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Resumen de ponencia
Comunicación contrahegemónica: medios comunitarios y movimientos sociales en la construcción de un modelo de comunicación desde la subalternidad.

*Belén Ávalos



Varias nociones gramscianas, así como autores de la teoría de la acción colectiva, movimientos sociales y de la comunicación popular y comunitaria, han sido tomados en cuenta para escribir el sustento teórico del presente artículo. Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador, primera radio comunitaria del Ecuador ha surgido con grandes demandas sociales de por medios y en su recorrido histórico ha se ha constituido en un espacio de vinculación entre actores, un espacio detonador de acciones y un espacio de construcción de discursos. Por ello se ha determinado en la presente investigación cómo todos estos procesos concluyeron en un evento (levantamiento indígena de 1990) que acumuló todas las experiencias y repertorios previos para crear nuevos sentidos y acción colectiva, es decir generar contrahegemonía.

Se quiere proponer un proceso contrahegemónico no solo como proceso político, que es hacia donde se han enfocado la mayoría de estudios, sino como proceso comunicacional que se inserta en el sistema cultural al que apunta Gramsci para disputar la hegemonía vigente. “La comunicación es uno de los espacios centrales de disputa cultural y de sentidos frente a un sistema que tiene monopolios y oligopolios mediáticos y ha consolidado el pensamiento hegemónico capitalista” (López 2011). La propuesta que planteamos es determinar un modelo de comunicación contrahegemónico, en el que se tome en cuenta a los grupos subalternos desde la producción de un lenguaje para la contienda que dé lugar a nuevos sentidos a través de canales de comunicación populares y comunitarios.

No solo plantear un ejercicio diferente de producción de información o de acceso a medios alternativos frente a los medios dominantes. El proceso de comunicación contrahegemónica debe estar presente tanto en los medios populares como en el sentido de lucha y contienda social que mantienen los movimientos sociales. Y romper de esta manera, con los esquemas conductistas de los medios hegemónicos.

Entonces, podemos decir, que no se construye comunicación contrahegemónica solamente por difundir contenidos diferentes, sino también, por los procesos que impulsa, y por los sentidos que le inyecta al momento de comunicar. El proceso de comunicación contrahegemónica debe pasar de la cotidianidad del mundo de la vida, que plantea Habermas, al que estamos acostumbrados, por la pre existencia de un sentido común habitual, del que nos habla Gramsci, a detonar procesos de construcción de significados colectivos, dotados de buen sentido, concientizando, acumulando todas las demandas y formas de expresión de la gente para poder difundirlas con un modelo diferente.

La comunicación contrahegemónica no debe quedarse solo en el proceso de comunicación popular y aislarse al espacio en el que el sector dominante le ha relegado, debe pasar de ser alternativo o llamado “tercer sector” para disputar el espacio de los dominantes. No quedarse en el proceso de creación de agendas de información diferentes, o en el solo intento de poseer medios, sino ir más allá y saltar a configurar un sector propio. Nathalia Vinelli (2014, 64) menciona que no “no hay pureza en lo alternativo, dejando de lado las lecturas esencialistas o románticas que ven resisitencia a toda práctica popular por el solo hecho de venir desde abajo”. Es decir no todo medio comunitario o proceso de comunicación popular es contrahegemónico. Cabe tomar en cuenta que de todas maneras nos encontramos en el sistema hegemónico, que es el capitalista y que las prácticas sino son tomadas desde la radicalidad de crear nuevos sentidos, irán impregnándose de los mismos modelos y formas de hacer del sistema dominante.

Es importante la contrainformación planteada por Vinelli como un proceso de creación de contenidos diferentes y como ejercicio periodístico, pero también es necesario que se cree un nuevo modelo de comunicación que genere un cambio cultural, en donde ingresen todos los procesos y medios de comunicación populares. Un modelo de comunicación que de origen a procesos de concientización, participación y vinculación de nuevos actores sociales y colectivos con la capacidad de producir nuevos lenguajes y discursos.

El estudio del lenguaje está presente en la obra de Gramsci. Le preocupaba cómo las clases hegemónicas logran mantener el dominio bajo la imposición de una lengua nacional por sobre los dialectos populares (Balsa 2011, 71). Gramsci menciona en sus Cuadernos de la Cárcel, algunos apuntes sobre el lenguaje. Dice que “todos los hombres son filósofos, porque participan aún inconscientemente, de una determinada concepción del mundo” y porque cada “lenguaje es una filosofía” (Gramsci 2000, 204). Dice además que el “lenguaje significa también cultura y filosofía (aunque sea en grado de sentido común)” (Gramsci 2000, 10). Y señala “todo hombre que puede hablar tiene su propio lenguaje individual, es decir, su propia forma de pensar y de sentir” (Gramsci 2000, 44). Son todas estas formas de lenguaje de las que habla Gramsci, las que encontramos en los procesos de construcción de un lenguaje de contienda (Tarrow 2013), porque este da cuenta de las formas de pensar y filosofías propia de los actores sociales y el cómo este lenguaje es expresado a través de palabras o discursos en un contexto determinado por varios factores, que apelan a las clases dominantes para que sus demandas sean escuchadas.

