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Resumen de ponencia
REMUNERACIÓN Y PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES EN LA SOSTENIBILIDAD DEL FÚTBOL EN AMÉRICA LATINA

*Elizabeth Oviedo
*José Obdulio Curvelo Hassán
*Norberto Portela Angarita



Resumen

El fútbol como deporte de masas ha permeado todos los niveles económicos como espectáculo, llegando a generar importantes imaginarios en la sociedad sobre su desarrollo equitativo e igualitario. Estos imaginarios pueden llevar a construir realidades consecuentes con el desempeño del juego en términos de involucrar la vinculación a los diferentes actores en las decisiones que permitan su sostenibilidad.

A partir de la revisión teórica realizada en artículos de investigación, se presentarán tres consideraciones a manera de aporte a la construcción de una gobernabilidad pública para relacionar el deporte en el caso puntual del fútbol con el género y la pobreza. Estas consideraciones permiten identificar oportunidades para el desarrollo del juego como sector o ámbito económico creciente y sostenible en su paso de la práctica recreativa a la práctica competitiva.

Introducción

En cualquier tipo de régimen económico y social, el deporte llama la atención ya sea desde los principios de libertad predicados por la tendencia neoliberal hasta la lucha por la equidad en la distribución de recursos planteada por los gobiernos socialistas. Para estos estados de carácter social, el deporte, aunque no genere una plusvalía hace parte de las necesidades sociales y por tanto se convierte en parte importante en la población con sus diversos beneficios y contribuciones. El fútbol se ha convertido en el deporte de masas por excelencia.

Diversos estudios económicos desde la década del 30 han vinculado la inequidad de género -que implica falta de oportunidades y baja remuneración para cerca del cincuenta por ciento de la población mundial-, mostrando que se ha mantenido a las mujeres no solo excluidas de la toma de decisiones, sino que además que esta exclusión las limita para ser parte de la solución de los problemas económicos especialmente los del desarrollo. La reclamación de los derechos de las mujeres y la evidente necesidad de equilibrar las dinámicas sociales ha llevado a que se incluya la equidad de género en los objetivos de desarrollo sostenible planteados por la ONU.

De manera consecuente, la forma multidimensional en que se manifiesta la pobreza reclama que su abordaje debe hacerse desde diferentes ópticas y con diversas estrategias. La gobernabilidad en cada país debe dar cuenta de las herramientas utilizadas para la disminución de la pobreza como objetivos número uno del desarrollo sostenible al cual se adhieren los países en la búsqueda de la continuidad de la raza humana.

Ahora bien, la globalización ha permitido que el deporte se convierta en parte de la vida cotidiana y que haya trascendido para hacer parte dinámica de todo un sistema económico que aporta al PIB de los países de manera considerable y creciente. Por su cualidad de espectáculo, el deporte puede convertirse en un instrumento dinamizador de las masas a través de los medios de comunicación, promueve la formación en valores que aporta a la construcción social pero que también puede considerarse como una fuente de empleo en sí mismo (Olivera Beltrán, 2010).

A partir de la revisión teórica realizada en artículos de investigación, se presentarán tres consideraciones a manera de aporte a la construcción de una gobernabilidad pública para relacionar el deporte en el caso puntual del fútbol con el género y la pobreza. Así, el primero corresponde a la reducción de la desigualdad y la inequidad social a través del fútbol; el segundo corresponde a la alternativa que desarrollo económico que se vislumbra desde la masificación de este deporte y el tercero corresponde a la inclusión de las mujeres en el mismo para reducir la pobreza cumpliendo con los principios de igualdad y equidad.


1.1 Desigualdad y la inequidad social a través del fútbol

Siendo el deporte una actividad humana, éste no está exento de los vaivenes sociales, de los ciclos económicos por los cuales ha atravesado la humanidad, así como también se puede establecer una segregación de clases para su práctica y disfrute. En ese sentido Veblen (2014) expone que en las tempranas etapas de la humanidad, las clases altas utilizaban su tiempo libre en las actividades de gobierno, las prácticas religiosas, la guerra y los deportes para mantener su estatus, reconocimiento y prestigio.

El pasar del tiempo marcó claras diferencias entre las actividades eficaces por efecto de la dominación -hombre-bestia en la caza, hombre-hombre en la guerra entre otras- y las actividades de menor “valor” como el trabajo operativo o cotidiano. Las actividades de ocio a las cuales se dedicaban los hombres blancos de la clase alta comenzaron a tomar otras dimensiones. Así, se observa que las prácticas religiosas se mantienen relegadas a un grupo vocacional, la guerra ha pasado a otros planos donde el cuerpo operativo corresponde a la clase baja, las actividades gubernamentales se han democratizado por lo menos en las funciones administrativas y los deportes han comenzado a ser parte de la vida cotidiana de la ciudadanía sin distingo de clase.

