Crítica a la modernidad capitalista: la genealogía del anticomunismo y la influencia del pensamiento crítico latinoamericano en los movimientos sociales en Guatemala, como relaciones antagónicas
Instituto de Investigaciones Históricas, Antropológicas y Arqueológicas- IIHAA
Escuela de Historia, Universidad de San Carlos de Guatemala
Mtro. Mauricio Chaulón Vélez
Lic. Jaime A. Chicas Zea
Nuestro programa de estudios busca abordar la problemática de la modernidad capitalista desde una perspectiva crítica en general y desde el pensamiento crítico latinoamericano, en particular como herramienta analítica e interpretativa de nuestra realidad social. Específicamente nos hemos dado a la tarea de estudiar la historia reciente de nuestro país (1944 a la fecha) desde dos líneas o intereses concretos: la genealogía del anticomunismo en Guatemala, como conjunto de ideas hegemónicas, y las posturas del pensamiento crítico latinoamericano en los movimientos sociales en Guatemala, como respuesta contrahegemónica. Así, desde ambas líneas de trabajo, buscamos poner en diálogo, debate, contradicción y problematización tanto al sujeto dominante histórico/hegemónico como a los sujetos colectivos contrahegemónicos y revolucionarios históricamente en lucha y resistencia. Todo esto en la búsqueda por comprender la problemática social, cultural, económica y política actual y construir en conjunto con los sujetos constituyentes en el país, herramientas políticamente pertinentes para la transformación de la realidad social.
Desde este espacio académico, entendemos la organización social, popular y plurinacional, así como la respuesta política estatal enmarcada en el pensar anticomunista, como un proceso histórico-dialéctico, el cual desde el siglo pasado -fundamentalmente en la segunda mitad de la centuria- se ha caracterizado por la dinámica de implementación de diversas estrategias desde la institucionalidad estatal y el capital privado dirigidas hacia a la represión estatal, legislación criminalizadora y el uso indiscriminado de la fuerza y el terror como instrumentos de desarticulación política y social, hasta la construcción de idearios que se representan de manera simbólica generando proyectos y políticas concretas de control y poder en las sociedades latinoamericanas.
En Guatemala, este panorama se vio incrementado y fortalecido, tanto institucional como socialmente, a partir de la contrarrevolución que se desarrolló en 1954, periodo histórico en el cual las facciones de las derechas vuelven a tomar el Estado iniciando una campaña amplia, sistemática y muy bien orquestada contra todo aquel que siendo comunista o no se organizara en función de la reivindicación o defensa de sus intereses colectivos, comunitarios y/o gremiales, dando paso a una nueva política estatal que ha tenido como objetivo, desde entonces, la búsqueda de la imposición, desarrollo y reproducción de una modernidad capitalista, si bien delineada por Estados extranjeros, materializada a partir de acciones y matices propios de las relaciones nacionales de tipo oligarca. En síntesis, el desarrollo y pleno funcionamiento de la lógica centro-periferia.
Este panorama se fortalece actualmente (durante los años 2000) en un momento en que los grandes intereses del capital transnacional de nuevo perfilan las acciones políticas y sociales de las oligarquías locales, quebrando sus voluntades a cambio del ofrecimiento de una reducida participación en la introducción de grandes proyectos económicos extractivos en el área. Esto ha dado como resultado una nueva dinámica de crisis y antagonismos socioculturales y de clase, teniendo como continuidad en la lucha la defensa de la territorialidad y las cosmovisiones diversas que históricamente niegan las lógicas de explotación de la modernidad capitalista.
Sin embargo, consideramos que la problemática y por lo tanto la conflictividad económica, política, social, cultural no debe ser entendida solamente desde el plano empírico o de las relaciones sociales concretas, dado que un campo importante e imprescindible para entenderla se encuentra en la lucha ideológica por el poder (es decir desde la batalla de las ideas). En este sentido, para el caso de Guatemala, desde la contrarrevolución de 1954 los grupos históricos dominantes han generado con mayor fuerza una importante cantidad de literatura anticomunista y contrainsurgente que estigmatiza, niega y criminaliza cualquier posibilidad de constitución de sujetos colectivos que actúen desde los márgenes o bien fuera de la lógica dominante o más bien de la razón de la modernidad capitalista. Este contexto amplia los márgenes de estudio de las teorías y metodologías tradicionales hacia campos sociales más amplios y particularmente con interés en la construcción de subjetividades y sujetos colectivos, así como sus dinámicas de interacción.
Por tanto, ambas líneas de investigación anteriormente mencionadas están determinadas en dos planteamientos centrales:
Línea No.1: Las posturas críticas del pensamiento latinoamericano en el contexto contrarrevolucionario.