Gramsci señala que los grupos dominantes y los grupos subalternos están en constante disputa y lucha. No asume a los grupos subalternos como pasivos, pero entiende que su accionar es producto de repertorios previos y no siempre autónomos. La hegemonía trabaja siempre buscando las formas para ejercer el dominio, Roseberry plantea que las maneras en que las “palabras, imágenes, símbolos, formas, organizaciones, instituciones y movimientos” utilizados por los grupos subalternos para “hablar sobre, comprender, confrontar, acomodarse a, o resistir su dominación”, están configuradas por los procesos de dominación y los esquemas interpretativos previos (Roseberry 1994, 7).

Tarrow (2013) señala, que las palabras casi nunca vienen del lugar en donde se las usa, los lenguajes cambian, se acomodan y mutan hacia el contexto en el que se encuentra su emisor y con la finalidad que tenga al expresarlas. Además también puede sustraer términos de las mismas clases dominantes pero cambiarles el sentido y subvertir las instancias de poder por los mismos canales y configurar otro modelo de comunicación.

Será realmente contrahegemónica la comunicación que reivindique el valor de las historias y las culturas diversas pero interconectadas que cohabitan en este espacio y tiempo que nos acoge, que estimule el pensar, que forme la capacidad crítica para el discernimiento. No depende entonces sólo de discursos, ni de medios, es sobre todo de ética, de comprensión real del horizonte emancipador que preconizamos que no se puede reducir a quién ostenta el poder, sino sobre todo a cómo se socializa éste. (Vidal, 2009: 24)

1. ERPE como Modelo de Comunicación Contrahegemónico

Los procesos por los que atravesó ERPE a lo largo de su historia han constituido modelos de aprendizaje, gestión, accionar y lucha. Las etapas alfabetización, teleducación y comunicación popular masiva en el transcurso de 28 años (previos al levantamiento de 1990) configuraron prácticas internas y externas que marcaron la hoja de ruta del espacio comunicacional popular en el país y latinoamérica. Creada en 1962, fue la primera radio popular en el Ecuador, que alfabetizó a miles de indígenas. Impulsó la creación de la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER) en 1972, con la unión inicial de 18 radios católicas. Fundadora de la Coordinadora de Radio Popular Educativa del Ecuador (CORAPE) en enero de 1990. Y miembro de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) creada en 1983.

Todas estas etapas han sido resultado de muchas reflexiones y prácticas entorno al trabajo comunicativo, educativo y participativo de las radios populares y comunitarias. El período histórico que hemos investigado en ERPE corresponden a una época llena de cambios y convulsiones socio políticas en el Ecuador y en Latinoamérica. Este contexto unido a la situación del indígena en Chimborazo fueron la condición de emergencia en la que surgió ERPE. Cada paso que la radio daba hacia la consecución de la integración del indígena al espacio público de la provincia y el país, -sin a veces asimilar lo que estaban construyendo-, constituyó una ruptura de la comunicación tradicional y vertical en el sistema comunicacional del Ecuador. Tomando en cuanta los errores y procesos internos que toda institución tiene y que en ERPE dieron paso a la conformación de una comunicación liberadora. Gramsci dice que las transformaciones sociales se logran disputando la hegemonía y que el lenguaje/discurso es el terreno en donde plantear estas disputas.

Los 28 años de vida de ERPE, previo al levantamiento, han sido también el reflejo de los procesos del movimiento indígena. Las etapas identificadas en el trabajo interno, también han sido periodos de cambios en la construcción organizativa de los indígenas. Este acompañamiento y caminar conjunto alinearon un modelo de comunicación diferente. Un modelo de comunicación popular y comunitaria que tomó en cuenta las voces, ideas y producción de sentidos del indígena para constituir un nuevo espacio público con la participación de un actor social antes invisibilizado. Desde la concepción teórica de este trabajo de investigación nos atrevemos a decir que ERPE planteó un modelo de comunicación contrahegemónico, que tal como lo argumentamos teóricamente en el apartado anterior, debe ir más allá de una forma alterna de producción de contenidos, debe llegar a una verdadera producción de sentidos.




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* Ávalos
Universidad Nacional de Chimborazo - UNACH. Quito, Ecuador