Santos, entre otros).

9. Emergencias alternativas

En una perspectiva de alternatividad a la postmodernidad y del dominante pensamiento occidental, emerge Sousa Santos y la llamada Teoría Crítica Postmoderna (TCP) a manera critico-propositiva.

La Complejidad con sus dos antecedentes próximos o inmediatos, sus componentes básicos, limitaciones, alcances y potencialidades, ha estado siempre allí, en tanto la vida y el universo, y por tanto, ha emergido en diversos momentos, luego, comprende lecturas heterogéneas que la tornan susceptible de diversos ataques, y aunque es un discurso que también hace parte del pensamiento de occidente (por ejemplo, su dualismo) e incluso con aportes de la modernidad, pues “la complejidad vuelve a la física, otrora determinística y en obediencia a una ley única…”, (Morín, 1990, p. 5).

El “buen vivir”, se ha erigido como alternativa, sin embargo, su denotación enunciativa, al menos por parte de algunos autores posteriores a los aborígenes, y especialmente recientes, terminan colocándolo como una opción de desarrollo o como alternativa al desarrollo, cayendo en la lógica del pensamiento dominante de occidente y a un paso de la perspectiva del norte.…




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* Porras Jiménez
Universidad Libre de Colombia UL. Bogotá D.C., Colombia