Esta línea de estudio parte de la premisa de afirmar que existen dos vertientes del pensamiento en Latinoamérica: Un pensamiento hecho en Latinoamérica o sobre Latinoamérica desde la externalidad del mundo latino, y un pensamiento hecho por latinoamericanos sobre Latinoamérica. De este último, debemos identificar una división marcada entre el pensamiento latinoamericano tradicional-hegemónico y el pensamiento crítico/radical latinoamericano.
Ambos paradigmas no pueden ni deben entenderse como aislados de la globalidad, ni mucho menos como originales y asépticos de cualquier influencia externa. Es en este sentido que los debates y momentos de crisis entre ambos paradigmas de pensamiento se convierten en el problema y objeto central de la presente línea de estudio. Esto es, los debates entre sujetos hegemónicos y sujetos contrahegemónicos en el marco y contexto de la historia reciente de Guatemala.
En este sentido desde el programa en general y desde esta línea en particular hemos dedicado el esfuerzo académico en conocer las formas de interacción e influencia del Pensamiento Crítico Latinoamericano (PCL) sobre los movimientos sociales guatemaltecos (armados, académicos, culturales, etc.) y sus subsecuentes sujetos. Así como en construir un marco histórico de las corrientes críticas del PCL y sus correspondientes autores y autoras y contrastarlo con el proceso histórico de organización revolucionaria en Guatemala, generar un registro histórico-antropológico desde la experiencia directa de las diferentes generaciones de sujetos y sujetas involucradas en los espacios políticos, académicos y sociales del proceso de lucha de los siglos XX y XXI y por ultimo identificar los contenidos y significados de los debates construidos y sostenidos durante las diferentes etapas políticas y académicas que sostenían los grupos de poder en el país y los grupos antagónicos organizados desde diferentes espacios.
Línea No. 2: Genealogía del anticomunismo en Guatemala. Las representaciones ideológicas como mecanismo de poder y hegemonía.
La fase de investigación que estaríamos presentando es “Aproximación a la historiografía del anticomunismo en Guatemala en la construcción de prácticas contrainsurgentes”.
Es importante resaltar que no se trata de un estudio descriptivo, sino epistémico desde la transdisciplinariedad. El planteamiento es histórico y a la vez antropológico, sociológico y filosófico. Los métodos de estas disciplinas nos permiten teorizar, resignificar y categorizar desde un problema ontológico: comprender el anticomunismo como una relación social.
Consideramos al anticomunismo como una categoría abierta porque se establece histórica y socialmente desde lo económico, lo político y lo social, generando una cultura anticomunista. Desde esta perspectiva, el papel del discurso es fundamental, ya que construye idearios que se convierten en mentalidades y prácticas.
El núcleo figurativo de la investigación se encuentra en cómo opera esa cultura anticomunista en la construcción de un sujeto hegemónico, quien sería el sujeto permitido por el sistema para asegurar el funcionamiento pleno del capitalismo. De manera dialéctica surge un sujeto contrahegemónico, quien es el antagónico al primero, constituyéndose en dichos antagonismos la lucha entre un sujeto permitido y un sujeto no permitido. El anticomunismo, entonces, se representa a sí mismo como un valor, posiblemente el que, en el contexto estudiado, trata de contener a los demás. Esto es lo que tratan de exponer tanto los intelectuales orgánicos del anticomunismo guatemalteco, como los operadores oficiosos del mismo, o sea quienes escriben columnas de opinión y libros desde el objetivo de masificar las ideas.
Mientras el anticomunismo se representa como un valor en defensa de la patria, del civismo y de la moral, el comunismo es representado como el gran antivalor. Por ello es que existen tres elementos que componen el eje discursivo del anticomunismo escrito: el económico, el político y el religioso. La confluencia de estas líneas discursivas tiene un sentido racional para el poder: son la base de la acumulación privada. Aquí parte lo económico, porque el anticomunismo surge de lo que hemos categorizado como el anti común.
Los valores que el anticomunismo defiende corresponden a la estructura económica, la que también se encuentra históricamente establecida. En todos los modos de producción donde la propiedad privada sobre los medios productivos es la base, lo común se convierte en lo antagónico de la acumulación. En el capitalismo, son determinados principios liberales que le dan importancia a lo público lo que aún protege algo de lo común, como uso de todos. Sin embargo, esto se va reduciendo en la medida en que la privatización crece, como en el neoliberalismo. Por ello es que el anticomunismo es la expresión histórica del anti-común en el capitalismo.