Históricamente la Educación Normal en México se ha configurado como el lugar categórico para la formación de profesores de Educación Básica. A nivel nacional la Secretaría de Educación Pública oferta siete licenciaturas destinadas a atender a la población estudiantil de este tipo educativo; cada una de ellas ha sido sujeta a renovaciones curriculares que se ajustan a las demandas de la agenda internacional y a las necesidades educativas nacionales, en el mejor de los casos.
En este histórico reconocemos las siguientes reformas a los planes de estudio para el tipo básico: educación secundaria (1936, 1945, 1959, 1976, 1983, 1999 y 2018); educación especial (1974, 1980, 1985 y 2004); educación física (1976, 1982, 1988, 2002 y 2018); educación primaria (1984, 1997 y 2012); educación preescolar (1984, 1999 y 2012); educación primaria intercultural bilingüe (2004 y 2012); y educación preescolar intercultural bilingüe (2012) (Medrano, Ángeles y Morales, 2017).
Anterior a las reformas curriculares del 2012 los egresados normalistas debían elaborar y defender, vía examen profesional, un documento recepcional que representaba el momento cumbre para la obtención del título como licenciados. De acuerdo con las normas de control escolar previas al 2012, el documento recepcional que elaboraban en los dos últimos semestres de su formación inicial tenía la finalidad de “analizar a profundidad y explicar –con base en la experiencia y en los aportes teóricos pertinentes– un problema educativo concreto que diera [Sic] cuenta de las condiciones reales en las que se realiza la labor docente” (Medrano, Ángeles y Morales, 2017, p. 25).
Sin embargo, con el giro curricular del 2012 la única modalidad existente de titulación se suprimió y ahora se ofrecen las tres siguientes: el portafolio de evidencias, el informe de prácticas profesionales y la tesis de investigación, cada una con la respectiva defensa en un examen profesional (SEP, 2014) es decir, únicamente los estudiantes de alguna de las cuatro licenciaturas renovadas en ese año –primaria, preescolar, primaria intercultural bilingüe y preescolar intercultural bilingüe– podían optar por alguna de esas tres modalidades de titulación.
A la luz de lo antes expuesto en esta ponencia presentamos avances de una investigación más amplia. Nuestro objetivo es analizar la producción epistemológica que, bajo la modalidad de tesis, generaron los egresados de la escuela normal particular autorizada “Centro Educativo Siglo XXI Las Ánimas S.C.” institución que se encuentra en la ciudad de Xalapa Veracruz y que ofrece las licenciaturas en educación primaria y en educación preescolar, desde 1999. Conviene señalar que la elección de esta institución se debe a que, hasta el momento de presentación de esta ponencia, el Centro educativo en cuestión fue la única que nos autorizó la difusión de resultados.
Priorizar a las tesis de investigación sobre las otras dos modalidades de titulación responde a dos planteamientos, por un lado, porque intenta situar las principales aportaciones, perspectivas y tendencias de las tesis y, por el otro lado, porque con esta modalidad de titulación se pone a las escuelas normales en el mismo nivel de productividad que el resto de las universidades, las cuales conciben a la hechura de una tesis como la modalidad prioritaria para la titulación de sus egresados.
En términos numéricos se analizaron 58 tesis, las cuales están distribuidas de la siguiente manera: 26 de la primera generación (2012-2016), 27 de la segunda generación (2013-2017) y 5 de la tercera generación (2014-2018) de egresados del plan de estudios 2012, en educación primaria y en educación preescolar. Si bien el decremento de estudiantes normalistas responde a una política de ingreso al servicio profesional docente –esquema único de evaluación para envestirse como docente de educación básica–, éste no es motivo de discusión en la ponencia.
El argumento que sostenemos a lo largo de nuestra intervención es que la producción de conocimiento en educación normal continúa reducida al aula o la micropolítica institucional. Consideramos que esto puede explicarse por la reciente ascensión de las escuelas normales (desde 1984) al nivel de instituciones de educación superior; seguramente esta contingencia se ha traducido en una lenta capitalización de sus posibilidades para comprender el ámbito educativo fuera de lo escolar.
La metodología a la que recurrimos tiene la siguientes características: enfoque cualitativo, alcance descriptivo y diseño narrativo que implicó la comprensión de la producción epistemológica a través de las tesis de investigación (documentos) de los egresados normalistas de la normal arriba citada. Al concentrarnos en las aportaciones, perspectivas y tendencias que predominan en las tesis, elaboramos una sábana de sistematización que nos permitió ubicar cuatro aspectos clave de las tesis: datos generales (autor, título, número de páginas, cohorte generacional, estado, ciudad e idioma), datos del campo de conocimiento (palabras clave según el IRESIE y área temática según la organización del Consejo Mexicano de Investigación Educativa), datos específicos (diseño metodológico, objeto de estudio y conclusiones) y valoración del documento (fortalezas, limitaciones y observaciones). La etapa de valoración nos permitió realizar una codificación y, apuntalar una categorización propia de la educación normal, la cual corresponde a esta etapa de avances de resultados.
En el caso que presentamos podemos identificar los siguientes hallazgos: a) las investigaciones siguen siendo muy locales, en el sentido de que éstas se realizaron en las instituciones donde el normalista realizó sus prácticas institucionales; b) esto trajo como consigo comprender que son mínimos los casos en los que los normalistas egresados se arriesguen a realizar investigación en contextos educativos que no estén reducidos al ámbito escolarizado; c) la mayoría de las investigaciones tiene el acento de “intervención educativa” para la atención de las necesidades disciplinares de los alumnos de básica; d) impera el enfoque cualitativo y la entrevista a semi-estructurada como parte de la configuración metodológica; e) abundan problemas de sintaxis y redacción al momento de presentar el informe final; f) el referente empírico es bastante reducido, en ocasiones sólo se concentraron en un docente de básica y su práctica profesional o un grupo focal de entre 5 y 12 alumnos de primaria o preescolar.
A manera conclusión podemos decir que las tesis de investigación representan una forma de resistir, dialogar y resignificar una política educativa nacional en este caso, a la reforma curricular 2012.