El fútbol ha tenido gran influencia en la sociedad moderna. “A nivel político, debido a la gran influencia que ejerce, frecuentemente ha sido una herramienta susceptible de utilización al servicio de los intereses de diferentes regímenes y gobiernos” (Ubeda Colomer, 2018, p. 157). Ya sea para gobiernos de izquierda o de derecha, el deporte llama la atención en el ámbito gubernamental ya sea desde los principios de libertad predicados por la tendencia neoliberal hasta la lucha por la equidad en la distribución de recursos planteada por los gobiernos socialistas. Para estos estados de carácter social, el deporte aunque no genere una plusvalía hace parte de las necesidades sociales y por tanto se convierte en parte importante en la población con sus diversos beneficios y contribuciones.

Por consiguiente, el fútbol como deporte de masas presenta la doble connotación de ser un aglutinante social en cuanto a su práctica amateur pero también de relegarse a las élites que tienen mayores recursos no solo para su competencia sino también para su disfrute como espectáculo. En tanto que, como lo señala Pérez y otros (2017), se encuentra que las motivaciones para el desarrollo del juego es el deporte en sí, es decir son factores intrínsecos especialmente cuando se trata del fútbol femenino.

Aún con esta última connotación, se encuentra que el mercado se ha apoderado de la práctica deportiva para llevarlo al nivel de consumo masivo, pero el fútbol logra reunir el interés de las clases populares y la alta sociedad. El fútbol se puede practicar por pobres y ricos sin distingo. Sin embargo, se encuentra que a partir de la falta de oportunidades para las mujeres y a la baja influencia de los medios de comunicación, se presenta una segregación de género que ha sido documentada en diversos estudios empíricos como los planteados por Soto Otonien (2017) donde identifica como principales barreras para el desarrollo del fútbol el estereotipo de las mujeres que juegan al fútbol.

El fútbol es un deporte claramente estereotipado percibido solo para hombres y las mujeres que participan se enfrentan a un gran número de obstáculos. Estos obstáculos empiezan en su iniciación en el fútbol, los apoyos en esta etapa son escasos y en las siguientes no mejoran mucho (Soto Otonien, 2017, p. 5)

Las diferencias salariales y la remuneración inequitativa en el fútbol se evidencian tanto a nivel de jugadoras, técnicas y árbitras. Por una parte, no hay igual paga por igual trabajo y en segundo lugar los cargos en fútbol femenino reciben menor remuneración, situación que desincentiva la promoción de este deporte.

El crecimiento del fútbol femenino como aporte al desarrollo económico

La transición de la actividad de ocio hacia el deporte no solo ha generado nuevas formas de relacionarse entre los individuos y grupos de las clases sociales sino que ha modificado las necesidades de deporte como producto de consumo y ha comenzado a desarrollarse la economía del deporte como “una rama de la ciencia económica, que estudia la utilización de recursos escasos por parte de los miembros de una sociedad, para la producción, distribución y consumo, de bienes y servicios deportivos, o relacionados con dicha actividad” (Arias, 2009, p. 4). En consecuencia, el deporte se convierte en un producto o servicio de consumo. A partir de Heinemann (1994) se identifica al deporte como parte del sistema económico cuando dice “Producto de consumo" significa, además: económicamente beneficioso, objeto de intereses económicos, comercialmente atractivo y con capacidad de competir en mercados dinámicos” (p. 1).

Rivera y Molero (2012) identifican las organizaciones que promueven el deporte a la vez que señalan que los consumidores pueden ser practicantes de deporte o consumidores de espectáculos. Los primeros tienen un alto consumo de ropa y accesorios deportivos. Sin embargo, los avances tecnológicos y avances en investigaciones en el rendimiento han llevado a que este consumo se amplíe también a suplementos nutricionales y servicios técnicos especializados de entrenamiento. Los segundos incluyen no solo el consumo in situ sino también a través de los diferentes medios de comunicación especialmente a través de la televisión y el internet.

Entre los diferentes deportes, el fútbol se ha convertido en el espectáculo mundial por excelencia y se ha invadido los rincones del mundo a través de las estas nuevas tecnologías de la comunicación especialmente al uso de la televisión que se une a la estrategia planteada por la FIFA. Carrión (2006) manifiesta al respecto que

dos hechos logran sellar la mundialización o planetización del fútbol bajo su forma espectacular: por un lado, el desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, vinculadas principalmente a la televisión y, por otro, la llegada, en 1974, del brasileño Joao Havelange a la presidencia de la FIFA, con la siguiente política: «Yo he venido a vend




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* Oviedo
Facultad de Ciencias Humanas y Sociales Universidad Cooperativa de Colombia. Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. Universidad Cooperativa de Colombia - UCC. Antioquia. Medellín. , Colombia

* Curvelo Hassán
Universidad Cooperativa de Colombia - UCC. Antioquia - Medellín, Colombia

* Portela Angarita
Universidad Cooperativa de Colombia - UCC. Antioquia - Medellín, Colombia