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Resumen de ponencia
Turismo cultural: un estudio de caso en el centro histórico de Quito

*Liliana Maldonado



El Turismo es uno de los sectores económicos en constante crecimiento que impulsan el desarrollo de la economía mundial, tanto en lo que se refiere al comercio internacional de servicios como a la generación de empleo. La Organización Mundial del Turismo (OMT) lo define cómo: “un fenómeno social, cultural y económico relacionado con el movimiento de las personas a lugares que se encuentran fuera de su lugar de residencia habitual por motivos personales o de negocios/profesionales” (Glosario Básico (OMT, 2017)). En Ecuador, pese a ser un sector que impulsa la economía, el turismo vivió momentos de incertidumbre y de cambios tras una notable reducción del gasto turístico realizado por los no residentes como porcentaje del PIB a mediados del 2016. (MINTUR, Noticias Ministerio de Turismo, 2017), pero desde un punto de vista global, las cifras continuaron mostrando una recuperación para finales del mismo año dando relevancia a este sector. En el tercer trimestre del 2016, con más de 1.075 millones de dólares en ingresos, el turismo continuó como la tercera fuente de ingresos no petroleros detrás del banano y camarón, contribuyendo de manera directa con el 2,1% del PIB nacional y de manera indirecta con el 5,1%, acorde a la información publicada por la WTTC (World Travel and Tourism Council). Sin embargo, la vacilación de los datos antes mencionados muestra la complejidad de la situación en Ecuador y la necesidad de un replanteamiento estratégico global, como consecuencia del poco crecimiento económico y de la saturación de rutas turísticas a nivel nacional. Lamentablemente las expectativas no se cumplen y generalmente se cambian con relación al turismo nacional como consecuencia de la situación económica interna y el descenso de los desplazamientos de los turistas, tanto dentro como fuera de Ecuador. Por ello, aun cuando el turismo sigue siendo un sector económico de extraordinaria importancia, sus cifras son muy variables.

De esta manera, el turismo en Ecuador, pese a ser un sector clave de la actividad económica, necesita redefinirse en origen, destinos y estrategias. Por otra parte, además, Ecuador tiene que ser capaz de poner en valor sus fortalezas, en especial su sistema formativo en relación con el turismo que hace que esté dotada de profesionales universitarios y de gestores de extraordinaria valía convencidos de su vocación que, en buena medida, es el factor que sustentó el surgimiento del turismo alternativo en los años 80 a nivel mundial. Y es en este marco que se ha planteado el estudio “Turismo Cultural”, entendiendo que con él se contribuye a desarrollar un diagnóstico relevante sobre la realidad del sector del turismo cultural en la ciudad de Quito, a la vez que explora nuevas líneas de trabajo e investigación. El turismo cultural yace dentro de otra área llamada el turismo naranja, que han recorrido distintas fases de evolución, encuentros y desencuentros conceptuales y teóricos, pero también administrativos y políticos. Se pretende responder a la necesidad de definición y reinvención que estos términos y su combinación en la actualidad han desarrollado, detectando debilidades, fortalezas, tendencias y oportunidades, aspectos que permitirán configurar una categoría de turismo cultural que se adapte rápidamente al sistema cambiante y apresurado de la actualidad, para convertirse en una herramienta de competitividad y crecimiento económico, con un enorme potencial de generación de empleo, aun cuando se han llevado a cabo varios planes, como el proyecto de revitalización del centro histórico de Quito, llevado a cabo por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda.

Desde un punto de vista conceptual, el turismo cultural tiene en su origen la cultura debido a que ésta forma parte de nuestra vida cotidiana bajo múltiples formas (patrimonio, lengua, hábitos, creaciones artísticas, tradiciones, gastronomía). Pero a ello hay que añadir el viaje que, en sí mismo, adquiere como nunca una dimensión cultural a través de las distintas experiencias que los viajeros viven a lo largo de la estancia. Esta visión amplia del turismo cultural incorpora una dimensión de mercado y consumo (Chevrier y Clair-Saillant, 2006; Herrero Prieto, 2011) a la vez que destaca el valor del turismo cultural y de su oferta como herramienta de conservación del patrimonio (Richards, 2007). Además, desde esta perspectiva, se da protagonismo al visitante en la creación de modelos de visita experienciales y creativos (Izquierdo y Samaniego, 2004)

Por todo ello, el presente trabajo prioriza los atractivos turísticos patrimoniales, patrimonio representado por el centro histórico de Quito, con una visión turística y dentro de un ámbito mayoritariamente público, pero donde la empresa privada está creando poco a poco su espacio a través de nuevos productos, y creando nuevas fórmulas de gestión.

La gestión y conservación del patrimonio histórico es para el turismo cultural de enorme relevancia estratégica, porque es una parte fundamental de nuestra identidad como comunidad, y como característica integral del entorno en el que vivimos es algo que nos gusta visitar y mostrar. A partir de esto como marco de reflexión y de estudio sobre la evaluación del valor económico del patrimonio histórico en Quito se abordará el diagnóstico de la empleabilidad en instituciones y empresas vinculadas con actividades de turismo cultural, con especial interés en detectar qué categorías profesionales, perfiles y cualificaciones, presentan un mayor potencial para el sector.

Para ello, se ha configurado una muestra integradora del turismo y la cultura, de la que forman parte todos los niveles institucionales que participan como agentes en el sector del turismo cultural debido a que la mayoría de los lugares con potencial están en manos de entidades religiosas o gubernamentales. Además, se ha incorporado también al sector privado con asociaciones, colaboradores para la creación de productos novedosos, pero sobre todo sostenibles y que, en última instancia, van a constituir el universo del trabajo cuantitativo.

El interés último del estudio se dirige específicamente al análisis de la empleabilidad, elemento éste de particular relevancia si tenemos en cuenta que se trata de turismo cultural, en una actividad donde la disciplina en la conservación y la sostenibilidad del mismo es de definición compleja. Se diferencia así de los planteamientos habituales sobre los análisis de la rentabilidad en el turismo que se desarrollan desde enfoques económicos. En efecto, el alto nivel de competencia internacional, la necesidad de mejorar la competitividad a través de la implementación de políticas empresariales y educativas en relación al Turismo, necesitan de la elaboración rigurosa de estudios previos. Se han venido produciendo muy específicamente cambios en la formación turística como consecuencia de la adaptación al Espacio de Educación Superior (de Diplomado a Grado; Másteres) que abren una nueva oportunidad y enfoque para los estudiantes provenientes de turismo. Se trata de estudios que empiezan a ganar cuota de mercado junto con las enseñanzas humanísticas de más larga tradición, todo ello cuando la relación entre nivel de estudios y trabajo está claramente demostrada.

En reiteradas ocasiones depende del estado económico en el que se encuentra el país, muchas veces hay crisis económicas sin precedentes, pero también hay crisis social y de conocimiento, que, sin embargo, puede encontrar en la demanda turística una puerta hacia el futuro. Entonces la cultura y el patrimonio cultural se convierten en la base del turismo, el cual necesita de un estudio fundamentado dentro del amplio campo del turismo, para poder lograr la sostenibilidad, con líneas estratégicas sobre enfoques que tengan experiencia y creatividad, gestión de productos, con una corresponsabilidad privada-pública y la desestacionalización del turismo y que son elementos clave a desarrollar.




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* Maldonado
Universidad Central Del Ecuador UCE. Quito, Ecuador